¿Juicio por jurados o juicio por aberrados?

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UN RETROCESO JURÍDICO
por Horacio Velmont
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El denominado Juicio por jurados es un sistema mediante el cual el veredicto, es decir, la atribución de la culpa y la responsabilidad de los procesados por delitos, lo emite un organismo de carácter popular, cuyos integrantes deciden de acuerdo con su ciencia y conciencia, pronunciándose sobre los hechos y la imputabilidad resultante, pero sin aplicar el derecho que queda reservado al juez técnico.

 No voy a entrar en las polémicas que este sistema ha desatado a través del tiempo, sino a considerar un factor que nunca ha sido puesto sobre el tapete: la mente reactiva.

 Las personas, salvo raras excepciones, oscilan durante el día entre la cordura y la demencia, siendo la mayor parte del tiempo más dementes que cuerdos. Esto es así porque ya, desde el mismo momento en que hemos nacido, tenemos como mínimo un engrama, el engrama de nacimiento, que es el más aberrante de todos y el que sostiene todos los eslabones engrámicos de la cadena y los torna más aberrantes a medida que transcurre el tiempo. Es una falsedad, una de las tantas falsedades, que el tiempo lo cura todo: el tiempo no sólo no cura nada sino que agrava los problemas.

 Cualquier integrante de un jurado, desde el punto de vista de la mente reactiva y de los engramas, es una bomba de tiempo pronta a explotar en cualquier momento. ¡Y quizás entre en la sala de deliberaciones ya explotado crónicamente! No hay necesidad de entrar en detalles sobre esto porque cualquiera de nosotros hemos visto a esa persona tan tranquila, incapaz de matar una mosca, de pronto tomar una escopeta y matar a toda su familia. ¿Se acuerdan del dentista Ricardo Barreda…?

Salvo que una persona sea un robot, estar involucrado en un juicio por jurado ya la pone reactiva, lo que significa pronta a dramatizar todos los engramas que tenga archivados. Los engramas, que son similares a órdenes hipnóticas de alto poder porque contienen dolor (físico o emocional) como parte de su contenido (el dolor potencia la orden), estarán presentes indefectiblemente durante todo el tiempo en que el jurado delibera.

 Ya puede imaginarse uno cómo votará un jurado cuyos engramas contengan frases tan comunes, de esas que nadie se salva de tener, como “no tiene perdón de Dios”, “habría que matarlos a todos”, “merece la pena de muerte”, “la cárcel es lo mejor”, “los políticos son todos corruptos”, “si es policía es ladrón”, “una condena de diez años es poco”, “si está aquí por algo es”, etc., etc., etc. A estos ejemplos pueden añadirse todos los engramas contra los judíos, contra los negros, contra los pobres, contra los ricos, contra las amas de casa, contra los enchufes o contra cualquier cosa…

Un engrama es por definición irracional, no importa cuál sea la orden hipnótica que contenga, de modo que si una persona tiene como contenido verbal “ser derecho en la vida”, esto no significa que no asaltará bancos o que no matará a nadie, porque la mente reactiva puede “interpretar” que andar derecho en la vida significa caminar estirado hasta casi romperse el cuello. Y esto no es un ejemplo meramente teórico porque sucedió en la realidad, y el pobre paciente caminaba siempre estirado sin saber por qué hasta que el cuello se le había lesionado. Afortunadamente vino la caballería en forma de Dianética y lo salvó de una vida miserable.

 Existe otro factor importante a considerar, y es que un engrama, también por definición, es impredecible, significando esto que no razona sino que interpreta “literalmente” su contenido verbal. Si un engrama tiene la orden, por ejemplo, de hacer algo sin especificar que es ese “algo”, la persona estará compelida a “hacer algo”, y tanto puede ser lavarse las manos compulsivamente, como tener sexo a toda hora, o cualquier cosa que se le pueda ocurrir a la mente reactiva. Y todas estas cosas están dentro del banco de engramas de cualquier jurado prontas a salir disparadas o quizás ya activadas crónicamente. Y la probabilidad de que entre los doce integrantes de un jurado exista un clear (aclarado, libre de engramas) es tan remota que mejor ni siquiera considerarla.

 Probablemente alguien me haga notar que un juez no está exento de tener los mismos engramas que los integrantes de un jurado, lo cual es verdad, pero la pregunta clave es: ¿para qué armar un jurado, con todas las dificultades y los ingentes gastos que representa, si para lo mismo basta con un juez?

Hay muchas otras consideraciones para hacer respecto al sistema del Juicio por jurado, pero las obviamos brevitatis causa porque lo que pretendemos es hacer hincapié en su total ineficacia, por lo menos en la forma en que está estructurado. Y eso de darle participación al pueblo no pasa de ser una tontería, porque con el mismo criterio tendríamos que dejar que sean los propios ciudadanos los que dirijan la economía de un país. ¿Alguien puede imaginarse a doce personas comunes del pueblo –un carnicero, un cartero, un almacenero, un ama de casa, un plomero, un abogado, un médico–, tratando de ponerse de acuerdo en cómo frenar la inflación, por ejemplo?

 Naturalmente que estoy exagerando un poco la nota, pero es para que quede bien en claro lo absurdo que es este sistema que criticamos.

 Y algo más para terminar: a medida que pasa el tiempo sobreviene el agotamiento físico y mental de los integrantes del jurado, agravado porque el inevitable ego de cada uno de ellos tratará de imponer su parecer, y como consecuencia inevitable, mayor será el poder de la mente reactiva sobre la mente analítica o consciente. Si a un jurado se lo controlara con el E-Metro al concluir las deliberaciones se vería que estaba totalmente reactivo, casi a la par de un boxeador que tirara trompadas al aire completamente groggy.

 Viene aquí como anillo al dedo mencionar la famosa y excelente película “Doce hombres en pugna” (“12 angry men”, versión original de 1957 con Henry Fonda y remake en 1997 con Jack Lemmon) que recomendamos ver, puesto que plantea lo difícil que se hace para un grupo de hombres comunes que han sido elegidos como jurados ponerse de acuerdo sobre si un chico acusado de haber matado a su padre, ante las dudosas evidencias presentadas, es realmente culpable o no. Con el correr del tiempo, las miserias, bajezas, confusiones y prejuicios de cada uno de los jurados van saliendo a flote para condenar al acusado a la pena máxima. Solo uno de ellos tendrá la claridad mental suficiente para darle a las pruebas el valor correspondiente.

