La Ley de Atracción y el efecto placebo

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SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

por Horacio Velmont

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El ser humano tiene poderes innatos de los cuales no solo no es consciente sino que muchas veces los utiliza sin saber que forman parte de su herencia, como los que se encuentran involucrados en la Ley de Atracción y en el denominado “efecto placebo”.
Ambas fuerzas tienen similitudes y también diferencias, pero en definitiva se unen en un punto porque ambas representan el poder que tenemos todos para hacer que las cosas sucedan.

La Ley de Atracción ha sido definida como la idea o supuesto de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre las vidas de las personas y el “efecto placebo” como la capacidad curativa de un agente terapéutico que no contiene ningún farmaco en su composición.
Ambas definiciones, propuestas por Wikipedia, son erróneas en el sentido de que tanto la Ley de Atracción como el efecto placebo son en realidad, como ya señalamos, poderes que tiene cada ser humano y que los utiliza, consciente o inconscientemente, para producir efectos.

La diferencia consiste en que en el efecto placebo la persona se apoyó para producirlo en determinadas sustancias o tratamientos –algo que no sucede en la aplicación de la Ley de Atracción– que en realidad son inocuos para producir el efecto que se busca.

Pero fuera de esto, tanto la Ley de Atracción como el efecto placebo tienen detrás los poderes inherentes a todo ser humano de decidir su propia realidad.

Hace muchos años era mi costumbre llevar de veraneo a la familia a algún lugar playero y teníamos el problema de que mi hija menor se mareaba durante todo el viaje, lo cual significaba un sufrimiento no solo para ella sino para todos.
Mi esposa, con esa especial intuición que tienen a veces las mujeres para solucionar fácilmente los problemas más graves, recogió una piedrita del camino y le dijo: “Sostenla en tu mano y mientras lo hagas no tendrás ningún mareo”. El remedio resultó y todos los años mi hija le pedía a su madre la consabida piedrita para no marearse.
En este ejemplo podemos ver con claridad el poder de la mente tanto para producirse un trastorno como para dejar de producírselo, porque la piedrita, es obvio, no tenía ninguna capacidad para producir ese efecto sanador.

Recuerdo otro ejemplo que vale la pena poner de presente y que me atañe. En la época de mi juventud en la que me psicoanalizaba tuve un período en el que después de comer la cabeza se me inflaba como si fuera un globo, ésa era la sensación que tenía.

El psicoanalista, cuando le relaté lo que me sucedía, me dijo: “Horacio, la comida nunca puede producirle ese efecto, usted lo está somatizando. Bajo mi responsabilidad, cuando salga de aquí vaya a la panadería, compre todas las masas que quiera de las que más le guste, cómaselas y verá que la cabeza no se le “infla”.
En esa época yo le tenía al psicoanalista una confianza casi ciega, de modo que le hice caso, y ¡oh, milagro!, después de comemerse una enorme cantidad de masas la cabeza no se me infló. Y a partir de allí nunca volvió a sucederme algo parecido.
Creo que con estos ejemplos simples queda demostrado el poder de la mente tanto para producirse trastornos como para solucionarlos.  Con toda seguridad quienes estén leyendo esto tendrán sus propios casos que le darán la pauta del poder que tiene la mente para producir efectos sobre la propia realidad.
Se han hecho infinidad de experimentos para examinar el poder del efecto placebo, incluso en la cirugía***.

En la década de 1950, la cirugía era el tratamiento habitual para la angina de pecho, un dolor recurrente en el pecho y en el brazo izquierdo provocado por la disminución del riego sanguíneo en el corazón. Posteriormente, unos médicos resolutivos decidieron hacer un experimento y, en vez de hacer la cirugía acostumbrada que consistía en ligar la arteria mamaria, abrían a los pacientes y después les cosían sin más. Los pacientes sometidos al simulacro de cirugía dijeron que sentían tanto alivio como los que habían sufrido la operación quirúrgica completa .
En la última mitad del siglo XX se llevó a cabo una investigación exhaustiva sobre el efecto placebo en centenares de estudios distintos realizados en todo el mundo. Se sabe que de todas las personas a las que se suministra un placebo determinado, en un 35 % de media producirá un efecto significativo, aunque la cifra puede variar mucho de una situación a otra.
Entre las dolencias que han respondido al efecto placebo, además de la angina de pecho, cabe citar la migraña, la fiebre, las alergias, el catarro común, el acné, el asma, las verrugas, dolores de varios tipos, las náuseas y mareos, las úlceras pépticas, síndromes psiquiátricos como la depresión y la ansiedad, la artritis reumatoide y degenerativa, la diabetes, el malestar producido por la radioterapia, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y el cáncer.
Es obvio que entre ellas figuran desde enfermedades que no son serias hasta las que ponen la vida en peligro; pero el efecto placebo puede implicar cambios fisiológicos casi milagrosos hasta en las afecciones más leves.

