El Papa Francisco y la Iglesia Católica, unidos por el espanto

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LA VERDAD SOBRE UN CULTO SATÁNICO

por Horacio Velmont

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Así es, querido Watson, parafraseando una expresión de Borges,
al Papa Francisco no lo une a la Iglesia Católica el amor sino el espanto…

Si supieran lo que yo sé…


Si pensamos que el Papa Francisco es tan lelo que a pesar de las evidencias no se da cuenta de lo que es en realidad la Iglesia de la que él es Papa, entonces no podemos ni siquiera empezar a hablar porque algo así es absolutamente inconcebible. El Papa Francisco lo sabe, pero como ya está en el baile, no tiene otra alternativa que bailar, y por supuesto callar. Es decir, en buen romance, tiene que comportarse como un hipócrita. No lo juzgo, solo expongo el hecho.

¿Qué es lo que sabe el Papa Francisco como para que hablemos de que él está unido a su Iglesia no por el amor sino por el espanto?

León X (1513)

En principio no puede dejar de saber lo que dijeran de la Iglesia algunos de sus antecesores como León X, Clemente XII y Gregorio VII:

“Desde tiempos inmemoriales es sabido cuán provechosa nos ha resultado esta fábula de Jesucristo” – Carta del papa León X (1513-1521) dirigida al cardenal Bembo.

“Se me reprocha que de vez en cuando me entretenga con Tasso, Dante y Ariosto. Pero ¿es que no saben que su lectura es el delicioso brebaje que me ayuda a digerir la grosera sustancia de los estúpidos doctores de la Iglesia? ¿Es que no saben que esos poetas me proporcionan brillantes colores, con ayuda de los cuales soporto los absurdos de la religión?” — Carta del Papa Clemente XII (1740-1758) dirigida a Montfauçon.

“La costumbre de Roma consiste en tolerar ciertas cosas y silenciar otras” – Carta del papa Gregorio VII dirigida al Legado Pontificio Hugues de Die el 9 de marzo de 1078.

Veamos ahora lo que sabe el Papa Francisco de la Iglesia, y damos por cierto que lo sabe porque de lo contrario tendríamos que catalogarlo de ignorante o de ingenuo, algo que desde ya consideraríamos absolutamente absurdo.

La base fundamental de la Iglesia Católica es la figura de Jesús, quien es considerado el “hijo de Dios” e incluso “Dios mismo hecho carne”.


También es dogma que vivió célibe, que fue crucificado, que en la sábana con la que se lo envolvió quedó grabada milagrosamente su figura, que resucitó y que se fue al cielo en cuerpo y alma.

Ésta es la historia inventada sobre este elevado Maestro, algo que Francisco sabe muy bien como también lo sabía muy bien León X y que de alguna manera trascendió, seguramente a pesar de él. 

Jesús ni fue célibe, ni fue crucificado, ni la sábana o sudario que lo envolvió se impregnó milagrosamente de su cuerpo exámine, ni menos aún subió al cielo en cuerpo y alma. La historia es completamente otra.

 .

En principio, Jesús no es Dios, sino “un” dios. En realidad, quienes son llamados “dioses” son los Hombres Primordiales que viven en la civilización que se encuentra en el interior de nuestro planeta, es decir, el famoso “Jardín del Edén” o “Paraíso”, del que tanto el Maestro decía que habíamos perdido y debíamos recuperar. También hablaba de que en su reino “el sol no se ponía” (efectivamente el sol interior nunca se pone).

¿Por qué se los consideraba a los Hombres Primordiales “dioses”? Porque en la comparación con los seres humanos de la superficie así lo parecían. Tanta era la distancia que los separaban. Una de ellas, por ejemplo, consistía en la inmortalidad física en razón de que su organismo no se deterioraba. Desde ya que todos, en cuanto espíritus, somos inmortales. Pero aquí estamos hablando del organismo físico.

Cuando Jesús hablaba de que su reino no era de este mundo, en realidad lo que quería decir es que su mundo no era el de la superficie sino el del interior de la Tierra. Nunca esta referencia era respecto de algún reino espiritual o suprafísico.

Desde ya que todos los planetas son huecos, con un sol interior, algo que la NASA se ocupa laboriosamente de disimular con un pache en los polos, aunque a veces se les escapa y las entradas polares quedan al descubierto.