LECTURA RECOMENDADA
https://dianeticaycienciologia.wordpress.com/2015/01/05/la-ciencia-de-la-mente-ilustrada-parte-i/

MAIL RECIBIDO
Estimado profesor Velmont: Mi nombre es Luis Santos Diz de profesión criminólogo. Llevamos unos casos en España de inocentes que han sido condenados por “errores” judiciales.Me gusto el articulo que usted escribió  ¿Juicio por jurados o juicio por aberrados? creo que opino lo mismo que usted.
Voy a ir al centro del interés que me lleva a contactar con usted, y es un preso que esta condenado a 36 años de cárcel por una violación y asesinato. En estos momentos lleva cumpliendo condena mas de 13 años.
Le envió el resumen de su desgraciada historia. Si le interesa escribir algo sobre ello, estaríamos agradecidos, ya que la justicia española no tiene oídos para nosotros, a pesar de los años que llevamos denunciando las irregularidades cometidas.
Un saludo 

www.proyectoinocentes.es 

Dr. Luis Santos Diz  www.icfinvestigacion.es  Telf. 0034 622 900 303  Palma de Mallorca (España)

 

El que las hace ¿las paga o no las paga?

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LA VERDAD SOBRE NUESTROS ACTOS HOSTILES
por Horacio Velmont
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Uno de los engaños mas vergonzosos de las religiones es hacernos creer que existe el Infierno, al cual iremos por toda la eternidad si “pecamos”. La idea de un Infierno no ha sido más que un invento del clero con la idea de amedrentarnos y hacernos sentir culpables, que no es más que un medio de manipulación. Si alguien quiere manipular a un semejante, basta con hacerlo sentir culpable de cualquier cosa.

Por supuesto que junto a ello se encuentra el otro invento vergonzoso de que solo con la intermediación de los sacerdotes de turno no salvaremos del Infierno.
No es necesario ahondar más en estas premisas porque son conocidas por todos. Lo importante aquí es poner las cosas en claro.

La idea del Infierno –en esoterismo se conoce como “La Octava Esfera”– como un sitio al que iremos si nuestra conducta es muy mala, es absolutamente falsa. Incluso al mismo Jesús se lo hizo descender en los textos bíblicos a ese lugar como para dar mayor veracidad a su existencia.

Si alguien ha cometido actos hostiles contra sus semejantes, por supuesto que dichos actos le pesarán, no es que saldrá librado al desencarnar como si nada hubiera hecho. Pero no irá a ningún sitio o espacio, ni físico ni psíquico, solo sentirá en sí mismo las sensaciones que se vinculan a sus actos hostiles. Y por supuesto que no será algo agradable.

Los Maestros siempre nos advertido de las consecuencias de nuestros actos: “La siembra es libre, la cosecha obligatoria”; “Quien siembra vientos recoge tempestades”; “El que a hierro mata a hierro muere”. Pero todos estos refranes significan lo mismo: “El que las hace las paga”. Estamos hablando de consecuencias de nuestros actos, no de la Ley del Talión.
A estas alturas quienes están leyendo se preguntarán si no estamos perdiendo el tiempo con algo tan remanido, y la respuesta es que es solo el preámbulo porque hay algo más.

Para explicar ese algo más tengo que remontarme a una experiencia propia en Cienciología, tan combatida por aquellos que no saben lo que significan en realidad los descubrimientos de L. Ronald Hubbard sobre la mente y la conducta humana. Antes de él no se sabía por qué los hombres actuaban tan aberradamente. En otras palabras, no se conocía la ciencia de la mente. Su contribución a la humanidad fue precisamente darla a conocer por primera vez en la historia de este planeta.

Hubbard inventó un aparato que denominó “Electropsicómetro” (abreviatura: “E-Metro”), que en Cienciología se define como “aparato religioso utilizado como ayuda espiritual en la auditación”. Esta definición es falsa, porque el aparato no tiene nada de religioso ni es una “ayuda espiritual”.

Cienciología no es una religión aunque se la haga aparecer como que lo es. Funciona como religión porque de esta manera aquellos que con gusto verían que desaparezca no pueden hacerlo porque los cultos están protegidos por la ley. Hubbard no tuvo otra alternativa, en sus comienzos, que inscribirla como religión porque estaba siendo atacada, especialmente por la Psiquiatría, y su existencia peligraba.
Realmente fue genial eso de “aparato religioso” y “ayuda espiritual”, con lo cual logró engañar a todos los que lo atacaban. Por supuesto que eso ahora no es tan necesario y solo funciona como religión en aquellos países donde se la combate. En la Argentina, por ejemplo, funciona como asociación civil.
El error de muchos al atacar a Cienciología es confundir la institución, que es rigurosamente científica, con los cienciólogos, que son los que la aplican, y que en muchos casos no se comportan correctamente. Pero esto es harina de otro costal.
Cienciología no tiene nada que ver con la religión, salvo para protegerse de aquellos cuyo cerebro es tan pequeño como para comprenderla. ¿Qué es, entonces? Pues simplemente es una organización científica que aplica conocimientos científicos para resolver el problema de la conducta aberrada.

No me voy a centrar en los descubrimientos de Hubbard, porque ellos están claramente expuestos, por lo menos los básicos, en su libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”. Aclaro que Dianética fue el principio, luego continuó con mas descubrimientos que aglutinó en lo que denominó “Cienciología”.
Mi experiencia con el E-Metro dará la pauta de que los “castigos” a nuestros actos hostiles no serán aplicados en un “más allá” sino en un “más acá”, y bastante rápido por cierto. Diría casi “instantáneo”.
No es un relato inédito porque ya lo hice en algunas oportunidades, pero siempre es bueno reiterarlo para aquellos que se les pasó por alto.

