Mutilación de animales

Lista completa de temas 

LOS DIOSES QUIEREN SANGRE

por Horacio Velmont

Contacto

Si bien no sabemos con exactitud las razones por la cual los dioses quieren sangre, eso no significa que no podamos especular sobre ellas, no sin antes hacer hincapié en que hay pruebas suficientes de que realmente la quieren.
Los dioses no nos usan como alimento, ni como materia prima, ni para sus deportes tal como nosotros usamos a los animales. ¿De qué manera nos pueden usar entonces?
 
Las ondas que emite el cerebro

 

El cerebro humano tiene una natural actividad psíquica; esta actividad psíquica, a pesar de que vulgarmente es considerada como algo sinónimo de «espiritual», sin embargo, en último término, no es sino una actividad eléctrica, lo que equivale a decir física, que consiste en la emisión de ondas o radiaciones, pero de una frecuencia y longitud, y con unas características peculiarísimas, que hace que tales radiaciones no puedan ser detectadas por los instrumentos normales que usan los físicos, y sí en cambio por instrumentos biológicos, tales como los cerebros de otras personas o de otros seres vivientes.
Pues bien, los dioses se interesan mucho por esta actividad psíquica del cerebro humano, y en particular por toda la actividad psico-fisica de los cerebros cuando éstos están sometidos a ciertas excitaciones. Los dioses sí están capacitados para captar las ondas que en determinadas circunstancias emite el cerebro. Por lo tanto, su principal actividad entre nosotros consiste en propiciar estas circunstancias en las que el cerebro emite las ondas o radiaciones que a ellos les interesan.
¿Y qué sacan los dioses de estas ondas emitidas por el cerebro humano? Para explicárnoslo de alguna manera podemos preguntarnos qué sacamos los hombres de otro tipo de ondas parecidas –aunque de una frecuencia enormemente inferior– tales como las ondas hertzianas. Los animales, por no ser capaces de captarlas, no sacan nada de ellas y las desconocen por completo; pero el hombre en cambio, al ser capaz de descodificarlas puede sacar un placer estético, un estado de placidez, adquirir nuevos conocimientos y todo aquello de lo que es capaz un programa de radio.
Volvamos ahora a la pregunta que hacíamos más arriba: ¿Qué sacan los dioses de esas determinadas ondas producidas por el cerebro humano? La respuesta tiene que ser necesariamente genérica: sacan algo. No sabemos exactamente qué, pero sí hemos llegado a la conclusión de que sacan algo, a juzgar por lo atentos que han estado siempre para conseguirlas. Probablemente, y en tren de conjeturar en razón de nuestra ignorancia, estas radiaciones provenientes del cerebro y de otras fuentes son para ellos una especie de droga: algo así como para los hombres es el rapé, el tabaco, el café o el licor; es decir, un placer que no es de ninguna manera necesario ni imprescindible, sino un complemento placentero de nuestra alimentación.

Los extraterrestres –es decir los “dioses”– en la actualidad propician los estados anímicos en que el hombre puede producir esas vibraciones, igualmente a cómo los propiciaban en tiempos pasados.
Y esto no son meras deducciones traídas de los pelos,  sino que es algo que salta claramente a la vista cuando uno conoce a fondo la manera de actuar de los extrterrestres en nuestros días, y cuando se ha tomado el trabajo de leer los antiguos historiadores para conocer qué era lo que estos “dioses” les imponían a griegos y romanos y a los pueblos de la Mesopotamia (lo mismo que a los pueblos de la América precolombina) con «ritos o ceremonias religiosas». A pesar de las distancias en tiempo y en el espacio, curiosamente nos encontramos con mismos hechos, propiciadores de idénticos estados anímicos.

¿Cuáles son los estados anímicos bajo los cuales el cerebro produce estas ondas? Hablando genéricamente podemos decir que el cerebro humano las produce cuando es presa de alguna excitación; esta excitación puede provenir de la angustia, de una gran expectación, del odio violento y manifestado, de una explosión de alegría, sobre todo del dolor; del dolor moral, y más aún, del dolor físico.

