La terapia de choque

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UN DISPARATE PSIQUIÁTRICO

por Horacio Velmont

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La terapia de choque no es más que el resultado de la impotencia de la Psiquiatría para curar los trastornos mentales, porque en la desesperación, al ver la inutilidad de sus esfuerzos presuntamente sanadores, ha recurrido a ella como última instancia.

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La impotencia, claro está, deriva de la ignorancia de la ciencia de la mente, un descubrimiento que realizó L. Ronald Hubbard y difundió en su libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”, y que los psiquiatras, tozudamente, se empeñan en hacer caso omiso.

La terapia de choque, en lugar de mejorar al paciente, lo empeora. Pero antes de abordar esta cuestión veamos primeroa en qué consiste esta disparatada terapia.

La terapia de choques, o terapia de shocks, es la inducción deliberada y controlada de alguna forma de estado de choque fisiolóogico en un individuo con la finalidad de un tratamiento psiquiátrico. La terapia de choques intenta producir este estado artificialmente y bajo condiciones controladas, en la premisa de que los estados de choque frecuentemente inducen mejoramiento en el estado mental del paciente una vez que se ha recuperado.

Varios tipos de terapias de choques eran comunes hasta el final del siglo XX, cuando muchos avances en drogas psiquiátricas permitieron el tratamiento de un número mayor de condiciones psiquiátricas en combinación con medicación y terapias habladas. La terapia electroconvulsiva, el único tipo de terapia practicada aún en el siglo XXI, está reservada para casos severos de depresión y desorden bipolar que no respondan a otro tipo de terapias.

Algunos terapeutas también utilizan la terapia de choque para solucionar algunos temas de fobias. De este modo, sostienen, el paciente hace frente cara a cara, de una forma directa, a aquello que le atormenta y que le hace sufrir. En el momento, la persona siente la presión de tener que superar un obstáculo que le preocupa, por el que sufre, siente presión y agobio emocional. 

Sin embargo, agregan, una vez que la persona descubre que ha sido capaz de dar un paso hacia delante, también se siente mejor consigo misma. Por ejemplo, cuando alguien que tiene claustrofobia es capaz de subir un piso en ascensor, también descubre que no existe ningún peligro real y que la mayor limitación está en su mente.

La pregunta del millón, después de leer estas explicaciones, es ¿cómo es posible querer curar a un paciente, por ejemplo claustrofóbico que no puede subir siquiara a un ascensor, si no se sabe el origen de las fobias? Y lo mismo si le tiene terror a las arañas, a los payasos, a los espacios abiertos, o incluso a su suegra, que los hay, los hay.

Cuando una persona tiene un trastorno mental, la terapia de choque lo agrava impredeciblemente, porque al trastorno de origen le agrega un trastorno similar.

Concretamente, en el caso de una persona que sufre de claustrofobia, la terapia de choque le suma otro trastorno de claustrofobia. Si sufre de aracnofobia, la terapia de choque le suma otro trastorno de aracnofobia, y así por el estilo.

Es decir, que la terapia de choque suma y no resta. ¿Cómo la Psiquiatría pudo llegar a tamaño disparate?

Por supuesto que la terapia de choque puede producir algún alivio momentáneo en el paciente que tiene alguna fobia al ver que tuvo el valor de enfrentarse a ella, pero el problema subsistirá y solo se trató de un alivio pasajero.

Un buen ejemplo podría ser el de una persona que está subiendo una montaña y sus fuerzas se han agotado y entonces el guía para alentarlo le dice que ya falta poco para la cima y que haga el ultimo esfuerzo. Por supuesto que su ánimo lo impulsará y tendrá un mejor ánimo para continuar el ascenso, pero eso no significa la desaparición del agotamiento. No sé cómo ser más claro en esto.

Antes de que L. Ronald Hubbard publicara en 1950 su libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”, demostrando la existencia del único origen de todos los trastornos mentales, sean cuales fueren ellos, y la técnica para eliminarlos, se podría disculpar a los psiquiatras. Pero no después, y menos ahora, después de más de medio siglo largo de su difusión. Hay que recordar, por otra parte, que este libro es un best seller mundial permanente, no una novela que con el tiempo pasa de moda.

Además, dicha tecnología se enseña en los cientos de miles de organizaciones de Dianética y Cienciología desparramados por todos los rincones del Planeta. No se puede alegar desconocimiento.

Veamos ahora cuál es el único origen de los trastornos mentales y la razón de que la terapia de choque en lugar de curarlos los agrava. 

El descubrimiento de Hubbard fue que todos los seres vivos tienen una segunda mente, la mente reactiva, además de la analítica o conciente, la cual opera como mecanismo de supervivencia.

Esta mente reactiva graba todo lo que sucede en un momento de desconexión analítica como si fueran órdenes hipnóticas, técnicamente llamados “engramas”. Lo hace inherentemente porque ésa es su función.

Si a una persona la muerde un perro, ese incidente se graba en su totalidad, con todos sus percépticos (olfativos, visuales, auditivos, táctiles, etc.), en los bancos reactivos (no en los bancos de recuerdos analíticos) y más tarde, ante la presencia nuevamente de un perro, la mente reactiva lo impulsará a huir. Incluso puede temblar o querer huir, sin saber la razón, ante un perro inofensivo o incluso de juguete.

Si a esa persona se le aplica la terapia de choque enfrentándola con un perro, supuestamente para que le pierda el miedo a los perros, lo que está haciendo el terapeuta es implantarle otra orden hipnótica o engrama. En buen romance, sería un tratamiento “sobre llovido, mojado”.

Como los engramas del mismo tipo se engarzan como los eslabones de una cadena, cada vez que se aplica la terapia se agrega uno nuevo. Puede llegar el día en que un perro negro amenazante restimule toda la cadena y el infeliz paciente muera de un infarto. Por supuesto que su muerte será certificada como “natural”.

Para quien desee profundir sobre este tema recomendamos la lectura del libro mencionado  y, en caso de tener dificultades para conseguirlo, leer un resumen de su contenido en el link que se indica al pie.

LECTURA RECOMENDADA
Dianética y Cienciología
La Ciencia de la Mente Ilustrada (Parte I)
(libro completo: al pie se incluye el link para acceder a la parte siguiente)

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
Psiquiatría Forense, ¿ciencia o seudociencia?
Muerte de un hijo, ¿se puede superar?
No creas en todo lo que piensas
La verdad sobre el dolor
La verdad sobre la felicidad
La verdad sobre el Psicoanálisis (Parte I)
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Criminología, ¿ciencia o seudociencia?

La verdad sobre la adicción a la comida
La mente reactiva, tu archienemigo

¿Qué nos sucede cuando cometemos un acto hostil?
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