Tomemos por ejemplo la verruga simple. La verruga es un pequeño crecimiento tumoral en la piel provocado por un virus. Es extraordinariamente fácil de curar utilizando placebos, como demuestra el número casi infinito de rituales populares utilizados en diversas culturas para librarse de las verrugas, siendo el propio ritual un tipo de placebo. Lewis Thomas, presidente emérito del Memorial Sloan-Kettering Cáncer Center de Nueva York, habla de un médico que solía librar a sus pacientes de las verrugas limitándose a aplicar sobre ellas un tinte púrpura inofensivo.
Asimismo, varía mucho la eficacia del placebo en una circunstancia dada. En nueve estudios a doble ciego realizados para comparar placebos con la aspirina, se demostró que los placebos eran igual de eficaces que el analgésico real. Según esto, se podría esperar que fueran menos efectivos si se comparan con un analgésico mucho más fuerte, como la morfina, y sin embargo no es así. En seis estudios a doble ciego se descubrió que ¡los placebos fueron tan eficaces para aliviar el dolor como la morfina en un 56 % de los casos!

Un factor que puede influir en la eficacia del placebo es el método con el que se suministre. En general se estima que las inyecciones son más potentes que las píldoras, de ahí que si se da un placebo en forma de inyección, su eficacia puede aumentar. De manera similar, muchas veces se considera que las cápsulas son más eficaces que las pastillas y hasta el tamaño, el color y la forma de una píldora pueden desempeñar un papel.

En un estudio concebido para determinar el valor de sugestión del color de una píldora, se descubrió que la gente tiende a creer que las píldoras amarillas o naranjas actúan sobre el estado de ánimo y o bien estimulan o bien deprimen. Se supone que las píldoras de color rojo oscuro son sedantes, las de color lavanda, alucinógenos, y las blancas, calmantes.

