¿Quieres la verdad? ¡Pues aquí la tienes! (Parte V)

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JESÚS NO MURIÓ EN CACHEMIRA 

por Horacio Velmont
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Si alguien preguntara, basándose en el libro de Andreas Faber-Káiser “Jesús vivió y murió en Cachemira”, si realmente el Maestro murió en este lugar, la respuesta tiene que ser necesariamente negativa, porque si bien vivió allí, nunca murió porque en el proceso de Ascensión no hay muerte. Esto significa también que la tumba de Jesús es falsa.  

Para comprender esto es necesario saber con exactitud en qué consiste el proceso de Ascensión, y en qué se diferencia del fenómeno de la denominada “combustión espontánea”.

Denyse lo ha explicado de forma muy clara al responder a la pregunta de un consultante.

Estimada Denyse:
Estuve revisando su página acerca de la combustión espontánea, usted comenta que este fenómeno sucede por el proceso de Ascensión, no entiendo su explicación, ¿de que se trata el proceso de Ascensión? Gracias. Saludos.
R. E.

Apreciado R.: El tema de la combustión espontánea asociado a un proceso inconcluso de Ascensión, es un tema que hay que saber interpretar con base al conocimiento científico más reciente e incluso aún no descubierto.
Aunque los autores de los libros recomendados de donde se extrajo dicho dato solo hagan mención a este fenómenos como una “ascensión incompleta”, no se puede comprender esto si no se entiende lo que ocurre de manera natural en una Ascensión verdadera. Y esto solo es posible asimilarlo si se conocen algunas leyes herméticas universales que lo apoyan.
Lo único de manera simple que puedo decirte es que este fenómeno es más un “accidente” biológico y cuántico que un proceso natural de evolución. Se asemeja a la Ascensión, pero a mi parecer, dicha semejanza es por los mecanismos físicos que generan ambos eventos, no porque sea parte del proceso evolutivo correcto que el individuo deba hacer. Si fuera así, no se produciría la muerte del individuo, ya que en la Ascensión no hay muerte.
La Ascensión es una transmutación o transfiguración del cuerpo humano a un estado de materia sutil, es decir, de más alta vibración, con lo cual trasladamos la vivencia material que conocemos a un plano siguiente de menor densidad, un plano magnético-vibracional superior. O sea, convertimos todo nuestro material biológico conocido en nueva “materia” para un cuerpo vibracionalmente más elevado. El asunto es que dicha transmutación exige todo un trabajo energético previo que ha tomado años en “cuajarse” por decirlo de una manera burda.
La kundalini, que es la energía sexual y la más sagrada que poseemos, por ser la forma más condensada de la sustancia espiritual capaz de nutrir de vida todos nuestros cuerpos sutiles (mental, astral y causal), permanece reservada en nuestro primer chakra y se libera en la implosión generada durante el orgasmo (a través de la eyaculación masculina y femenina), debilitándose por ello y produciendo a su vez un deterioro progresivo de nuestros vehículos.
Por eso la práctica del Tantra es una enseñanza milenaria que procura enseñar a preservar esta sagrada energía y sublimarla, es decir, en vez de expulsarla de nuestro cuerpo, hacerla ascender y con ello nutrir progresivamente estos cuerpos sutiles, siempre y cuando el nivel de consciencia del individuo lo permita gracias a su purificación astral.
Cuando esta energía poderosa llega al cuerpo causal o huevo aúrico que es la materia sutil del Alma (su envoltorio energético) entonces este vehículo se transforma en el llamado “Corpus Cristi” del kristianismo primitivo (muy anterior al Maestro Jesús), es decir, da forma a lo que será nuestro próximo cuerpo de materia más sutil.
