El verdadero origen de la violencia de género

Lista completa de temas

¿QUÉ IMPULSA A UN HOMBRE A AGREDIR A SU PAREJA?

por Horacio Velmont

Contacto

Wikipedia dice que los orígenes de la violencia de género se encuentran en el uso de valores y actitudes sexistas, en las creencias estereotipadas y en las relaciones de desigualdad que se dan en la sociedad despreciando y desvalorizando a las mujeres y lo femenino en global.

Esta explicación no es más que una muestra palpable de la increíble necedad humana, que cuando ignora algo, en lugar de callar llena el vacío con cualquier cosa. Más allá, por supuesto, de que cae en el error injustificable de atribuir la violencia de género solo del hombre hacia la mujer, cuando es sabido que también se produce de la mujer hacia el hombre.

Estoy seguro que muchos al leer nuestras afirmaciones sobre la necedad de los seres humanos pegarán un salto porque considerarán que una raza que haya llegado a la Luna no puede ser de ninguna manera necia. Bueno, tal vez podríamos estar de acuerdo si realmente hubiéramos llegado a la Luna…

Lo que ocurre es que este lugar, me refiero al planeta Tierra, es un mundo de cuentos: el cuento del Titanic hundido por un iceberg, el cuento de las Torres Gemelas destruidas por el terrorismo, el cuento del asesino serial Jack el Destripador, el cuento del Holocausto, el cuento del Juicio de Nürenberg, el cuento del suicidio de Hitler, el cuento de la crucifixión de Jesús… ¿ Quieren que siga?

Bueno, ya que lo piden: el cuento de Jehová, el cuento del monstruo del Lago Ness, el cuento de Sodoma y Gomorra, el cuento de las plagas de Egipto, el cuento de la desaparición de Amelia Earhart, el cuento de la Tierra maciza, el cuento de las auroras boreales, el cuento de la desaparición de David Lang, el cuento del caminante de Boisaca, el cuento del hombre-pez de Liérganes, el cuento de los cuerpos incorruptos, el cuento de la Transfiguración de Jesús, el cuento de los viajes en el tiempo, el cuento de los Ovnis, el cuento de los círculos en los sembrados, el cuento de la sábana Santa, el cuento del Santo Grial, el cuento del Área 51, el cuento del Incidente Roswell, el cuento del sanguinario Nerón (era devoto cristiano), el cuento del SIDA, el cuento del Calentamiento Global, el cuento del secreto de la Masonería, el cuento del origen del hombre, el cuento del nacimiento milagroso de Jesús, el cuento del comando Ashtar, el cuento de la muerte de Bin Laden, el cuento de la circuncisión, el cuento de las piedras movedizas, y así podríamos seguir hasta el infinito…

Cuando uno es pequeño es lógico que aceptemos los cuentos como algo real, pero cuando ya somos grandes, aceptarlos como reales cae en la necedad.

En realidad, también el diagnóstico de los trastornos mentales -y la violencia de género es solo uno de ellos- hay que catalogarlo de cuento porque todos ellos tienen un mismo origen: la mente reactiva y los engramas.

Este asunto lo hemos explicado infinidad de veces y solo repetiremos aquí algunos conceptos, en honor a la brevedad. Dicha mente es un mecanismo de supervivencia que tienen todos los seres vivos, inclusive los animales y las plantas.

Esta mente, que coexiste con la mente analítica o consciente, es un mecanismo automático que toma el mando del organismo cuando aquélla se desconecta (total o parcialmente). Cuando esto sucede, graba todo lo que sucede como órdenes hipnóticas, técnicamente denominados “engramas”, siendo su función impulsar al organismo a huir cuando surja una situación similar. En otras palabras, si una persona es mordida por un perro, este incidente queda grabado a nivel celular y en el futuro, cada vez que aparezca un perro o cosa parecida a un perro la mente reactiva operará para que ella se aleje del peligro, real o supuesto. Así funciona.

Teniendo, entonces, todos los trastornos mentales el mismo origen -la mente reactiva-, es inútil catalogarlos y perder tiempo en el diagnóstico o en la búsqueda de un tratamiento especial.

Resultado de imagen para imagenes claustrofobia

Para que se entienda, diagnosticar un trastorno mental (claustrofobia, paranoia, esquizofrenia, aracnofobia, etc.) es tan inútil como diagnosticar la humedad de la pared según el tipo de mancha que deja, ya que todas tienen el mismo origen: un caño roto.