De todos estos estados anímicos, parece que el que más energía produce, aparte de ser el más fácil de conseguir, y al mismo tiempo del que se puede conseguir de una manera más rápida —podríamos decir que casi instantánea— es el de dolor. Basta con darle un fuerte golpe a uno, para que automáticamente el cerebro comience a irradiar este tipo de ondas o de energía que es tan apetecida por los dioses.
Si hubiésemos de mirar desde otro punto de vista cuáles pueden ser las razones que los impulsan a manifestársenos, podrían enunciarlas así: buscan en nosotros ciertas cosas de índole psíquica, inmaterial o invisible (las que acabamos de exponer en los párrafos anteriores), y ciertas cosas materiales, visibles y concretas de las que ellos extraen algo.
 
Sangre y vísceras 

Lo que los dioses han pedido siempre en la antigüedad y continúan pidiendo hoy, es ni más ni menos que sangre; sangre tanto de animales como de seres humanos. ¿Por qué? Es obvio que la sangre y ciertas vísceras son el común denominador entre los dioses de la antigüedad —incluido el Dios de la Biblia— y los extraterrestres de nuestros días.

El hecho está ahí, atestiguado no sólo por todos los libros de los historiadores antiguos, sino por la misma Biblia, en donde vemos a Yahvé (Jehová) página tras página, explicarle a Moisés qué era lo que quería que se hiciese con la sangre y con las vísceras de los animales sacrificados.
Cabe imaginarse la sorpresa de Moisés cuando tras haberle preguntado sobre cómo quería ser adorado, oyó que éste le contestó dándole una serie de pormenores y de órdenes minuciosas de cómo debía degollar a los diferentes animales, qué es lo que debería hacer con las diferentes vísceras, y sobre todo cómo tenía que manipular la sangre.
Moisés, que seguramente conocía muy bien cómo eran los sacrificios que los egipcios y los pueblos mesopotámicos hacían constantemente a sus respectivos dioses, debió quedarse helado viendo que su «Único Dios» le pedía exactamente lo mismo que los otros «falsos» dioses pedían.
Si lo miramos con una mente sin prejuicios, ¿qué tiene que ver la muerte de un cabrito y diseccionar de sus vísceras de tal o cual modo, o el derramar su sangre en determinados lugares, con la demostración del amor a Dios y de la obediencia a sus mandatos? ¿Qué tiene que ver degollar una vaca, con el sincero arrepentimiento y con el reconocimiento de los propios defectos?
La ciencia oficial —la arqueología— que tiene que ver con el tema que estamos tratando, se resiste a admitir estos puntos de vista; sin embargo llega, por su parte, a las mismas conclusiones y hasta muestra su extrañeza de que las cosas sean así.
El autor alemán Wilhelm Ziehr dice, precisamente, en “La magia de pasados imperios”: “De este modo se explica la ofrenda de víctimas: los dioses no aprecian el agradecimiento en la oración o en el cambio moral de vida, o en la aceptación de determinados mandamientos, sino sólo en el sacrificio; y el supremo sacrificio que puede ofrendarse es la sangre de los hombres”.
Y si seguimos razonando, tendremos derecho a pensar que es completamente natural el quemar madera, pero es totalmente antinatural el quemar la carne. La carne cuando se quema por completo (como se hacía en los holocaustos) impregna el ambiente de grasa y produce un penetrante olor nada agradable.
Veamos ahora varios pasajes del Pentateuco en los que Yahvé alecciona a Moisés acerca de cómo debe ser adorado:
“Quien ofrezca un sacrificio pacífico, si lo ofreciera de ganado; mayor, macho o hembra sin defecto, lo ofrecerá a Yahvé. Pondrá la mano sobre la cabeza de la víctima y la degollará a la entrada de el tabernáculo; y los sacerdotes, hijos de Arón, derramarán la sangre en torno del altar. De este sacrificio se ofrecerá a Yahvé en combustión el sebo y cuanto envuelve las entrañas y cuanto hay sobre ellas, los dos riñones y los lomos y el que hay en el hígado sobre los riñones…”. (Lev. 3, 1 y sig.).
Y así sigue explicando detalladamente a lo largo de los capítulos siguientes, qué es lo que los sacerdotes tienen que hacer con las vísceras en caso de que, en vez de ser vacas, toros o novillos, fuesen cabras, corderos o aves; y de acuerdo a los diversos pecados por los que se ofrecen los sacrificios:
“Si es sacerdote ungido el que peca, haciendo así culpable al pueblo, ofrecerá a Yahvé por su pecado un novillo sin defecto en sacrificio expiatorio. Llevará el novillo a la entrada del Tabernáculo y después de ponerle la mano sobre la cabeza, lo degollará ante Yahvé. El sacerdote ungido tomará la sangre del novillo y la llevará ante el Tabernáculo y mojando un dedo en la sangre hará siete aspersiones ante Yahvé vuelto hacia el velo del santuario; untará con ella los cuernos del altar del timiama y derramará todo el resto de la sangre en torno del altar de los holocaustos… Cogerá luego el sebo del novillo sacrificado por el pecado y el sebo que cubre las entrañas y cuanto hay sobre ellas, los dos riñones con el sebo que los cubre y el que hay entre ellos, y los lomos y la redecilla del hígado sobre los riñones… La piel del novillo, sus carnes, la cabeza, las piernas, las entrañas y los excrementos lo llevará todo fuera del campamento… y lo quemará sobre leña…”. (Lev. 4, 1 y sig.).