El final de este proceso es lo que se llama Ascensión, pero en realidad fue un proceso de formación de dicho Cuerpo sutil, con el agregado de que el mago o maestro que alcanza estos puntos finales percibe este momento y se “entrega” a esa fuerza realizando una especie de Fusión espiritual con el Absoluto, una especie de Conexión plena y consciente -pero momentánea- con el Todo que le permite dar el “salto”, es decir, lograr que todo su cuerpo material sufra un cambio vibracional tan poderoso, que sus átomos físicos sufren una fisión a escala inferior, sin que con ello pierda su individualidad como Ser. (La diferencia entre fusión y fisión puedes verla en el libro “8 Kybaliones” de Gabriel Silva, aunque las definiciones científicas actuales también te pueden ser útiles).
Científicamente hablando ocurre algo similar a  lo que sucede cuando se experimenta a nivel atómico y nuclear para generar calor y combustión o una explosión a gran escala.
También se puede comparar a los experimentos que se han realizado sobre la teletransportación -como el fallido experimento Fidadelfia-, en los cuales se busca realizar una elevación vibracional de los átomos de una materia de tal manera que se conviertan en una energía superior a la materia conocida, que sea más “manipulable” en el espacio-tiempo.
Así como existe una gran diferencia entre el logro de la teletransportación natural sin uso de tecnología y el desastre del experimento Fidadelfia, así puede compararse lo que ocurre entre un salto Ascensional y una autocombustión biológica.
Ambos tiene en común un mecanismo en el cual ocurrió una alteración, si vale el término, a nivel atómico que genera el cambio vibracional capaz de convertir los átomos físicos en otros de un orden superior, una reorganización cuántica de las partículas subatómicas, en términos simples.
El hecho de que se conviertan, gracias a la energía kundalini elevada correctamente, en un cuerpo sutil, o en fuego físico por carecer de esta energía o elevarla de manera inconsciente y plagado de parásitos emocionales, puede ser la gran diferencia… La misma diferencia ocurrida cuando en el mencionado experimento no existió la preparación a nivel espiritual necesaria para que se pueda dominar la materia física de tal manera que dicha reorganización atómica permitiera una verdadera teletransportación, y en cambio el retorno al estado de materia densa generó un desorden tal que las partes manipuladas de materia se condensaron o precipitaron nuevamente mezcladas unas con otras (trozos de partes humanas con material del barco)…
En síntesis, para personas no preparadas espiritualmente, un cambio atómico en el cuerpo biológico de tal magnitud genera el desastre de la autocombustión. Pero un ser con años de preparación consciente y poderes alcanzados por la apertura natural de sus chakras, usa este evento natural de trasmutación atómica como trampolín para convertirse en un superhumano, un Cristo.
Esto es lo que he podido percibir de tal evento, pero no te niego que requiere de una profundización como te dije al comienzo de las leyes universales -planteadas en los 8 Kybaliones- que dan la pauta no solo espiritual sino también científica de este tipo de fenómenos y muchos otros, y exige también una comprensión mayor de la física cuántica.
No soy física ni bióloga, así que me disculparás que mi lenguaje sea limitado para “traducirte” estos conceptos.
Saludos, Denyse

