El misterio del “síndrome del tercer hombre”

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¿QUIÉNES SON ESAS EXTRAÑAS PRESENCIAS RECONFORTANTES?

por Horacio Velmont
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http://spanish.ronthephilosopher.org/page28.htm

   “En una época el hombre supo que tenía un alma; habría sufrido un gran impacto si le hubieran dicho que algún día se tendría que escribir un libro para informarle, como un descubrimiento científico, de que la tenía”. L. Ronald Hubbard

Durante la última etapa de su dramática expedición acaecida entre los años 1914-1917, Shackleton viajaba con otros dos compañeros, tratando desesperadamente de llegar a una estación ballenera británica. Estaban hambrientos, sin víveres, deshidratados, mal equipados, y a las puertas de la muerte.

Ernest Shackleton

Fue entonces cuando Shackleton detectó la presencia de un miembro invisible entre el grupo.

Por alguna razón, Shackleton sentía que había una cuarta persona que viajaba con ellos, alguien a quien no podía ver, pero que sin embargo, representaba una presencia muy reconfortante y alentadora. Tras llegar por fin a la estación ballenera, Shackleton ocultó este detalle a los demás y lo mantuvo en secreto, hasta que se lo reveló a un reportero muchos años después.

Cuando sus antiguos compañeros supieron que Shackleton había sentido esa extraña presencia revelada en una entrevista, ellos también admitieron que la habían sentido y que no habían dicho nada a los demás.

Entonces, ¿qué era esa “aparición” (por decirlo de alguna manera) que Shackleton sentía y de la que fue testigo?

Desde entonces ha sido llamada “el factor del tercer hombre” por parte de los investigadores, y ha sido experimentada por innumerables supervivientes en condiciones extremas de todo el mundo.

Por lo general ocurre cuando alguien se encuentra solo en una situación de supervivencia desgarradora, aunque a veces se trata de una experiencia compartida con otros supervivientes, como en el caso de Shackleton.

De todas formas, parece ser que esta presencia acostumbra a presentarse más comúnmente en casos de supervivientes solitarios.

 

 Frank Smythe

Por ejemplo, en el caso de Frank Smythe, uno de los primeros exploradores que intentaron escalar el monte Everest, él también sintió la presencia de un compañero después de que sus compañeros reales decidieran renunciar y regresar al campo base.

Tan fuerte sintió su presencia, que llegó a romper un pedazo de galleta de las que llevaba para alimentarse y trató de entregarla a ese hombre invisible, antes de darse cuenta de que no había nadie allí.

A veces, el fenómeno se produce de esta manera. Sólo en forma de una sutil sensación de estar acompañado por alguien.

Pero, por lo visto, otras veces se puede llegar a oír a esa persona hablando con uno y animándole a no darse por vencido.

 

 James Sevigny

Es el caso de James Sevigny, que sobrevivió a una avalancha en las Montañas Rocosas canadienses. Sevigny estaba sangrando internamente y externamente, su espalda estaba rota por dos lugares diferentes y tenía las rodillas hechas añicos.

Fue en ese momento cuando oyó una voz que le decía: “No, no puedes renunciar. Tienes que vivir”. Sevigney describió el fenómeno como si le estuvieran hablando justo al lado de la oreja.

Peter Hillary

Otras veces, esta presencia adquiere una forma más física.  Por ejemplo, cuando Peter Hillary estaba realizando una expedición al Polo Sur en 1998, afirma que en un momento determinado se vio acompañado por su madre, que había muerto en un accidente automovilístico 20 años antes.

La única cosa que todos estos casos tienen en común es que siempre implican momentos de extrema tensión y peligro.

Han sido reportados por exploradores, alpinistas, buzos, marineros, y prisioneros de guerra. Incluso algunos de los sobrevivientes del 9/11 llegaron a afirmar haber sido ayudados en las Torres Gemelas por esta extraña fuerza.

La mayoría de las mentes científicas argumentan que estas apariciones no son más que un mecanismo de ‘supervivencia’ propio de un cerebro al borde de la muerte, pero no le sucede a todo el mundo cuando se encuentra en una situación de peligro extremo y por lo tanto, no es un fenómeno natural de carácter cerebral, obligatoriamente común a todos los casos.

Parece que tiene una naturaleza diferente a la que mostraría un cerebro exhausto, inmerso en alucinaciones, y lo más curioso es que la mayoría de personas que lo han experimentado, afirman que el fenómeno les ha sido beneficioso.