Hay mucha citas que omito en honor a la brevedad que dan cuenta de que la sangre y las vísceras eran para Yahvé como una idea fija y obsesiva. Pero lo grave es que Baal, Moloc, Dagón, etc., les pedían exactamente lo mismo a los pueblos mesopotámicos; y Júpiter-Zeus les pedía los mismos sacrificios a griegos y romanos; y si saltamos a América nos encontramos con que Huitzilopochtli les pedía lo mismo a los aztecas y con el agravante de que éste les exigía que la sangre fuese humana en ocasiones.

La mayoría de las tribus negras en las que no ha penetrado el Cristianismo o el Islam, siguen todavía hoy día ofreciendo sacrificios de sangre a sus dioses; los ozugus del centro de África, en el día de la gran solemnidad, se tumban en el suelo, mientras el supremo brujo-sacerdote los rocía abundantemente con la sangre de los animales sacrificados…
¿Qué hace el “Dios Único” exigiendo lo mismo que los demás dioses? ¿Y por qué tiene que ser precisamente sangre y vísceras, algo tan difícil de conseguir para los pueblos pobres, tan fácilmente corruptible y hasta maloliente a las pocas horas, tan falto de relación con el amor y la obediencia que es lo que fundamentalmente se quiere simbolizar en los ritos?
Indudablemente uno tiene derecho a sospechar que algo extraño hay en torno a la sangre cuando tan universalmente la vemos relacionada con el fenómeno religioso.
El Cristianismo, a pesar de haberse liberado de este lastre de los sacrificios cruentos de animales y a pesar de mostrarse mucho más racional en sus ritos, sin embargo en cuanto uno profundiza poco en ellos, se encuentra de nuevo con la sangre, aunque en es caso sublimada: «la sangre del cordero», y el «vino convertido sangre del Hijo de Dios», son dos símbolos fundamentales en toda la ritualística cristiana.
Hasta aquí el lector tiene derecho a tener muchas dudas acerca de lo que se ha dicho, no precisamente de que la sangre tuviese mucha importancia en las religiones antiguas, incluida la judeo cristiana –los testimonios bíblicos son irrefutables–, sino de que eso pueda ser presentado como una prueba de que a los dioses todavía les sigue interesando el obtener sangre humana o de animales en nuestros días.
Seguidamente trataremos de quitar esas dudas en los párrafos siguientes.
 
Los extraterrestres y la sangre
Recordamos que en páginas anteriores no sólo relacionábamos el “fenómeno Ovni” con lo que venimos llamando “los dioses”, sino que lo identificábamos totalmente: es decir que los que hoy se nos manifiestan en los misteriosos Ovnis son los mismos que en épocas pasadas se manifestaban como dioses a nuestros antepasados –a veces a bordo también de máquinas volantes, tal como nos dicen muchas historias antiguas–, exigiéndoles adoración y sacrificios.
Pues bien, en línea con esta idea e identificación nos encontramos con otro hecho que no puede menos que llenarnos de perplejidad, después de lo que hemos visto en párrafos anteriores.

El hecho crudo e irrefutable es el siguiente: Los Ovnis acostumbran con cierta periodicidad, a llevarse determinadas vísceras y sobre todo grandes cantidades de sangre que extraen de animales —preferentemente vacas y toros— que previamente han sacrificado en granjas. Estas carnicerías, que siempre suceden durante la noche, han ocurrido prácticamente en todas partes del mundo, y las autoridades de unos cuantos países, avisadas por los ganaderos perjudicados, han intervenido activamente para dar con el causante de las matanzas, sin que nunca hayan llegado a dar una explicación convincente.
El lector que por primera vez oiga o lea acerca de esta extraña cualidad de los Ovnis, (que los hace en cierta manera semejantes al legendario Drácula), pensará inmediatamente que se trata de una leyenda más.
Dejando a un lado a Drácula –de cuyo aspecto legendario habría mucho que hablar– nos encontramos ante hechos para cuya investigación no hay que acudir a tradiciones orales o a viejos libros, sino que lo único que hay que hacer es tomarse el trabajo de leer ciertos despachos que las modernas agencias de noticias publican de vez en cuando en los periódicos.