Otra respuesta que complementa la anterior la brindó Denyse cuando un consultante le hizo la siguiente pregunta:

Atendiendo a “mi” supuesta ley de planos según el libro tibetano de los muertos y lo explicado en la Teosofía, ¿acaso no es posible alcanzar el séptimo cielo (Reino Crístico?) simplemente en una des- encarnación normal, dada una evolución espiritual concreta?. Y que me dice sobre evolucionar desde el otro lado…?. No dudo que la ascensión pueda ser algo posible, el tema es… ¿es la única vía posible? o ¿hay varios medios para llegar al mismo fin? Saludos.
O.
Apreciado O.:
Muy interesante me ha parecido su pregunta ya que uno quisiera que en verdad siempre hubiesen alternativas varias para el proceso evolutivo y que la muerte física no fuese un impedimento para ello.
Sin embargo, si uno parte de ciertas premisas, la posibilidad de Ascensión sin cuerpo físico no tiene un sustento claro, especialmente si tenemos en cuenta que a menudo las enseñanzas del libro de los muertos ha sido mal interpretado por carecer de dichas premisas, y por su parte la Teosofía, de la cual tuve la oportunidad de aprender en su momento, tiene una parte fundamental de las verdades espirituales mas no todas, y sigue dejando en el aire o en lo desconocido el tema de la vida eterna y la inmortalidad humanas.
Hay mucho simbolismo en ella que ha convertido el esoterismo en “ocultismo” aunque no haya sido esa su inicial intensión, en otras palabras, tiene elementos infiltrados de la demiurgia.
Pero no me interesa dilucidar la Teosofía, sino más bien decirle a qué premisas me refiero para que pueda reflexionar usted mismo al respecto y sacar sus conclusiones:
En primer lugar el Ser Humano para ser “humano” debe poseer un cuerpo físico. Un humano que desencarna -rompiendo con ello la naturalidad de su condición dada por el principio de Eternidad- no puede expresar su máxima condición ni puede realizar la obra o sentido de su existencia que es la vivencia de la materia para espiritualizarla, o como suelen decir algunos maestros, “Traer el Cielo a la Tierra, para que la Tierra se convierta en Cielo”.
Un ser que pierde su cuerpo físico deja de ser humano en todo el sentido de la palabra para pasar a ser una excepción natural en la cual sus vehículos astral y mental quedan a la deriva, expuestos a la destrucción, y es ahí cuando los planos magnéticos de la Madre Tierra que vibran en astral y mental los tienen que acoger para procurar preservar el alma y darle posibilidad a nuevas encarnaciones.
Si el ser humano fuese solo un “alma inmortal” no tendría sentido que la naturaleza se esmerase a través de sus leyes a llevarnos a nuevas reencarnaciones. La ley del karma cumple un sentido muy claro aquí de procurar que se complete el aprendizaje pendiente de depuración del alma para poder acceder al paraíso o lograr la Ascensión.
En segundo lugar, si la Ascensión consiste en un cambio en el estado de materialidad del cuerpo físico humano es muy probable que sin cuerpo físico no se pueda Ascender, pero esto es una deducción lógica y no sé si representa alguna ley.
Considero que el proceso natural es que cada reino realiza una transmutación biológica, sustentada en el perfeccionamiento del alma o grupo de almas. Ni cristales, ni vegetales, ni animales mueren en el mundo intraterreno, se transforman para convertirse al reino siguiente. El humano también lo hace.
La muerte es una paradoja que se generó por los errores demiúrgicos. Si entendemos que ésta última no es más que una desviación, tampoco tiene sentido alguno conservar la idea del supuesto desapego físico como excusa para llegar a una vida hipotéticamente eterna… de hecho bajo la luz de este saber, la muerte representa un obstáculo y no precisamente una “salida”, aunque se tome como escape psicológico para las masas que lo toman como fin inevitable.
El inconveniente de aceptar abiertamente esta visión de la inmortalidad humana como verdadero estado natural ha sido que en este mundo donde estamos todo funciona al revés, y la verdad sigue oculta. Además de que no queda evidencia alguna de los Ascendidos por obvias razones -solo los miles de sudarios quemados por el Vaticano-. Pueblos desaparecidos, sabios de los que no quedan evidencia física (tumbas), solo quedan en el enigma, porque los rastros físicos de su existencia anterior no encajan con la mentalidad que tiene la muerte como dogma de fe.
En tercer lugar, es contradictorio afirmar que pueda alcanzarse el estado Krístico si el ser humano no ha vencido la muerte. Si se logra dominar el mundo material al punto de vencer la muerte, es porque el iniciado ha superado todas las pruebas y aprendizajes para alinearse con todos los principios universales, incluyendo el más elevado que es el Principio de Eternidad.
Las alegorías de los cielos se refiere a los estados del Alma, a los cuales no se llega sin la vivencia previa de la encarnación; también pueden interpretarse a los lugares de “estacionamiento” al desencarnar, y en este sentido serían solo un “stand by”, porque el alma de la mayoría de los desencarnados no puede avanzar más, solo los “puros” logran sostenerse de manera temporal en el astral por amor a los encarnados, sirviéndoles de mensajeros o guerreros.
Aun así, tarde o temprano, éstos también deben continuar su camino, realizando su Ascensión. Quizás solo en estas condiciones excepcionales sea posible hacerla sin cuerpo físico, pero es algo que desconozco.
Y por último, si es posible evolucionar de otra manera diferente a la Ascensión, lo dudo, porque ascender es igual a evolucionar. Pasar a otro reino es evolucionar. O permaneces en un reino estancado o pasas al siguiente y tienes nuevas experiencias, con otro cuerpo, otras formas de vida.
Sinceramente, no visualizo de qué otra manera puede entenderse la evolución, sacándola obviamente del mero contexto psicológico seudoespiritualista de ser “mejor persona”, porque esto último no deja de ser más que un consuelo a la falla de la muerte o un distractor emocional, ante el contundente llamado humano de transmutar no solo el alma, sino en consecuencia el cuerpo, la materia, la existencia, el universo… tal como los conocemos.
Recuerda que todo está unido, y la “materia” física tiene su razón de ser.
Saludos. Denyse

¿Quieres la verdad? ¡Pues aquí la tienes! (Parte I)
¿Quieres la verdad? ¡Pues aquí la tienes! (Parte II)
Quieres la verdad? ¡Pues aquí la tienes! (Parte III)
¿Quieres la verdad? ¡Pues aquí la tienes! (Parte IV)
¿Quieres la verdad? ¡Pues aquí la tienes! (Parte V)
¿Quieres la verdad? ¡Pues aquí la tienes! (Parte VI)

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
El misterio de la combustión espontánea
Sudario de Turín, ¿verdadero o falso?

 

 

 

 

 

Un abrazo

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