Otro factor es la actitud que transmite el médico cuando receta el placebo. El doctor David Sobel, un especialista en placebos del Kaiser Hospital de California, cuenta la historia de un médico que trataba a un paciente de asma que lo estaba pasando especialmente mal tratando de mantener abiertos los bronquios. El médico pidió una muestra de una nueva medicina muy potente a una compañía farmacéutica y se la dio al hombre.
En unos minutos, el paciente mostró una mejora espectacular y empezó a respirar con más facilidad. Sin embargo, cuando tuvo el siguiente ataque, el médico decidió ver qué pasaría si le diera un placebo. Esa vez, el hombre se quejaba de que tenía que haber un error con lo que le había recetado el médico porque no le eliminaba completamente la dificultad respiratoria.
Aquello convenció al médico de que la medicina de muestra era realmente una nueva medicina muy potente para el asma, hasta que recibió una carta de la compañía farmacéutica en la que le informaban ¡que en lugar de la nueva medicina, le habían enviado un placebo por error!
Con toda certeza, lo que explica la diferencia fue el entusiasmo inconsciente del médico por el primer placebo y no por el segundo.
El tema de estos poderes innatos del ser humano fueron abordados en sesión mediúmnica y su exhaustividad nos exime de mayores comentarios.
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Sección del 4/2/13
Médium: Denyse
Interlocutor: Daniel
Entidad invocada: Daisy-El, Yo Superior de Denyse 
INTERLOCUTOR: Comencemos… Tengo un tema agendado que es el referente al llamado “efecto placebo”, en particular si tiene algo que ver con la Ley de Atracción, aunque tengo entendido que son dos cosas diferentes. Solo me interesa aclarar el punto para poderlos distinguir, es decir qué es el efecto placebo y cuál es su diferencia con la Ley de Atracción.
DAISY-EL: Lo que llaman Ley de Atracción es una forma moderna, si se puede denominar así, de una ley universal, que es la Ley de Generación y que también está unida a la Ley de Causa y Efecto, es decir, entendiendo que el efecto como resultado tiene origen en una causa que es creada por cada uno de nosotros, seamos conscientes de ello o no. Nosotros somos creadores conscientes o inconscientes, eso ya se ha hablado antes. Y en esto se sustenta lo que llaman hoy la famosa Ley de Atracción, que quizás el nombre no es muy apropiado…
INTERLOCUTOR: ¿No es muy apropiado?
DAISY-EL: Claro… No es muy apropiado para llamar a estas fuerzas que se mueven y que llamamos “leyes”, leyes universales; porque se entiende como si el ser humano fuese una especie de imán que simplemente se activa y puede hacer que hacia él lleguen todas las cosas que desea, y esto es una interpretación un poco… no le llamemos errónea, llamémosle primaria o infantil, porque no es así como funciona.
Para ser más precisos, no es una especie de magia en la que tú pones tu mente, tus sentidos, tus emociones enfocados hacia algo y eso llega a ti como si fuese una especie de conjuro mágico si no tenemos unas bases que vayan sustentando esa llamada Ley de Atracción. Por lo tanto la llamada Ley de Atracción es algo mucho más amplio, es un concepto mucho más amplio. Algunos maestros modernos, personas que se han dedicado a estudiar este tipo de temas, relacionados con el movimiento de las energías, leyes universales, de la magia –hay uno bastante conocido por ustedes—aciertan cuando hablan de la Ley de Atracción, porque lo que se dice generalmente de esta ley es algo muy incompleto.
INTERLOCUTOR: ¿Incompleto…?
DAISY-EL: Sí, incompleto… Digamos que son los primeros pasos en el despertar humano que se da cuenta de su poder creador, de que todo lo que vive hacia fuera a diario es una construcción que va elaborando, un hilo que él mismo ha tejido desde tiempo atrás, una construcción desde el pasado que va hasta el presente, y que en el presente va construyendo y ampliando hacia el futuro. Es algo que tiene que ver con el poder del ser humano, innato en él, de labrar su destino. Y ésa es la base más real, llamémosle así, de lo que hablan acerca de la Ley de Atracción. Se trata de la clave de la magia alquímica realmente. Pero preguntas por el efecto placebo…
INTERLOCUTOR: Sí, así es… ¿Cómo lo distingues? ¿Qué me puedes decir sobre ello?
DAISY-EL: Digamos que el término se mueve en otro contexto y por eso parecería que no tienen una relación directa, sin embargo sí tienen una relación, aunque indirecta, porque en última instancia todo está unido, las cosas y los conceptos se asocian y finalmente se encuentran en algún punto.
Hay principios básicos que hacen que se unan porque en definitiva estamos hablando en el sentido de leyes de la vida, de leyes universales, y estas leyes se aplican en todos los niveles.
INTERLOCUTOR: ¿Cuándo entra realmente en juego el efecto placebo?
DAISY-EL: Si hablamos del caso del estado anímico del ser humano, del estado psíquico, de la construcción de una liberación del ser humano que le permita estar en un estado de paz, por ejemplo, que es el estado bien equilibrado de la salud, y se une este concepto de la salud a la búsqueda de este estado de equilibrio, de armonización, pues aquí es donde el efecto placebo entra en juego.
En rigor, el nombre “efecto placebo” sería una forma moderna de denominar a la autoprogramación, a la sugestión también, más que nada como el resultado de ese poder innato en el ser humano de cambiar y transformar las cosas, de hacerlas realidad…
INTERLOCUTOR: Pero sería en una forma ficticia, ¿no? O se lo toma, o mejor dicho es tomado como…
DAISY-EL: …Entre la Ley de Atracción y el supuesto efecto placebo, la base de ambos es que mediante ellos los seres humanos despiertan el potencial que tienen para crear realidad, para hacer realidad una situación a través de la programación mental, la convicción, los principios vitales que mueven a un ser humano en la existencia. Esas cosas que mueven de raíz a un ser humano se estabilizan o cambian de lugar, se organizan de determinada manera a través de una determinación interna y eso hace que se busquen los efectos que se esperan.