Cuando entré en la Asociación Dianética, hace un par de décadas (su sede estaba en calle Lavalle al 900, ciudad de Buenos Aires) me hicieron una prueba con el aparato. El auditor me pidió que tomara las latitas y que hiciera mentalmente el recorrido que había hecho desde mi casa hasta la sede de la Asociación. Lo hice y cuando crucé (mentalmente, claro está) la calle Carlos Pellegrini llegando ya a la sede, el auditor exclamó: “¡Eso es!”. Estas palabras son la clave de que la aguja del cuadrante se había movido marcado carga. Es decir que en ese lugar había sucedido un incidente que había implantado carga en mi mente reactiva.
Realmente estaba sorprendido y muy escéptico porque en ese momento no recordaba ningún incidente en ese lugar. Pedí volver a repetir el recorrido y el resultado fue el mismo. Pedí repetir una vez más la experiencia con la expectativa de burlar al aparato y para hacerlo fui con mi mente por otros lugares que realmente no había recorrido. El auditor se mantenía en silencio. De pronto, crucé mentalmente a toda velocidad otra vez la calle Carlos Pellegrini y el auditor volvió a exclamar: “¡Eso es!”. La prueba había sido concluyente: el aparato algo registraba de mi mente y que tenía carga.
Por supuesto que más tarde, en una sesión de auditación, averigüé qué había sucedido en ese lugar, pero su relato carece de interés en este momento, en el que solo trato de exponer que los actos hostiles tienen consecuencias inmediatas en nosotros en forma de carga.

Otra experiencia brindará mejor esta pauta. Siempre con el E.-Metro y manteniendo en mis manos las latitas, el auditor me preguntó si alguna vez me copié en la escuela. No acabó de preguntármelo cuando exclamó: “¡Eso es!”. A los pocos segundo recordé que sí me había copiado. El E-Metro había detectado la carga de ese hecho. No el hecho, aclaro, sino la carga, ya que el aparato ignora a qué se debe la carga, solo la registra.

La mejor experiencia de cómo funciona este aparato la brindó el hecho de cuando el auditor me pidió que me pellizque el brazo. Lo hice y después de pasado unos minutos me pidió que recordara el pellizco. Mostrándome el cuadrante, yo mismo vi cómo la aguja marcaba la carga de ese hecho (la carga se implanta a nivel celular). Repasé el pellizco y la carga se borró y la aguja flotó libremente.

¿Qué sucedería, entonces, con nuestros actos hostiles graves si el hecho de un simple copiado cuando somos niños implanta carga en nuestra mente?

Estoy convencido de que si un corrupto, por exponer un caso extremo, toma las latitas y el auditor le pregunta si alguna vez cometió un acto de corrupción, la aguja del cuadrante marcará el máximo de carga, si es que el aparato no revienta, valga la ironía.
No existe ningún “Dios Castigador”, pues somos nosotros mismos, aunque no lo sepamos, el que nos castigamos. Y no hay forma de cubrirnos, porque estamos constituidos así. Solo podemos eliminar la carga una vez que “pecamos” (el verdadero pecado son los actos hostiles contra nuestros semejantes, aunque también contra nosotros mismos, por ejemplo cuando nos copiamos en la escuela).
El procedimiento para eliminar la carga de nuestros actos hostiles, que no es tema de este artículo, se aplica en las organizaciones de Cienciología. Es el procedimiento más doloroso de todos porque uno tiene que enfrentarse con el daño que hizo a sus semejantes.

Curiosamente, la confesión de los pecados de algunas religiones es un remedo de esta técnica. La recompensa viene después, cuando la aguja del cuadrante flota indicando que las cargas han desaparecido y uno siente el consiguiente alivio.
Quienes han pasado por esta experiencia saben en carne propia lo que significa el refrán: “La siembra es libre, la cosecha obligatoria”, y como ya dije, eso no sucede en ningún hipotético más allá, sino en un bien seguro más acá. Y lo que también es seguro es que lo que uno libera en el plano físico no se lo lleva al plano espiritual.

LECTURA COMPLEMENTARIA

¿Qué nos sucede cuando cometemos un acto hostil?

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¿Qué nos sucede cuando cometemos un acto hostil?

¿Qué sucedería si en una sociedad dada sus habitantes supieran, desde que van a la escuela, que nuestros actos malos tienen consecuencias inmediatas? ¿No se verían bastante tontos y recapacitarían seriamente antes de cometer un acto hostil sabiendo que es algo similar a que un nadador se cargara de plomo? Quizá no sería la “panacea universal” contra la violencia, pero sin duda alguna ayudaría mucho. Desde ya que lo ideal sería la eliminación de los engramas, pero la posibilidad de esto estaría más bien en un futuro lejano.

eL MUNDO ES COMO UN ESPEJO BORRAR

Mucho se ha hablado de que el mundo es un espejo, y que si hacemos el Bien, el Bien nos vuelve, y que si hacemos el Mal, el Mal también nos vuelve. Esto es muy cierto, pero también hay que reconocer que es una verdad expresada de modo muy lírico, como eso de que ”la siembra es libre, pero la cosecha obligatoria”, o “quien siembra vientos recoge tempenstades”, o “el que a hierro mata, a hierro muere”. Todas expresiones que tratan de expresar que “el que las hace las paga”.

Más allá de que se haya señalado que de lo que se trata es aprender la lección, el Karma no es la Ley del Talión, es decir, la ley del “ojo por ojo”, pero a veces se le parece mucho.

Pero a lo que en realidad quiero referirme es a que no hay necesidad de esperar a desencarnar para recibir lo que tengamos que recibir de acuerdo a nuestra conducta en el plano físico, ya que hay una forma más expeditiva de comprobar que lo recibimos aquí y ahora. Que no es un castigo sino una consecuencia de la Ley de Causa y Efecto.

En otras palabras, si uno pone las manos en el enchufe y la electricidad le da un sacudón, no puede decirse que ha sido castigado o que ha recibido lo que merecía, salvo en sentido metafórico, sino que ese sacudón ha sido la consecuencia lógica de haber puesto los dedos en el enchufe: causa-efecto.

 

La pregunta del millón, entonces, es: ¿Qué sucede con nosotros si cometemos un acto hostil? Por ejemplo, si con un gomero lastimamos o matamos a un pajarito, ¿sucede algo o no sucede nada y todo queda como si nada hubiera ocurrido? En realidad, cuando uno comete un acto hostil, es posible averiguar qué daño hemos recibido nosotros mismos a causa de ese acto hostil. Recordemos lo que hemos dicho de que el mundo es un espejo que nos devuelve el Bien o el Mal que hagamos.