Las muertes y el desangramiento de animales por los Ovnis es un hecho totalmente admitido por todos los buenos investigadores del fenómeno, y en los Estados Unidos hasta llegó a publicar una pequeña revista titulada «Mutilations» dedicada exclusivamente a catalogar todos estos fenómenos.
En dicha revista limitaban casi exclusivamente a hechos ocurridos en los Estados Unidos, pero es de sobra conocido que tales matanzas ocurren en la actualidad en todos los continentes y de algunas naciones como Francia, Brasil y Sudáfrica, entre otras, hay informes muy detallados, fruto de largas investigaciones.
Y si las matanzas de animales no son admitidas de buena gana, mucho menos es admitido que los Ovnis en algunas ocasiones se atrevan a desangrar personas. Y no es admitido porque en general los hechos de esta índole son menos abundantes en nuestros días y cuando se dan suelen ser realizados de una manera muy discreta y en regiones apartadas, llegando difícilmente al conocimiento del gran público.
No sé si el lector habrá caído en la cuenta al leer las anteriores citas de la Biblia que hay vísceras como los pulmones, el corazón, el estomago, los intestinos, o miembros como la cabeza y las patas que apenas si son nombradas alguna que otra vez, y que cuando son nombradas, con frecuencia se ordena que “sean quemadas fuera del campamento”; y sin embargo los riñones y la envoltura de los riñones y del hígado son mencionados constantemente y sin excepción en todos los sacrificios, lo mismo que se puede decir del sebo o grasa y sobre todo de la sangre: (“No comas nunca la grasa ni la sangre; la grasa y la sangre son para Yahvé” [Deut. 12, passim]).
Pues bien, solo como anécdota curiosa tendremos que decir que ha habido casos en que los Ovnis, además de llevarse la sangré del animal, cosa en la que nunca fallan, se han llevado precisamente estas vísceras en las que tanto énfasis se hace en el Levítico. Uno de estos casos es el de una campesina boliviana, en la década de los años 50, que cuando se acercó al aprisco en que tenía guardadas sus ovejas, en un lugar muy apartado en el monte, vio con asombro cómo un ser de baja estatura y que tenía en sus espaldas como una caja, estaba matando una por una sus ovejas a las que les extraía mediante una pequeña incisión solo una parte de los riñones que guardaba en una especie de bolsa de plástico.
La campesina, atemorizada ante lo extraño del caso, pero defendiendo lo que era suyo, la emprendió a pedradas con el extraño visitante. Éste, al verse descubierto, abandonó enseguida su tarea y comenzó a elevarse en vertical, al parecer impulsado por un chorro que salía hacia abajo desde la caja que tenía a la espalda.
Está fuera de toda duda el hecho de que los tripulantes de los Ovnis, al igual que los dioses de la antigüedad, tienen una extraña afición por las entrañas de los animales y sobre todo no pueden disimular su interés en la sangre tanto de animales como de hombres.
John Hiel refiere el caso de una ambulancia que transportaba (en el Estado de Ohio, en los Estados Unidos) un cargamento de sangre humana, que fue repetidamente asediada por un Ovni que, mediante una especie de grandes pinzas, intentó en repetidas ocasiones elevarla en el aire. El chofer, en medio de los gritos histéricos de una aterrada enfermera, aceleró todo lo que pudo hasta que la presencia de otros vehículos hizo desistir al Ovni de sus intentos.
Como resumen a todo esto diré que en tiempos pasados da la impresión de que tanto Yahvé como los demás Elohim lograron convencer a aquellos pueblos primitivos para que les ofreciesen sacrificios de animales.
En nuestros tiempos, ante la imposibilidad de convencer a los pueblos civilizados para que sigan ofreciendo esos sacrificios –de los que indudablemente sacaban algún beneficio– da la impresión de que ellos mismos hacen directamente los sacrificios, buscándose las víctimas en las granjas por sí mismos y reservándose para sí, como antaño, algunas vísceras determinadas, y sobre todo la sangre, de la que parece sacan algún principio vital, alguna droga placentera o alguna energía que, hoy como entonces, les es necesaria para mantener la forma física que adoptan para comunicarse con nosotros o para materializarse en nuestra dimensión.
.
También sangre humana
Si las mutilaciones y los desangramientos de animales son preocupantes, con más razón se puede decir que resultan mucho más preocupantes los desangramientos de seres humanos.
Muchas criaturas han sido encontradas muertas totalmente desangradas. Las circunstancias generales son éstas: ordinariamente se trata de recién nacidos o con muy poco tiempo de vida que suelen presentar hematomas o magulladuras en la piel, como si a través de ella les hubiese sido succionada la sangre, porque el común denominador de todos ellos era que estaban completamente vacíos de ella.
En algunos de los casos daba la impresión de que la sangre les había sido succionada a través de la boca ya que no había heridas ni marcas de ninguna clase en la piel. Es también usual que las madres de esos niños sean descubiertas sumidas en un estado letárgico al lado de sus infantes muertos, como si hubiesen sido drogadas por alguien mientras realizaba la tarea de desangrar a su hijo. Allgunas de estas madres han tardado días en volver en sí y cuando lo hacen, se sienten extremadamente débiles.
Hay también adultos que dicen –o suponen– que han sido atacados por alguien durante el sueño, porque descubren mataduras y golpes en la piel por todo el cuerpo y sienten también una gran debilidad.
Como es natural, cuando suceden estos hechos la gente siempre comienza a hablar de vampiros y otras cosas parecidas, pero las autoridades, al no poder responder a los reclamos de las víctimas hacen algunas averiguaciones y luego tratan de que todo quede en el olvido.