Jesús no era judío, como se ha difundido, aunque como habitaba entre ellos seguía sus costumbres. Esto por un lado. Por el otro se había casado legalmente con María Magdalena. Como rabí estaba obligado a hacerlo.

Se habla de que Jesús tuvo descendencia. Esto es falso porque el tener descendencia le hubiera obstaculizado, a él y a su esposa, la Ascensión al Reino Crístico, al que todos, tarde o temprano, accederemos.

La crucifixión de Jesús fue un invento de la Iglesia para hacer creer que el cielo se conquista sometiéndose a la autoridad, sin importar lo injusta que pueda ser. Es decir, cuanto más uno es una sumisa oveja que se deja llevar al matadero sin rebelarse, más cerca del Paraíso va a estar. En otras palabras, a Dios le agrada que sus siervos se humillen, y cuanto más, mejor. ¿Cómo hemos podido creer en esta patraña?

La falsedad de la crucifixión de Jesús cae por su propio peso si consideramos que cada uno recoge lo que siembra, en cuyo caso tendríamos que pensar qué horribles actos hostiles en contra de sus semejantes pudo haber perpetrado el Maestro para tener que ser crucificado. ¡Un verdadero disparate!

El sudario con el que supuestamente fue envuelto Jesús y que se exhibe en Turín es obviamente falso porque, como ya señalamos, Jesús no fue crucificado. Lo que ocurre es que la confusión proviene de que la figura impregnada en él coincide bastante con lo que podría ser un hombre crucificado. 

No obstante, la ciencia ha sido categórica en el sentido de que la tela data del 1200. Lo que oculta la Iglesia es que quien fue envuelto en esa tela sufrió lo que se denomina “combustión humana espontánea”, proceso que sufren quienes Ascienden al Reino Crístico. Hay muchos sudarios similares -esto la Iglesia lo oculta astutamente-, de modo que no es un hecho ni misterioso ni milagroso, sino científico. En cuanto al sudario verdadero de Jesús, actualmente se desconoce su paradero.

Jesús partió para la India junto con su esposa María Magdalena y Ascendió al Reino Crístico a los 82 años. Acertó Andreas Faber-Kaiser cuando hablaba de que Jesús vivió y murió en Cachemira, pero no en cuanto a su muerte y a su tumba.

Contrariamente a lo que nos cuenta la historia de la Iglesia, Jesús, que era esenio, no solo era amigo de Roma, sino que era protegido por ella porque los esenios tenían la misma elevada ética que el Imperio (estamos hablando de los primeros tiempos, por lo menos). Además, el Maestro era amigo del emperador Tiberio y del prefecto Poncio Pilatos. Incluso ambos eran sus discípulos, y muchas veces participaba como invitado de honor en sus comidas. ¿Cómo lo iban a entregar para que lo crucificaran?

Pero lo más ominoso de todo es que el “Dios” de la Iglesia Católica es nada menos que el mismo “Dios” que el de los judíos, es decir Jehová o Yavhé, un Hombre Primordial que fue presa del ego y queriendo ser Dios embaucó a todos.

¿Acaso los animales no son nuestros semejantes?

 

¿Qué clase de Dios puede ser alguien que ordena sacrificar animales o personas sin preocuparse por el sufrimiento que les causa? 

Concretamente, ¿alguien puede pensar que el Papa Francisco es tan ingenuo que ignora todos estos hechos?

Naturalmente que la cuestión es más compleja, pero lo expuesto hasta aquí es suficientemente ilustrativo de que la Iglesia Católica no es lo que aparenta ser, sino todo lo contrario, y que en sus antros se siguen cometiendo atrocidades.

François Berenger-Saunière

“Terribilis Est Locus Iste”

Para quienes deseen profundizar sobre las verdades que se ocultan al público sobre la Iglesia Católica, al pie indicamos algunos link, no sin antes recordar que el famoso cura Berenger-Saunière hizo colocar una figura monstruosa a la entrada de su iglesia en Rennes, junto con la leyenda: “Terribilis Est Locus Iste” (este lugar es terrible) cuando descubrió el satanismo encubierto. Además, por supuesto, de los documentos sobre el casamiento de Jesús con María Magdalena, que los vendió a buen precio al Vaticano junto con su silencio.

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