En Cienciología existe un aparato llamado “E-Metro”, que es la abreviatura de “Electropsicómetro”. Se trata de un aparato que tiene un cuadrante y una aguja capaz de medir la carga que tengamos en nuestra mente reactiva a causa de los actos hostiles que hemos cometido (y que también hemos recibido, en forma de engramas).

¿Cómo funciona este aparato? Yo voy a relatar mi experiencia, que no dejará ninguna duda de que es posible no solo recordar los incidentes de nuestra vida en la que hicimos algún daño sino también saber la carga reactiva que contienen. Por supuesto, el aparato también ayuda a eliminar dicha carga (cuando la carga desapareció la aguja flota). La primera vez que entré en una organización de Cienciología pedí que me demostraran el funcionamiento del E-Metro. El auditor me pidió que me pellizcara en el brazo y luego que lo hice y de esperar algunos minutos me dijo que tomara las latitas con las manos y que repasara mentalmente el pellizco. Para mi sorpresa, cuando retorné al momento en que me estaba pellizcando, la aguja se movió mostrando la carga que yo mismo me había implantado en el organismo (a nivel celular). Para la siguiente experiencia el auditor me preguntó si alguna vez me había copiado en el colegio. Cuando trataba de hacer memoria el auditor exclamó: “¡Eso es!”. Esta expresión significa que la aguja se había movido indicando carga o, dicho de otra manera, el aparato había encontrado el incidente en que me había copiado antes de que yo lo recordara. Es una peculiaridad del E-Metro el adelantarse de esta forma. Digamos que es un aparato “pre-conciencia”. Segundos después recordé el incidente que indicaba la aguja y me vi cómo había escrito en la mano algunos datos que luego vertía en al papel del examen. Como fácilmente se puede deducir, el aparato me estaba diciendo claramente que ese acto aparentemente inocente de copiarme me había perjudicado de inmediato, no en ningún Más Allá, sino ya. En el momento preciso en que me estaba copiando, yo mismo, aunque sin saberlo, ya estaba recibiendo las consecuencias de mi acción. Si hablamos metafóricamente, yo mismo me estaba castigando.

Quien ha leído hasta aquí ya tiene que estar deduciendo que si un simple y aparentemente inocente acto como el de copiarse en la escuela implanta carga en nuestro organismo, cuando más grave podrá ser el hecho de torturar o matar a alguien. A pesar de que yo ya me había convencido de los alcances del E-Metro, el auditor quiso sorprenderme aún más pidiéndome que hiciera mentalmente el recorrido que había hecho antes de llegar a la sede de la organización, es decir, desde que salí de mi domicilio hasta que llegué a la sede de la organización. El pedido no dejó de extrañarme porque, que yo recordara, no me había sucedido nada fuera de lo normal, ya que se había tratado de un viaje corto y rutinario, la mayor parte en colectivo, pero cuando pasé, siempre con el pensamiento, por la esquina de las calles Lavalle y Cerrito –la sede en esa época se encontraba a unos metros de allí– el auditor exclamó nuevamente el consabido “¡Eso es!”. ¡Vaya!, le dije asombrado, si allí, en esa esquina, nunca me sucedió nada. Bueno, me respondió, la aguja marcó carga, de modo que allí hay algo que te ha sucedido y que tu mente no quiere recordarlo porque es doloroso. Escéptico le pedí repetir la experiencia y sucedió lo mismo: la aguja en el mismo lugar marcó carga. Hice una tercera y última experiencia, pero en este caso me demoré en pasar con el pensamiento por esa esquina mientras el auditor guardaba silencio. Finalmente, ya un poco cansado, pasé con el pensamiento rápidamente por ese lugar y el auditor volvió a exclamar: “¡Eso es!”.

Me retiré de la orgazación intrigado, porque la averiguación de lo que me sucedió en ese lugar se hace en lo que se denomina “auditación”, que es un proceso desarrollado por L. Ronald Hubbard para eliminar la carga de los incidentes y así liberar la mente y que ésta retorne a la cordura.
No lo pude recordar y finalmente me fui a dormir. Me desperté alrededor de las dos de la mañana con un fuerte dolor de cabeza, y cuando estaba en la cocina tomando algunos mates recordé el suceso. En esa esquina me había despedido para siempre, fue la última vez que la vi, a una persona muy querida. Según supe después, este incidente era un “engrama de emoción dolorosa” y la experiencia con el E-Metro lo había activado y traído a la superficie.

Estas experiencias que he relatado demuestran que existe, además de la mente analítica o consciente otra mente, denominada reactiva, que registra los incidentes de nuestra vida y nos provoca daño. Y más aún si se trata de actos hostiles cometidos en contra de nuestros semejantes.

Si el simple acto de copiarnos en el colegio ya registra carga, cabe preguntarse, reitero, cuál será la cantidad de carga cuando se trate de graves actos hostiles.
Concluyo aquí esta nota con la sugerencia de que antes de cometer algún acto hostil, no solo contra nuestros semejantes sino también contra nosotros mismos, lo pensemos dos veces.
Y también pensemos que al desencarnar no nos liberaremos de esa carga, sino que nos la llevaremos puesta, si se entiende a qué me refiero. Pero esto es harina de otro costal y no forma parte de esta nota…

Parravicini y la muerte de Nisman

 

Parravicini y Nisman

Luna menguante: Islam; 13=piso 13 (departamento de Nisman); 13 a 37=50 (La torre Le Parc tiene 50 pisos)… ¿Casualidad?

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https://horaciovelmont.wordpress.com/2015/01/22/lo-aparente-no-es-lo-real/

Cristina Kirchner gobernará hasta el ¡basta!

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PSICOGRAFÍAS PREMONITORIAS DE PARRAVICINI
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por Horacio Velmont
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Así es, querido Watson, como dice el gaucho Martín Fierro,
“no hay tiempo que no se acabe ni tiento que no se corte”…
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Ninguna duda cabe que el sorprendente vidente argentino Benjamín Solari Parravicini retrató en sus psicografías premonitorias los puntos predominantes de la historia del gobierno de los Kirchner. Y si usted no lo cree, aquí está la prueba:
Pierrot gobernará en la argentina hasta que el orden llegue…
PODER EN EL PODER BIFRONTE
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Clownes en la Argentina gobernarán hasta el ¡basta!