Todas estas muertes se asemejan mucho a las mutilaciones de animales. Una de esas extrañas circunstancias, que a cualquiera que conozca bien el fenómeno Ovni le dirá mucho, es el hecho de que los habitantes de la región donde suceden esos hechos siempre ven luces que se mueven muy lentamente en el cielo nocturno; algunas de ellas se detienen encima de los cerros o de las copas de los árboles haciendo movimientos muy extraños.
Todos estos hechos han sido reseñados más de una vez en la prensa. Un recorte del periódico ”el Heraldo de San Luis Potosí” se lee:
«Los casos más recientes tuvieron lugar en Tres Lagunas y Valle de Guadalupe. En el primer lugar una niña de 7 años descubrió por la mañana que su madre, Josefa Jasso de Martínez, dormía profundamente, abrazada a su bebé de sólo dos días. Como no acabara de despertarse, la niña corrió a avisar a su tía. Cuando llegaron encontraron que el bebé estaba muerto y la madre no recobró totalmente el conocimiento hasta dos días más tarde».
 
Por qué la sangre

En párrafos anteriores se dijo que se ignora con exactitud el por qué de la afición, tanto de los dioses de la antigüedad como de los dioses de nuestros días (los Ovnis) a la sangre. Sin embargo, como también se dijo, eso no significa que no podamos especular sobre ello.
La clave de todo es que la sangre libera muy fácilmente y de una manera natural este tipo de energía –que en última instancia no es más que ondas electromagnéticas– que tanto agrada a los dioses.
Para obtener de un cuerpo vivo energías semejantes, los dioses tienen que matarlo violentamente y luego quemarlo, mientras que la sangre, cuando fluye libremente, ya separada del cuerpo, suelta esta energía de una manera completamente espontánea, contrario a lo que sucede con la mayor parte de las vísceras y de la materia orgánica desmembrada.