INTERLOCUTOR: Concretamente, entonces, ¿cuál sería la diferencia?
DAISY-EL: La diferencia, concretamente, es que cuando se habla del efecto placebo se está teniendo en cuenta la utilización de algún elemento externo, que puede ser un falso medicamento, que puede ser una terapia de poco efecto biológico, que puede ser una acción, un ritual, algún tipo de mecanismo sobre el cual una persona sustenta su fe, su creencia, su confianza, su credibilidad, que se convierte en convicción al punto de generar esa reorganización, esa reprogramación mental, esa convicción plena de que las cosas van a solucionarse, o vamos a cambiar, o el síntoma desaparecerá y todo va a mejorar.
INTERLOCUTOR: Pero entonces el efecto placebo no se podría considerar como el resultado falso de algo anhelado… Es decir, por ejemplo, yo me hago una terapia pero en realidad la persona no me está haciendo una sanación real y yo creo que sí, me he sanado, y cuando al tiempo tal vez vuelvo a lo mismo entonces se había escuchado decir a otro terapeuta “ah, como actúa el efecto placebo”, como diciendo no, en realidad nunca te desactivaste el engrama, por poner un ejemplo, sino que fue un efecto placebo tuyo, nada más. Como queriendo decir que el efecto placebo es una sanación falsa.
DAISY-EL: Ajáh…
INTERLOCUTOR: ¿Es correcto? No sé si se le puede decir así…
DAISY-EL: La verdad es que el efecto placebo se lo ha interpretado erróneamente… Justamente ese titulillo de “placebo” tiene esa connotación de ser algo que está sustituyendo a la verdadera sanación y que solo es producto de la sugestión propia del individuo. Ése, digamos, es el término corriente o la forma de comprensión del efecto placebo, el que entienden actualmente la mayoría de las personas cuando se refieren a este efecto… Es decir que es dado por sugestión, o que se programó así o “le recé a esto y sané”, como si uno pudiera sanarse simplemente por fe…
INTERLOCUTOR: Bueno, la fe sirve…
DAISY-EL: Lo estoy diciendo de manera irónica porque realmente lo que sana al ser humano es la convicción en algo.
INTERLOCUTOR: Eso es la fe…
DAISY-EL: Cuando la fe se convierte en certeza obviamente va a generar ese efecto. Para que la fe se convierta en certeza tiene que pasar por unos estados determinados, es decir, no basta con creer en algo. La convicción es un asunto muy íntimo, personal, de afianzamiento propio, de autodeterminación. Cuando nosotros creemos en algo pero no sentimos que lo hemos determinado, que lo hemos decidido para nosotros, para nuestra situación propia, para nuestra vida, no lo decretamos como algo que va a ser así, y entonces las cosas van a seguir igual. Nunca cambian, por más que pensemos que algo pueda ser bueno.
Y fíjate que hay algo muy curioso… En la medicina casi siempre es donde más se tiene superstición… Me refiero a lo que son los tratamientos que supuestamente generan un efecto placebo. Pero la pregunta invertida nunca se hace con respecto a las cosas que científicamente son demostrables que pueden llegar a generar sanación en alguien. ¿Cómo se explica, entonces, que algunos medicamentos no surtan el efecto esperado en algunos pacientes, que algunos tratamientos, en vez de mejorar al paciente, por más de que se le convenza de que va a mejorar, lo que hacen es empeorar la situación de ese paciente?
¿Por qué ciertas sustancias que se dice que son sanadoras, preventivas, que ayudan a determinadas situaciones de infección o enfermedad, por decir algo como en el caso de las vacunas, paradójicamente estadísticas reales han demostrado que se reactivan muchas enfermedades a través de ellas, o hay situaciones en donde el sistema inmunológico, por ejemplo, termina más derrotado que fortalecido, por más fe que se le tenga a estas invenciones o a estos tratamientos?
¿Y cuántos de estos casos supuestamente mejoran o se comprueban que no hubo ninguna una mejora, o incluso que, biológicamente, el sistema inmune está deteriorado, hay daño de las células?
Hay muchos tratamientos que son totalmente agresivos contra el ser humano, como por ejemplo el “by pass gástrico” *. Estas personas empiezan a adelgazar a partir de un tratamiento bastante drástico que se les hizo, que podría casi robarles vitalidad total… ¿Pero cómo pueden unos, una gran parte, sentirse mal, empeorar, y una gran minoría mejorar?
INTERLOCUTOR: Porque los medicamentos no tienen efecto, sino que uno decide el efecto que tendrá…
DAISY-EL: Y ése es el asunto que no se admite… La ciencia materialista aún no se ha permitido pensar en el observador de la física cuántica, en ese ser que decidiendo cada segundo, sea consciente o no de ello, reitero, asume lo que está sucediendo en su vida, en su mundo. La clave es que finalmente es el paciente el que decide.
Lo que ocurre, en realidad, es que el ego ciega al científico porque él cree que con la ciencia tiene el poder de controlar la enfermedad, de controlar las circunstancias de un individuo para que éstas sean de determinada manera, o de que se alivie o se cure de determinada forma. Ese científico en su ceguera no puede darse cuenta de que cada paciente tiene una determinada fuerza sobre la cual nadie tiene poder, solamente puede tener cierta influencia.
El hecho concreto es que no podemos cambiar el mundo y no podemos cambiar a nadie. Ni siquiera podemos cambiar nuestra realidad personal.
Todas estas técnicas modernas que están apareciendo, como el Hoʻoponopono**, que hablan del nuevo principio, en definitiva es el ser el que a través del cambio de su realidad interna logra la sanación…
Estamos en un momento en que a algunos aún les cuesta ver esto… Sobre todo en el ámbito de la medicina, en el ámbito de la ciencia, sigue habiendo mucha resistencia a aceptar que cada uno decide. Y es esto lo que va a permitir que determinado tratamiento, creencia, medicina, sea alternativa o alopática, pueda hacer efecto en nosotros.
INTERLOCUTOR: ¿Pero tan estricto esto es así? Me refiero a que un medicamento no tenga efecto de por sí sino solo el que nosotros decidamos que tenga…