 

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OSIRIS, ISIS, AMEMPHIS. LA GRAN INCÓGNITA ARGENTINA (1939)
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Una de las psicografías de Parravicini era muy intrigante, pero quedó clara después de la muerte de Néstor Kirchner, que nadie cree que haya sido real y todos presuponen que está gozando de las delicias del sol venezolano. Ésta es la razón de que el gran vidente dibujara un féretro con el supuesto muerto con los ojos bien abiertos.
MARINERO LLEGARÁ EN BIEN. RÍO DE LA PLATA. DICTADURA.
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Las psicografías premonitarias de Parravicini, que suman cientos, pueden ser tomadas fehacientemente como hechos reales porque acertó en todas. Esto va más allá del azar. Incluso hasta dibujó el problema que tuvimos con la fragata Sarmiento y su desenlace feliz.
 
PINGÜINOS PATAGÓNICOS
 
Y como si quisiera no dejar dudas de quienes gobernarían la Argentina, Parravicini hizo esta psicografía que representa obviamente a un pingüino, animal típico del lugar de procedencia de Néstor y Cristina…
Queda la última intriga, que sería la que termina con el reinado de los Kirchner, porque el vidente habla de que gobernarán hasta el “¡basta!”.
Es de esperar que ese ¡basta! se refiera a que tal reinado terminará de forma pacífica, cuando el pueblo, en elecciones limpias, considere que ya fue suficiente.

 

LECTURA RECOMENDADA
Cristina Fernández pbjeto de un ataque israelí bajo falsa bandera
http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_globalelite_la71.htm
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LECTURAS COMPLEMENTARIAS
Parravicini y la muerte de Néstor Kirchner
¿Quién asesora a Cristina Kirchner?
¿Néstor Kirchner fue asesinado?

La ley de atracción

 

Estoy a tus órdenes!!

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CÓMO MANIFESTAR LA REALIDAD QUE DESEAMOS

Por Horacio Velmont

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“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado”. Buda  (563 a.C – 483 a.C)

“Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre” (Lc. 11, 9)

“No tenéis porque no pedís” (Santiago 4:2)

”Tanto si crees que puedes como si crees
 que no puedes, estás en lo cierto”. Henry Ford

“Cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad” (Ralph Waldo Emerson)
… 
Buda, Jesús y muchos otros sabían de lo que hablaban cuando decían,  cada uno a su manera, que el universo está a nuestras órdenes para conceder nuestros deseos, de la misma forma que el genio de la lámpara de Aladino.
Pero lo que no han dicho es cómo se debe pedir para atraer a nuestra vida aquellas cosas que deseamos. Esta nota, por lo tanto, intenta explicar cómo hay que hacer para manifestar la realidad que queremos en nuestras vidas.
En rigor, el modo de hacerlo siempre ha existido y ha sido aplicado por quienes conocían esta cualidad concededora del universo, y también por aquellos que sin conocerlo  lo aplicaban en forma intuitiva.
Desde ya que yo mismo he comprobado que “el pedid y recibiréis” funciona. Hace mucho tiempo había escrito en un cuaderno las cosas que deseaba y mucho tiempo después comprobé que muchas de ellas se habían cumplido, e incluso de forma mejor de la que había pensado que se cumplirían. Otras no se habían cumplido, pero curiosamente ya no me interesaban. El genio de la lámpara siempre estuvo atento a mis deseos.
En primer lugar tenemos que tener en cuenta que estamos aquí para obtener lo que queramos. Si no lo queremos no lo pediremos y entonces no se manifestará. Pero si lo queremos y lo pedimos, se manifestará. Esto es tan cierto como que dos y dos suman cuatro.
El universo está a nuestra disposición y nos otorga lo que pedimos porque simplemente está diseñado así.
El obtener lo que deseamos depende, en primer lugar, de nuestros pensamientos. Imaginemos un televisor que capte en su pantalla, en forma automática, nuestros pensamientos. Si tenemos miedo nos proyectará una película de terror. Si tenemos sentimientos de amor, pues proyectará una película de amor. Si deseamos ver una matanza de seres humanos, pues nos proyectará una película de guerra, y si nuestro ánimo está risueño, entonces nos proyectará una comedia.
La idea es que esa proyección no sea automática, sino que esos pensamientos sean conscientes de modo tal que ese televisor nos proyecte la película que deseamos y no la que surja de nuestros pensamientos emitidos inconscientemente.

El universo es imparcial y nos brinda exactamente lo que dictan nuestros pensamientos, sea que estemos conscientes de ellos o no. Si nos enfocamos en la pobreza obtendremos pobreza. Si nos enfocamos en la riqueza obtendremos riqueza. Y así por el estilo.
Es importante que nuestros pensamientos, para obtener del universo lo que deseamos, se enfoquen en que lo que pedimos ya lo hayamos recibido. Esto sisgnifica que si queremos obtener un automóvil y pensamos ”algún día tendré un automóvil”, el universo complacerá nuestro deseo y “algún día tendremos un automóvil”, es decir, nunca.
La razón por la que no obtendremos el automóvil es porque el universo es literal, ya que para obtener el automóvil debimos pensar en que ya está en nuestro poder y no en un futuro indefinido: ”algún día…”. Si el universo nos concedería ya el automóvil se contradeciría a sí mismo porque eso no es lo que pedimos. Ese “algún día” se proyecta indefinidamente en el futuro y el automóvil nunca se materializará. A menos, claro está, que cambiemos nuestro pensamiento y creamos que ya lo obtuvimos.

El Maestro Jesús hizo notar esa característica del universo cuando dijo: “Por tanto os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo recibisteis y se os concederá”. Marcos 11:24

Hay muchas personas que se quejan continuamente  de que no tienen lo suficiente, que no llegan a fin de mes, que las deudas se acumulan, que esto o aquello no pueden permitírselo, y así por el estilo. ¿Qué hace entonces el universo? Pues se lo concede y esas personas nunca tendrán lo suficiente, nunca llegarán a fin de mes, las deudas se le acumularán y muchas cosas no podrán permitírselas. Reciben ni más ni menos que lo que han pedido. El universo es imparcial y su única función es conceder literalmente lo que le piden.