En cuanto a otras explicaciones, habrá quien afirme que podría tener una naturaleza espiritual, tipo “ángel de la guarda”.

Lo que hemos explicado hasta aquí es parte del artículo titulado “El síndrome del tercer hombre”, de Joshua Krause publicado en
http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_conscioushumanenergy16.htm

Wilhem Wundt

Las explicaciones científicas, siempre basadas en la teoría psiquiátrica de que el hombre es un animal sin alma y que lo único que existe es el plano físico y todo puede ser explicado en base a él, no admiten la existencia de un mundo suprafísico, ni que el hombre sea un espíritu encarnado ni menos aún que puedan existir seres que nos ayudan. Para la ciencia, la muerte es algo parecido a desaparecer en la nada y por eso estos “fenómenos” los atribuyen a “manifestaciones cerebrales”.

Wundt, precisamente, profesor de la Universidad de Leipzig, sostenía en 1879 que al hombre se lo podría comprender totalmente sólo con estudiar cosas materiales. La Psiquiatría actual no ha variado en su pensamiento.

Si un pez pudiera hablar se expresaría en términos parecidos. Y por supuesto el gato que se come a los peces no existe…

Wundt estaba entrenado en fisiología, el estudio del funcionamiento de los seres vivos. A través de su entrenamiento llegó a la creencia que sostenía que investigar el alma o el espíritu era una pérdida de tiempo, porque el hombre podía estudiarse de la misma forma que se estudia una rana o una rata.

Sus enseñanzas refutaban la teoría dualista que decía que la mente y la materia eran  cosas diferentes. De aquí a la conclusión de que el hombre no era sino otro animal que había simplemente evolucionado hacia un nivel de inteligencia superior al de todos los demás, sólo había un pequeño paso. Era sólo un asunto de células cerebrales, decía la teoría.

En concreto, lo que decía Wundt era que no hay nada inmaterial en el hombre, no hay mente, no hay alma, y menos aún un mundo espiritual. Lo único que existe es la pecera, valga la ironía.

A pesar del hecho de que Wundt nunca demostró realmenbte alguna de sus teorías, había nacido la escuela de Psicología Experimental.

¿Por qué nos hemos detenido en las teorías de Wundt? Simplemente porque la ciencia actual sigue en la misma tesitura y todo lo trata de explicar por lo físico, ya que para ella lo espiritual no existe.

Sin embargo, la respuesta para el misterio del “síndrome del tercer hombre” se basa en que el hombre es esencialmente un espíritu, que cuando está encarnado se encuentra atrapado por la materia, pero cuando muere se libera de ella y actúa en otro plano más sutil, y de allí puede influir sobre el plano físico.

Es precisamente lo que ocurre en este caso, porque, en las propias palabras del profesor Daniel, director del Grupo Ruanel, a quien le hemos consultado este misterio, nos ha dicho concretamente que “se trata, esas entidades, de guías espirituales que incluso en algunos casos las personas con visión astral podrían verlos”.

Naturalmente le pregunté cuál era la razón de que protegieran o reconfortaran a esas personas, si había alguna relación especial con ellas, y la respuesta fue clara: “Esos guías son generalmente seres que cuando estuvieron encarnados fueron sus familiares más conscientes o evolucionados”.

La explicación del síndrome, a mi juicio, es más simple y verosímil que la de echar mano a “manifestaciones cerebrales” producidas en momentos en que está en peligro la supervivencia, que suenan más a explicaciones traídas de los pelos. Cuando no se sabe, el vacío se llena con cualquier cosa.

Por supuesto, cada uno es dueño de creer lo que quiera, pero, sin ofender, tratar de explicar todo desde el punto de vista material no difiere demasiado del pensamiento de un mono, si es que lo tiene…

sombras fantasmales

NOTA ADICIONAL DE HORACIO VELMONT
No hay que confundir a estas entidades de Luz que se presentan para reconfortarnos en momentos de extremo peligro con los llamados “Hombres sombra”, que son seres desencarnados que habitan en el bajo astral. Si bien muchos de ellos no tienen entidad real porque son creaciones de la mente humana (la mayoría de las personas que han visto seres así son muy inestables o muy miedosas), en otros casos se trata verdaderamente de desencarnados y frecuentemente se aparecen con forma humana, que es una de las clásicas formas que adoptan para molestar o aterrar.
En este link pueden verse varios relatos de quienes han tenido este tipo de experiencias:
http://asusta2.com.ar/2012/01/19/el-misterio-de-los-hombres-sombras/  

 

 

 

 

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