¿Son recuperables los Amish?

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LAS RELIGIONES ENGRÁMICAS

por Horacio Velmont
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CLARÍN

20/2/16

http://www.clarin.com/mundo/Escapando-Amish-historia-Emma-Gingerich_0_1525647669.html

Escapando de los Amish, la historia de Emma Gingerich
A los 18 años decidió huir de la granja familiar hacia un mundo libre y más conectado. Hoy vive en Texas, ama internet, tiene facebook, un blog y hasta escribió un libro.

Si a mi se me ocurriera hacer el experimento de invitar masivamente al público a formar parte de una comunidad cerrada que viviera tal como se hacía en la época de las cavernas, y en la que estuviera prohibida la tecnología, los automóviles, la televisión, las computadoras, la electricidad, el recortarse la barba, los ojales y los botones, y el uso para los carros e implementos para la granja de cualquier cosa que no sea caballos, con toda certeza no solo que nadie acudiría al llamado sino que incluso me tomarían por chiflado.

A pesar de lo absurdo de mi prop0sición, lo único que hice es caracterizar a la comunidad Amish. Quien ha visto esa hermosa película actuada por Harrison Ford y Kelly McGillis titulada Witness sabe a qué me refiero.


Witness es una película estadounidense de 1985, del género thriller, dirigida por Peter Weir. Rachel Lapp (Kelly McGillis) es una mujer de la comunidad amish de Pensilvania que, junto a su pequeño hijo Samuel (Lukas Haas), realiza un viaje en tren para visitar a una pariente. Durante un transbordo, el niño va al baño de la estación y allí es testigo de un asesinato. El inspector al que le es asignado el caso es John Book (Harrison Ford) y descubre que el niño es el único testigo, algo que también conocen los asesinos y por lo que planean matar al pequeño y al policía. Book es herido y se refugia en la comunidad amish donde viven Rachel y Samuel e intenta pasar desapercibido. Poco después el policía descubre que no es un lugar tan seguro como pensaba…

La película muestra acabadamente cómo es esta comunidad, tan alejada de la que vivimos el resto, y termina por supuesto mal, porque a pesar de que los protagonistas se aman, cada uno debe volver a su mundo.

La existencia de comunidades como los Amish y su similar los Menonitas solo es posible comprenderla si se conocen los descubrimientos de L. Ronald Hubbard, concretamente de “La ciencia de la mente”, dada a conocer en su libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental (1950).

Si se hiciera el experimento de hipnotizar a una persona y darle órdenes para que cuando despierte forme una comunidad apartada del mundo, que viva con la precariedad de la época del hombre primitivo, sin tecnología, con toda seguridad crearía una colectividad así.

https://horaciovelmont.wordpress.com/2016/02/20/el-contagio-de-la-aberracion-en-la-sociedad/

Sería natural que alguien preguntara cómo podría juntarse para formar dicha comunidad a personas que no han sido hipnotizadas, y la respuesta es que. igual que los virus, las aberraciones son contagiosas.

Los iniciadores de las comunidades Amish y Menonita tuvieron que tener, como pauta, órdenes implantadas del tenor mencionado, técnicamente denominadas “engramas”.

Esto es axiomático, porque una persona normal, me refiero a racional, con sentido común, no podría formar ninguna comunidad de este tipo. Jamás se le ocurriría.

¡Esto me pasa por distrutar de la televisión!

Y lo más interesante es cómo ellos  justifican la aberración, por ejemplo diciendo que los automóviles y los televisores son elementos distrayentes de la vida, como si uno al distraerse en la vida estaría cometiendo el más horrendo de los pecados y solo lo esperaría el infierno cuando dejara este mundo.

Uno de los factores que más demuestra que solo se trata de aberraciones y no de principios religiosos es que no existe en las comunidades Amish las mismas reglas, estando prohibido en unas lo que se permite en otras.

La razón de ello es que la mente reactiva, (el archivo de los engramas-órdenes hipnóticas), es irracional, y como tal impredecible, y si una orden es, por ejemplo, del tenor “andarás derecho en la vida” (es decir, serás honesto), la interpretación podría ser: “caminarás estirado”, y la víctima obligada a andar tan derecho que terminaría sufriendo de tortícolis crónica (el caso es real y lo relató el propio Hubbard: sanó cuando éste le eliminó el engrama causante). 

En cuando a la pregunta que hemos hecho en el título sobre si un Amish es recuperable, la respuesta es que es muy difícil porque los engramas pueden resultar muy poderosos, similarmente a cómo es de poderosa una orden hipnótica implantada con dolor.

No obstante, a veces, cuando el engrama no es muy profundo, como obviamente es el caso de la chiquilla que pudo dejar la comunidad, esto se puede lograr, aunque no sin un dejo de culpabilidad.

El resto tendría que auditarse a fin de eliminar el o los engramas implantados en su mente reactiva, pero consideramos, si se me permite una amarga ironía, que es más fácil que un microbio comprenda la teoría de la relatividad que un Amish vaya a una organización de Cienciología a tal fin.

Lo expuesto, como ya se habrá comprendido, es solo un esbozo de lo que es la mente reactiva y los engramas, porque para comprenderlo a cabalidad son necesarios más datos. Para quienes deseen profundizar en el tema incluimos al pie algunos links.

LECTURA RECOMENDADA
Dianética y Cienciología
La Ciencia de la Mente Ilustrada (Parte I)
(libro completo: al pie se incluye el link para acceder a la parte siguiente)

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
La verdad sobre Cienciología
Consecuencias de nuestros actos hostiles
Mente reactiva y programación MK Ultra
¿Por qué mierda tengo ataques de pánico?
Vendo o alquilo trastornos mentales
¿Qué nos sucede cuando cometemos un acto hostil …
El que las hace ¿las paga o no las paga?
¿Juicio por jurados o juicio por aberrados?
Internet profunda (Deep Web)
El castigo, ¿sirve para educar?
Padres contra hijos (la educación traumática)
La verdad sobre la adicción a la comida
La mente reactiva, tu archienemigo
Adopción homosexual, ¿sí o no?
La verdad sobre el Bondage
La verdad sobre la felicidad
La verdad sobre el Psicoanálisis (Parte I)
La verdad sobre el Psicoanálisis (Parte II)
Criminología, ¿ciencia o seudociencia?
La verdad sobre el dolor
Muerte de un hijo, ¿se puede superar?
No creas en todo lo que piensas
Psiquiatría Forense, ¿ciencia o seudociencia?
La terapia de choque
El mito del libre albedrío
Psiquiatría, una siniestra seudociencia
Terapias de aversión, añadiendo leña al fuego
El Electropsicómetro, el aparato que le falta a la Justicia Penal

 

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