En concreto, cuando alguien se enfoca en la carencia y en lo que no tiene, nunca tendrá lo suficiente. Por lo tanto, quien quiera la abundancia tiene que enfocarse en la abundancia y el universo se la concederá. ¿Por qué? Simplemente porque ésa es su función.

Es bastante difícil poder asimilar el hecho de que la mayoría de nuestras desgracias tienen origen en nosotros mismos, porque eso es precisamente lo que hemos deseado. Como siempre nos gusta encontrar un culpable de nuestras desgracias, duele mucho tener que atribuírnosla solo a nosotros y a nadie más. El universo solo nos da lo que le pedimos. Por eso Buda dijo “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado”. No hay escapatoria alguna. Si hay algún culpable, es uno mismo.
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Atraemos lo que tememos 

La razón de este axioma es que como las cosas que más amamos y más tememos tienden a ocupar nuestros pensamientos gran parte del tiempo,  atraemos justamente esas cosas. Recuerda: el universo es literal. Imagínate un muñeco que siempre te devolviera lo que le lanzas. Si le lanzas un dulce te devolverá un dulce y si le lanzas una papa caliente te devolverá una papa caliente. Así es de literal el funcionamiento del universo.
Quizás el ejemplo no sea muy bueno, porque a lo mejor si le lanzas una papa caliente te devuelve un carbón encendido. Pero ilustra perfectamente la idea de Emerson:“Cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad”.

¿Alguna vez has echado a perder completamente una nueva camisa la primera vez que te la pusiste? Justo cuando pensabas: “No quiero ensuciar esta camisa nueva tan bonita”,  tu bolígrafo empezaba a chorrear tinta dentro del bolsillo superior.

¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir:  “En los últimos doce años que tuve mi viejo auto no le hice ni un raspón;  pero en cuanto me entregaron mi primer auto nuevo, me empezaron a chocar”.
Incluso si decimos: “No quiero que pase tal cosa”, gravitaremos justamente a eso. Nuestra mente no puede desplazarse en sentido negativo con respecto a las cosas, no puede hacer más que moverse hacia ellas.

¿Alguna vez se te ocurrió pensar,  en vísperas de un evento especial o de una fiesta:  “Espero no enfermarme porque esto no me lo quiero perder”?  Al final resultó que te enfermaste y te lo perdiste ¿no es cierto?
Estos mismos principios se manifiestan en la pobreza, la mala salud y en el trabajo. Si no paramos de comentar, pensar y leer acerca de “cosas malas”,  gravitaremos ineludiblemente hacia ellas.
La gente de éxito se desplaza hacia el éxito. Los fracasados tratan de escapar del fracaso. El más importante principio mental que puede transformar a los perdedores en triunfadores es concentrarse en lo que uno quiere; sin embargo, vivimos hablando en negativo, quejándonos de lo que no tenemos y hablando de lo que queremos evitar.
Es el “Yo puedo” y no el “No puedo”, pues al cerebro no le importa lo que sigue después del “no”: él entiende que es “no”. Eso es un callejón sin salida, debemos concentrarnos en lo que queremos lograr a nivel personal.  Cuando tememos perder algo, nos ponemos en posición de perderlo.

Estas leyes obran con el mismo poder en nuestras relaciones amorosas. Cuando tememos perder el amor de alguien, de inmediato nos ponemos en peligro de perderlo.
La moraleja es “concéntrate en lo que tienes y disfrútalo, no pienses en perder lo que posees”. Enfoca tu atención en lo que deseas; si dejas que tus temores te obsesionen, éstos te abrumarán.
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Da dinero para recibir dinero 

Dar es una acción muy poderosa para atraer más dinero a tu vida, porque cuando das estás diciendo «Tengo suficiente». No te sorprendas cuando te enteres de que las personas más ricas del mundo son los grandes filántropos. Donan grandes cantidades de dinero, y al dar, por la ley de la atracción, el Universo se abre y les inunda devolviéndoselas multiplicadas.
Si estás pensando “No tengo bastante dinero”, el universo cumplirá tu deseo y no tendrás bastante dinero. Cuando pienses que no tienes suficiente para dar, empieza a dar. Cuando das muestras de tu fe dando, la ley de la atracción te da más para que puedas seguir dando.
Existe una gran diferencia entre dar y sacrificar. Dar con el corazón rebosante te hace sentir bien. Sacrificar no te ayuda a sentirte bien. No te confundas con estas dos actitudes, son radicalmente opuestas. Una emite una señal de carencia, mientras que la otra emite la señal de tener más que suficiente. Con una te sientes bien y con la otra no. El sacrificio acabará conduciéndote al resentimiento. Dar con un corazón lleno es una de las acciones más hermosas que puedes realizar y la ley de la atracción captará la señal y traerá más a tu vida.
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Vigilar para que nuestras acciones no contradigan lo que deseamos

Este es un aspecto muy importante para tener en cuenta cuando queremos alcanzar algo, ya que el universo no nos concederá lo que pedimos si nuestras acciones se oponen a lo que queremos conseguir.
Para que se entienda claramente a qué nos referimos pondremos el ejemplo, un poco traído de los pelos, de una mujer que quiere conseguir el hombre de sus sueños y se va a vivir a una isla donde solo habitan mujeres. Sí, ya sé, es un ejemplo burdo, pero no obstante muy ilustrativo de lo que queremos señalar.
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La ley de atracción y el mundo 

Es muy importante tener en cuenta que aquello en lo que nos enfocamos es lo que creamos. Si por ejemplo somos contrarios a una guerra, una revolución o un padecimiento, estamos añadiendo más energía al conflicto. Estamos utilizando la fuerza y eso solo crea más resistencia. “Aquello a lo que te resistes persiste”, decía al respecto Carl Jung”.
La razón por la que persiste aquello a lo que te resistes es porque cuando lo haces es como decir: “No, no quiero esto, porque hace que me sienta de esta manera, como me estoy sintiendo ahora”. Entonces estás emitiendo una emoción muy fuerte de “realmente no me gusta este sentimiento», y entonces es cuando viene hacia ti a toda velocidad.
Cuando te resistes a lo que se ha manifestado estás aportando mas energia y fuerza a esas imágenes que te desagradan y atraes más a una velocidad increíble. El acontecimiento o las circunstancias no pueden hacer más que ampliarse, porque es la ley del Universo.