DAISY-EL: A ver… Cuando yo hablo de que eso también se da a la inversa, es decir que cuando se utiliza un medicamento también puede ocurrir un efecto placebo, no estoy diciendo que en todos los casos sea así. Simplemente estoy poniendo sobre el tapete, en igualdad de condiciones, ambas cosas.
Cuando pensamos que algo que produce sanación no es científico porque no genera un efecto biológico físicamente demostrable (niveles de sustancias que se miden en sangre, en orina, etc.), lo minimizamos, lo cercenamos y decimos que es placebo. Pero esta suposición es errónea porque no vemos su acción biológica en razón de que actúa a otro nivel, en un nivel más sutil.
Pero también estoy mostrando la otra cara, la cara de ese medicamento que actúa y tiene un efecto a nivel biológico y una actividad físicamente demostrable con niveles de sustancias que se miden en sangre, en orina, etc., y sin embargo al parecer no hay un efecto, no hay una resolución del problema como se espera, no hay una reacción del cuerpo a esas sustancias. Esos casos también ocurren, y eso es lo que interesa que veamos.
En conclusión, queremos hacer hincapié, al poner las dos fuerzas en igualdad de condiciones, en aspectos que van más allá de lo que a algo podamos llamarle placebo o no.
La cuestión primordial es que el humano es un ser complejo, es un ser que no solamente es una entidad biológica, sino un conglomerado de fuerzas biológicas, energéticas, emocionales, mentales y espirituales que se unen y se entremezclan.
Este conglomerado de fuerzas biológicas, esas proporciones digamos de energía, de capas y subcapas sutiles y más sutiles, están actuando de una manera diferente en cada uno de nosotros, dentro de cada uno de nosotros.
Hay seres que tienen una energía mental tan poderosa que no permiten siquiera que un elemento biológico, demostrable físicamente que puede provocar un efecto biológico en el cuerpo, actúe y provoque la sanación. Estos seres se cierran, cierran su cuerpo a la acción que ese elemento biológico pueda generar porque su mente está tan convencida de su enfermedad que lo bloquea. Tienen ese ese poder. Y ése es justamente el poder que como seres humanos desconocemos que tenemos.
Entonces, cuando vemos en una persona un efecto placebo porque hay una sustancia desconocida, un mecanismo, un tratamiento que no ha sido probado desde la ciencia materialista –es decir que no se han visto los efectos a nivel biológico y actúa y termina generando un cambio positivo–, entonces, claro, al no encontrar razones físicas para explicar ese efecto le llamamos “placebo”.
Hay cosas que desconocemos y le ponemos la etiqueta de placebo porque, evidentemente, estamos con la venda puesta en los ojos que no nos permite ver más allá sobre cuáles son los mecanismos más sutiles, profundos, que actúan en un ser humano para que pueda generarse un proceso de sanación o de transformación, porque como hablamos al principio, la base mínima es apropiarse del destino y crear la realidad que necesito en este momento…
INTERLOCUTOR: Claro…
DAISY-EL: A ti te ha pasado, y a este receptáculo también, de pasar por momentos claves en donde decimos “no más”, no voy a decidir sintiéndome mal por esto o no me voy a enfermar más de esto y así sucede. Porque la determinación es un elemento de poder del ser humano que pocas veces usamos.
Yo me atrevería a decir que si nos detuviéramos a decidir qué es placebo y qué no es placebo, moriríamos locos todos porque entonces muchas cosas son placebo en ciertos momentos, en ciertas circunstancias, y para ciertas personas, porque todos somos distintos.
Muchas veces un medicamento generó un efecto tan fuerte en alguien –y hablo del caso personal también–, que simplemente hay una apertura distinta, una energía distinta –todos somos diferentes en ese sentido– que terminamos rechazando esa sustancia.
Pero cuando una medicina tan sutil, como es la alopática, por ejemplo, termina sanando sin conocer ni siquiera como opera, para que pueda ser una mera sugestión tiene que haber también un conocimiento que me permita reprogramarme para que haga o no efecto por ésta o aquella razón.
Sin embargo muchas veces ni siquiera existe eso. Entonces tenemos que abrir la mente, porque aquí hay otras posibilidades, otras formas de sanar, y tomar conciencia de que nosotros no somos un cuerpo nada más y que a nivel psíquico –que es el origen de todos nuestros conflictos incluyendo la enfermedad como una manifestación clara y visible de nuestros conflictos internos– desde ahí podemos empezar a sanar.
De ese cambio emocional, de esa pequeña molécula energética, a través de unos cuantos golpes que parecieran no hacer nada, puede cambiar el orden de las cosas a un nivel más sutil. Y de ahí puede verse la cascada de las consecuencias.
Es necesario aprender a abrirse al punto de que las cosas se evalúen desde sus efectos, desde las consecuencias, desde las vivencias, desde cómo operan los seres humanos ciertas cosas.
¿Es tan difícil, acaso, abrirnos a esa posibilidad de sanación si a cien personas de ciento cincuenta les sirvió el mismo tratamiento para revolver un determinado asunto, por más que no encontremos el mecanismo científico, biológico, exacto de cómo operó?
Estamos hablando también de estadísticas importantes, cosas que le han funcionado a la gran mayoría, y le han funcionado incluso desde épocas muy remotas de la antigüedad, y que se ha manoseado solo por el ego acendrado de una ciencia que se cree con el poder de la verdad.
Eso es lo que hay que ver y también tratar de abrir nuevamente esa puerta con el fin de vacceder a esa sabiduría ancestral que se ha perdido, y recuperarla y retomarla y empezar a ver sin la venda puesta, con los ojos abiertos los efectos que tienen muchos tratamientos nuevos a los que se les ha puesto la etiqueta de placebo simplemente por esa actitud de egocentrismo que ha acompañado a la medicina y la ciencias modernas.
INTERLOCUTOR: ¿Eso sería todo?
DAISY-EL: Así es.
INTERLOCUTOR: Creo que estas cuestiones han quedado debidamente aclaradas, muchas gracias.
 