Y con respecto a la violancia de género, la cuestión es la misma. La violencia de género no existe como trastorno especial, porque lo que existe es una mente reactiva con un engrama que impulsa a ese hombre (o a esa mujer) a la violencia, que solo por casualidad se dirige a su pareja.

En efecto, ese hombre o esa mujer que es violento con su pareja, también lo es con los hijos y en la vida misma. Si se comprobara que solo es violento con su mujer es porque en su hogar existe un restimulador (o varios) de ese engrama y afuera no. Pero puede ser solo cuestión de tiempo, porque el germen de la violencia lo lleva consigo y solo le falta el restimulador adecuado.

Y lo irónico es que ese mismo engrama que hoy impulsa a agredir a su pareja, mañana, dependiendo del tipo de restimulador, puede variar su dirección y transformar a quien lo posee en un pedófilo o en un ladrón de bancos, o hacerlo padecer cualquiera de los trastornos enlistados tan tontamente por la Psiquiatría. 

Las personas ingenuas o ignorantes de la verdad quedan realmente maravilladas cuando van al psiquiatra y luego de decirle que le tienen miedo a las arañas, a los gatos y a los perros, él, inflando el pecho, diagnostica: “Usted padece de aracnoailurocinofobia“… JA!!

¿He logrado hacer comprender que el diagnóstico de los trastornos mentales, sea de la clase que fuere, es un cuento ya que todos tienen el mismo origen, es decir, uno o varios engramas que al restimularse entran en acción y los provocan?

Concretamente, la “violencia de género” no debe ser diagnosticada como si fuera un trastorno especial que hay que tratarlo de modo especial, es decir, con un tratamiento solo adecuado a él, sino que hay que abordarlo de la misma forma que se aborda a todos los trastornos mentales: limpiando la mente reactiva de engramas-órdenes hipnóticas. En Dianética y Cienciología una persona libre de engramas, es decir, de trastornos mentales, se denomina “clear” (aclarado). Un clear no es violento, salvo cuando está en peligro su vida o la de su familia.

Es por ello que cuando uno acude a una organización de Dianética o de Cienciología no va a curarse de algún problema en particular, como lo hace cuando va al médico, sino que va para cambiar de vida, en cuyo caso el trastorno mental desaparecerá cuando tenga que desaparecer. ¿Se entiende a qué me refiero?

Esto es así porque como los engramas son impredecibles en sus consecuencias es imposible determinar cuál de ellos es el que produce tal o cual trastorno. Incluso un determinado trastorno puede ser provocado por varios engramas.

Por supuesto que, en el caso de la violencia de género, no es necesario acudir a esa “limpieza” si el o los engramas tienen poca potencia, porque en este caso la persona puede sobreponerse al impulso violento. Pero ya es más difícil cuando el implante ha sido profundo, es decir, cuando la inconsciencia haya sido total, y especialmente si ha habido sufrimiento de por medio, ya que el dolor hace más compulsivo el engrama-orden hipnótica.

Como ya señalé, muchos considerarán que la palabra “necio” es demasiado fuerte como para caracterizar a los seres humanos, ¿pero qué reacción puede tener una persona que lee tonterías como ésta referidas a la violencia de género:

¿Por qué se produce la violencia de género?

http://www.jerez.es/webs_municipales/observatorioviolencia/ambitos_de_actuacion/ambito_de_la_violencia/zona_tematica/saber_sobre_la_violencia_de_genero/por_que_se_produce/


La violencia de género es un problema estructural, dado que se asienta en la base de las estructuras sociales, sobre unos cimientos de poder-sumisión establecidos por el patriarcado a lo largo de la historia.

La violencia de género hunde sus raíces en la propia estructura de la sociedad patriarcal. Parte de una ideología en la que el propio orden social se da a través del sistema patriarcal. Esa es su base estructural e ideológica. Se imparte mediante el adoctrinamiento socializador desde el nacimiento y a lo largo de la formación del individuo como persona. Las personas así socializadas, cuando llegan a la adultez se convierten en defensoras y militantes de la ideología impuesta, y convencidas de sus valores aprendidos los propagan irremisiblemente. Este sistema socializador ha conferido un papel de poder y dominación del hombre sobre la mujer, a quién le ha otorgado el papel de sumisión. La génesis de la violencia de género la encontramos en las desigualdades sociales existentes entre hombres y mujeres, es decir en la inequidad.