El movimiento antibelicista crea más conflictos. El movimiento antidroga ha creado más drogadictos. Porque nos estamos enfocando en lo que no queremos, es decir en las drogas.
La gente cree que si quiere eliminar algo se debe enfocar en ello. ¿Qué sentido tiene dedicar toda nuestra energía a un problema, en lugar de enfocarnos en la confianza, el amor, en la abundancia, la educación o la paz?

Ilustra perfectamente este aspecto de la Ley de Atracción la Madre Teresa cuando decía: “Nunca iré a una concentración antibelicista. Cuando hagáis una concentración a favor de la paz, invitadme”.
En síntesis, si eres antibelicista, sé pacifista. Si quieres erradicar el hambre del mundo, debes estar a favor de que las personas tengan suficiente para comer. Si estás en contra de algún político en particular, debes estar a favor de su oposición. Muchas veces las elecciones se decantan a favor de justamente la persona que tiene más gente en su contra, porque está obteniendo toda la energía y enfoque.
Desde luego que está bien darte cuenta de lo que no quieres, porque te ofrece el contraste para poder decir: «Esto es lo que quiero». Pero lo cierto es que si sólo hablas de lo que no quieres o de lo malo que es algo y si siempre lees sobre el mismo tema para comentarlo, lo único que haces es incrementarlo.
No se puede ayudar al mundo enfocándonos en las cosas negativas. Cuando te enfocas en las cosas negativas del mundo, no sólo las amplías sino que aportas más negatividad a tu vida.
¿Estás empezando a ver el poder fenomenal que tienes en este mundo a través de tu existencia? Cuando te enfocas en las cosas buenas que te hacen sentir bien, estás atrayendo más cosas buenas al mundo. Al mismo tiempo estás atrayendo más cosas buenas a tu vida. Cuando te sientes bien, elevas tu vida y elevas al mundo.
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Cada “no soy” es una creación

Puede que pienses: “Bueno, todo eso es muy bonito, pero no puedo hacerlo”, o “Ella no me dejará hacer aquello”, o “Él nunca me dejará hacer esto”, o “No tengo bastante dinero para hacer esto”, o “No soy lo bastante fuerte para hacer aquello”, o “No soy lo bastante rico para esto”. “No soy, no soy, no soy…”.
Cada “No soy” es una creación, pues el universo cumple al pie de la letra las órdenes. Ten siempre presente, entonces, que cada vez que dices “No soy” estás creando lo que dices.
En concreto, después de haber dicho: “Yo soy pobre”, “Yo soy guapo”, “Yo soy feliz”, “Yo soy gordo”, “Yo soy generoso”, “Yo soy viejo”, el genio de la lámpara dice: “Tus deseos son órdenes”.
Sabiendo esto, ¿no te parece una buena idea utilizar estas dos poderosas palabras “Yo soy”  a tu favor? Por ejemplo: “Yo soy feliz, yo soy rico, yo soy sano,  yo soy una fuente de energía todos los días de mi vida”…
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No hay límites para crear lo que deseas
Si te parece una gran hazaña sacar lo que deseas de lo invisible para materializarlo en el mundo visible, prueba este atajo: ve lo que deseas como un  hecho consumado. Esto manifestará lo que deseas a la velocidad de la luz. En el mismo segundo en que pides, tu pedido es un hecho consumado en el campo espiritual del Universo, y ese campo es todo lo que existe. Debes saber que cuando concibes algo en tu mente, eso que concibes es un hecho, y no hay duda de su manifestación.
No hay límites para lo que esta ley puede hacer por ti; atrévete a creer en tu propio ideal, piensa en ese ideal como algo que ya se ha producido.

Cuando Henry Ford aportó su visión del vehículo a motor a nuestro mundo, las personas que tenía a su alrededor le ridiculizaron y pensaron que se había vuelto loco por perseguir semejante “extravagancia”. Henry Ford tenía mucho más conocimiento que esas personas que le ridiculizaban, conocía las leyes del Universo, y este conocimiento quedó inmortalizado cuando dijo: “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.
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Sé consciente de tus pensamientos
Toda tu fuerza reside en tu capacidad de ser consciente de ese poder y en retener ese poder en tu conciencia.
La mente puede ser como un tren de vapor fuera de control. Te puede llevar al pasado y al futuro, recopilando los malos momentos del  pasado y proyectándolos al futuro. Esos pensamientos descontrolados también crean. Cuando eres consciente, estás en el presente y sabes lo que estás pensando. Cuando controlas tus pensamientos, tienes el poder.