Paracelso afirma que los magos negros se valen de los vapores de la sangre para evocar a las entidades astrales, que en este elemento encuentran el plasma conveniente para materializarse. Los sacerdotes de Baal se herían en el cuerpo para provocar apariciones tangibles con la sangre. En Persia, cerca de las aldea rusas Temerchan-Shura y Derbent, los adherentes a cierta secta religiosa, forman un círculo y giran rápidamente hasta llegar al frenesí, y en este estado, se hieren unos a otros con cuchillos hasta que sus vestidos quedan empapados en sangre. Entonces, cada uno de los danzantes se ve acompañado en la danza por una entidad astral. Antiguamente las hechiceras de Tesalia mezclaban sangre de cordero y de niño para evocar a los espectros. Aún hay en Siberia una tribu llamada de los yakutes que practica la hechicería como en tiempos de las brujas de Tesalia. Para ello necesitan derramar sangre, sin cuyos vapores no se pueden materializar los espectros. También se practica la evocación cruenta en algunos distritos de Bulgaria, especialmente en los lindantes con Turquía;durante unos instantes se materializa una entidad astral.Los yezidis –que habitan las montañas áridas de la Turquía asiática y de Armenia, Siria y Mesopotamia en número de unos 200.000– forman corros en cuyo centro se sitúa el sacerdote que invoca a Satán. Los del corro saltan y giran y mutuamente se hieren con puñales, y suelen tener algunas manifestaciones fenoménicas, entre ellas la de enormes globos de fuego que luego toman figura de extraños animales.
Este tema de la sangre y el por qué de la aficción por ella de los dioses es muy extenso y en realidad  no es el propósito de este artículo, sino que lo que fundamentalmente buscamos es respecto a quiénes son los que mutilan a los animales, terrestres o extraterrestres.
Quienes quieran profundizar respecto de las explicaciones precedentes pueden hacerlo en este link, donde hay bastante material referente a esta peculiar actividad de los “dioses”.
http://www.bibliotecapleyades.net/vida_alien/defendamonos_dioses/defendamonos_dioses04.htm
.
Solución del enigma
SESIÓN DEL 3/11/12
Médium: Daniel
Interlocutor: Denyse
Entidad convocada: Ruanel, espíritu de quien en vida fue Ron Hubbard.
 
Interlocutor: ¿Ya está aquí, Maestro?
Ruanel: Así es, ya puedes comenzar.
Interlocutor: La pregunta que tengo agendada es sobre el Chupacabras, es decir, concretamente sobre la mutilación de animales… ¿Hay algún animal que específicamente puede llamarse así? ¿O, como alguna corriente ufológica ha dicho, se trata simplemente de diversas razas extraterrestres que abducen el ganado para experimentar con él?
Ruanel: La respuesta es que no hay ningún animal que pueda llamarse así, esto por un lado, y por el otro, no se trata de razas extraterrestres, sino fundamentalmente una sola, la que ustedes conocen como “Grises”.
Interlocutor: La pregunta obligada es por qué razón lo hacen.
Ruanel: Estos extraterrestres extraen la sangre porque es energía vital, y las vísceras porque contienen la energía emocional de la gente… Recuerda que Jehová pedía lo mismo.
Interlocutor: ¿Realizan algún tipo de experimentos con la extracción de sangre y de órganos?
Ruanel: Los utilizan como ofrenda a jerarquías elevadas de la oscuridad en donde se encuentran esos espíritus que antes encarnaron como reptiles… Estos seres a quienes hacen esas ofrendan están como estancados en la evolución por su enorme ego.
Interlocutor: ¿Cómo es que tienen tanta impunidad para hacer lo que hacen?
Ruanel: Han hecho acuerdos con el gobierno de Estados Unidos.
Interlocutor: ¿Usted se refiere al Área 51?
Ruanel: Así es. 
Interlocutor: ¿No hay ningún animal, entonces, con características atribuibles al “Chupacabras”, que mutilaría animales?
Ruanel: No, reitero que quienes hacen las mutilaciones son los extraterrestres que ustedes conocen como “Grises”.
Interlocutor: Hay denuncias de que han matado bebés también y les han extraído la sangre y algunas vísceras… ¿Es eso cierto o son meras habladurías de la gente?
Ruanel: No, no son habladurías de la gente, son hechos ciertos, pero las autoridades, al no poder dar respuestas a quienes reclaman, optan por minimizar el asunto y luego lo archivan. 
Interlocutor: Antes de concluir la sesión quiero preguntarle sobre el origen de los incendios forestales, que la mayor parte de las veces son de una gran magnitud, y suceden en varias partes al mismo tiempo, que hay que descartar categóricamente que hayan sido debidos a la negligencia humana.
Ruanel: También son producidos por los mismos extraterrestres y con las mismas finalidades, aunque la energía que se desprende de la quema de vegetales no tiene la fuerza de la sangre y de las vísceras de los animales.
Interlocutor: ¿Hay humanos involucrados en esos incendios forestales?
Ruanel: Sí, en estos casos también están en combinación con los extraterrestres.  
Interlocutor: Bueno, creo que este asunto está definitivamente aclarado.
.
LECTURAS COMPLEMENTARIAS
¡Defendámonos de los dioses!
http://www.bibliotecapleyades.net/vida_alien/defendamonos_dioses/defendamonos_dioses.htm#Índice 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s