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* “By pass gástrico”: Intervención quirúrgica para poner fin a la obesidad que consiste en un corte que se realiza en el estómago de manera de crear una pequeña bolsa gástrica de entre 10 y 30 centímetros. Ésta hará las veces de estómago, reduciendo su tamaño considerablemente. Una vez que se ha realizado esa primera etapa se une el nuevo estómago al intestino delgado. El remanente del estómago queda intacto porque continúa recibiendo un flujo normal de sangre. Es considerada una intervención de tipo mixto. Esto quiere decir que la pérdida de peso es mediante dos vías, la restricción de la ingesta de alimentos y la disminución de su absorción. Con la derivación gástrica el grado de pérdida de peso es variable y depende básicamente de la conducta del paciente después de la intervención, siendo indispensables un adecuado régimen complementario dietético y de ejercicios, pues de lo contrario podría recuperar el peso perdido.
** Hoʻoponopono (ho-o-pono-pono): Antigua práctica hawaiana basada en la reconciliación y el perdón. Literalmente significa enderezar lo torcido o corregir un error. Algunos traducen el concepto como “Amarse a uno mismo”. Los pensamientos de las personas tienden a estar imbuidos de memorias dolorosas; memorias de personas, lugares, cosas. Por eso, en esta práctica se hace necesaria en la meditación para modificar nuestros pensamientos y que estos sean positivos y sanadores.
*** M. Talbot, El universo holográfico, capítulo 4: “Canto al cuerpo holográfico”,
http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/holographicuniverse/universoholografico04.htm
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LECTURAS COMPLEMENTARIAS 
La Ley de Atracción
https://horaciovelmont.wordpress.com/2014/11/15/la-ley-de-atraccion/  
El universo holográfico
http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/holographicuniverse/universoholografico.htm#ÍNDICE

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