Entonces, ¿cómo podemos ser más conscientes? Una forma es detenernos y preguntarnos: “¿Qué estoy pensando ahora? ¿Qué estoy sintiendo ahora?”. En el momento en que te planteas la pregunta eres consciente, porque tu mente ha regresado al presente.
Cuando piensas en ellos vuelves a la conciencia del ahora. Hazlo cientos de veces al día, recuerda, todo tu poder reside en ser consciente del mismo. En otras palabras, “Recuerda recordar”.
El verdadero secreto del poder es ser consciente de él. Cuando eres consciente del poder concededor del Universo y empiezas a usarlo, todas tus preguntas son respondidas. Cuando empiezas a tener un entendimiento más profundo de la Ley de Atracción, puedes comenzar a plantearte preguntas de forma habitual. A medida que lo vayas haciendo irás recibiendo la respuesta a cada una de ellas.
La verdad es que el Universo te ha estado respondiendo durante toda tu vida, pero no puedes recibir las respuestas a menos que seas consciente de las mismas. Sé consciente de todo lo que te rodea, porque estás recibiendo las respuestas a tus preguntas en cada instante del día. Los canales a través de los cuales pueden llegar son ilimitados. Pueden llegar a un titular de un periódico que llama tu atención, a través de una conversación ajena, de una canción, de la radio, de un logotipo en un camión que pasa o por medio de una inspiración repentina. ¡Recuerda recordar y sé consciente!
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Interpretación razonable de la Ley de Atracción 
Digamos que deseamos conseguir un mejor trabajo. Con solo manifestarlo y pedirlo a menudo no será suficiente para hacer que esto suceda si no hacemos un esfuerzo personal, por ejemplo enviando curribulum e ir a entrevistas de trabajo.
Aunque posible, es bastante improbable que podamos simplemente estar sentado en casa al lado del teléfono y esperar que una compañía nos llame de la nada y nos ofrezca el trabajo que queremos. Además de la creación de la realidad es absolutamente necesario el esfuerzo personal para conseguir resultados.
Por otra parte, si no creemos en la Ley de Atracción o simplemente la desconocemos y no hacemos nada para crear nuestra propia realidad, podremos enviar curriculum a diversas empresas e ir a entrevistas, pero el resultado será que la “suerte” estará ausente y deberemos aplicar mucho esfuerzo para asegurarnos ese mejor trabajo.
Sin embargo, si hacemos uso de la Ley de Atracción y creamos la realidad que deseamos encontraremos que nuestra suerte se incrementa y el trabajo buscado surge solo después de unos pocos intentos.
En la práctica, sin embargo, es el Yo Superior quien decide en última instancia lo que es mejor para nosotros. Es decir, si nuestro esfuerzo de creación de la realidad está en conflicto con el juicio de nuestro Yo Superior, pues no tendremos éxito en obtener lo que deseamos. 
A menudo, más adelante nos daremos cuenta de que lo que queríamos hubiera sido realmente una mala idea si lo hubiésemos conseguido.
Es importante también tener en cuenta, en lo que se refiere a manifestar algo, que podemos intentar influenciar la realidad que deseamos en tanto y en cuanto no violemos el libre albedrío de nadie.
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Conclusiones
En los párrafos que anteceden hemos tratado de alentarte para que te convenzas de que tú eres dueño de tu destino, y si no te gustan las cosas que has vivido hasta ahora o cómo las has vivido (que las has vivido porque tú así lo deseaste), puedes cambiarlas.
Sobre las técnicas para cambiar la realidad que se desea se ha escrito mucho, y sería importante consultarlas porque, por un lado, nos reforzarán la idea de que el universo está a nuestra disposición, y por el otro, porque nos brindarán directivas de aquellos más expertos que nosotros que las han puesto en práctica y han obtenido sorprendentes resultados.
Si hay algo que en este mundo funciona inexorablemente es el “pedid y recibirés”. Lo dijo el Maestro Jesús, y habrá que creerle, porque cuando uno lo pone en práctica funciona, y muchas veces mejor de lo que hemos deseado.
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COMENTARIO DE HORACIO VELMONT
El caso más sorprendente que me sucedió sobre la aplicación de la Ley de Atracción fue cuando mi hija, que está viviendo con su esposo en Alemania vino a visitarnos por 15 días y tenía que regresar en un día determinado, para el cual tenía fecha y hora de salida del avión en Ezeiza (aeropuerto de Argentina). Teníamos que estar en lugar de partida a las 11 de la mañana. Salimos en un remís contratado con mucha anticipación para estar por lo menos dos horas antes de la partida del avión. Pero resulta que hubo un piquete sorpresivo y nos quedamos varados a unos 10 kilómetros del aeropuerto. e aviones). La hilera de vehículos atascada era enorme y avanzaba a paso de hombre. Faltaban entre 30 y 40 minutos para la hora 11, no recuerdo bien, y la situación era definitiva: perderían el avión, lo que supondría unos problemas tremendos porque mi hija y el esposo tenían compromisos ineludibles. Una verdadera tragedia. En ese momento hice un pedido, concretamente pedí un “milagro”, sabiendo que los milagros no existen, no pensando en la Ley de Atracción, sino en Dios. Ya se sabe que no importa a quien pides, si a Dios o al Universo o a Jesús o a quién.  Lo que importa es el pedido. Yo sabía que los milagros no existen y que mi pedido era poco menos que absurdo. Sin embargo, como comprobé de inmediato, estaba equivocado. De pronto apareció por la banquina una ambulancia haciendo sonar estentóreamente la bocina. El chofer del remís, en un gesto de audacia, salió de la hilera de vehículos y se pegó a la ambulancia. Fue una maniobra que le salió bien porque podía haber producido un desastre. Bueno, el resultado fue que la ambulancia, y nosotros con el remís pegado a ella, llegamos con unos 15 minutos de anticipación y mi hija y el esposo hicieron a tiempo para subir al avión. Para los escépticos quedaría la duda si  eso fue simplemente fruto del azar y la ambulancia hubiera aparecido igualmente aunque yo no hubiera hecho el pedido de un “milagro”. Pero para eso no tengo respuesta.
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LECTURAS COMPLEMENTARIAS
La Ley de Atracción
http://www.bibliotecapleyades.net/archivos_pdf/elsecreto.pdf  
Creación de la verdadera realidad
http://www.bibliotecapleyades.net/mistic/sas10.htm
Ley de la Atracción, desacreditando los siete mitos más grandes
http://www.deliberatereceiving.com/ley-de-la-atraccion-desacreditando-los-siete-mitos.html#axzz2ENov1rRP
Artículos sobre la Ley de Atracción
http://www.deliberatereceiving.com/ley-de-atraccion-articulos-en-espanol.html#axzz2ENov1rRP

 

La ley de atracción y el efecto placebo

Lista completa de temas

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

Por Horacio Velmont

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El ser humano tiene poderes innatos de los cuales no solo no es consciente sino que muchas veces los utiliza sin saber que forman parte de su herencia, como los que se encuentran involucrados en la Ley de Atracción y en el denominado “efecto placebo”.
Ambas fuerzas tienen similitudes y también diferencias, pero en definitiva se unen en un punto porque ambas representan el poder que tenemos todos para hacer que las cosas sucedan.

La Ley de Atracción ha sido definida como la idea o supuesto de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre las vidas de las personas y el “efecto placebo” como la capacidad curativa de un agente terapéutico que no contiene ningún farmaco en su composición.
Ambas definiciones, propuestas por Wikipedia, son erróneas en el sentido de que tanto la Ley de Atracción como el efecto placebo son en realidad, como ya señalamos, poderes que tiene cada ser humano y que los utiliza, consciente o inconscientemente, para producir efectos.

La diferencia consiste en que en el efecto placebo la persona se apoyó para producirlo en determinadas sustancias o tratamientos –algo que no sucede en la aplicación de la Ley de Atracción– que en realidad son inocuos para producir el efecto que se busca.

Pero fuera de esto, tanto la Ley de Atracción como el efecto placebo tienen detrás los poderes inherentes a todo ser humano de decidir su propia realidad.