La violencia de género tiene carácter estructural, lo que significa que no se debe a rasgos singulares, concretos y patológicos de una serie de individuos, sino que tiene rasgos organizados de una forma cultural de definir las identidades y las relaciones entre los hombres y las mujeres. La violencia contra las mujeres se produce en una sociedad que mantiene un sistema de relaciones de género que perpetúa la superioridad de los hombres sobre las mujeres y asigna diferentes atributos, roles y espacios en función del sexo. Es una violencia que, históricamente, se ha sustentado en unas formas, modos y costumbres culturales que toleraban y admitían socialmente que los hombres utilizasen la violencia para afianzar su autoridad y mandato (ALBERDI, I, 2005).

La ‘cultura de la violencia’ como resolución de conflictos

Según el informe de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing (Pekin, 1995), las causas que explican la violencia de género son:

  • La violencia contra las mujeres es un mecanismo social fundamental por el cual las mujeres están en una posición de subordinación con respecto de los hombres.
  • La violencia contra las mujeres es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres, que han conducido a la dominación masculina, a la discriminación contra las mujeres por parte de los hombres y a impedir el desarrollo de éstas.
  • La violencia contra las mujeres a lo largo de su ciclo vital tiene su origen en pautas culturales, la lengua y la religión, que perpetúan la condición inferior que se asigna a las mujeres en la familia, el trabajo y en la sociedad. La situación actual se produce fundamentalmente por la consideración devaluada de la mujer después de siglos de dominación masculina.
  • Los principales factores determinantes de la violencia de género son la relación desigual entre hombres y mujeres y la existencia de la “cultura de la violencia” como medio para resolver conflictos.
Un problema estructural

Para el médico forense y experto en violencia de género Miguel Lorente, la violencia contra las mujeres es estructural. La violencia no se debe a rasgos singulares y patológicos de una serie de individuos, sino que tiene rasgos estructurales de una forma cultural de definir las identidades y las relaciones entre los hombres y las mujeres. La violencia contra las mujeres se produce en una sociedad que mantiene un sistema de relaciones de género que perpetúa la superioridad de los hombres sobre las mujeres y asigna diferentes atributos, roles y espacios en función del sexo.

Hasta hace no muchos años, la restricción en el desarrollo personal y social de las mujeres, la exigencia de su dedicación exclusiva a la familia, su deber de acatar la autoridad masculina, eran consideradas como algo normales y naturales, validado por las costumbres y la ley. En ese contexto se toleraba socialmente que los hombres utilizasen la violencia para afianzar la autoridad.

Actualmente existe una menor tolerancia social hacia la violencia. Sin embargo, demasiadas mujeres todavía soportan un alto grado de violencia, tanto en sus relaciones de pareja como fuera de ellas. Esto sucede en todas las clases sociales, religiones y niveles educativos. En definitiva, el factor principal de riesgo para la violencia contra las mujeres es, precisamente, el hecho de ser mujer.

Poder y dominación

La violencia contra las mujeres es además instrumental. El poder de los hombres y la subordinación de las mujeres, que es un rasgo básico del patriarcado, requiere de algún mecanismo de sometimiento. En este sentido, la violencia contra las mujeres es el modo de afianzar ese dominio. La violencia de género más que un fin en sí mismo, es un instrumento de dominación y control social. Y en este caso se utiliza como mecanismo de mantenimiento del poder masculino y de reproducción del sometimiento femenino. Los hombres maltratadores han aprendido a través del proceso de socialización -que es diferente para mujeres y hombres- que la violencia es la mejor forma de conseguir el control y dominar a la mujer.

Se ha argumentado que el consumo de alcohol y otras drogas es la causa de las conductas violentas. Aunque el consumo de alcohol y otras sustancias se asocia con frecuencia a situaciones de violencia, también hay hombres que abusan del alcohol sin que por ello manifiesten un comportamiento violento y muchas agresiones contra las mujeres se ejercen en ausencia de alcohol.

Se ha argumentado también que ciertas características personales de las mujeres que padecen violencia de género podrían ser la causa del maltrato. Por ejemplo, algunas corrientes han recurrido a características de masoquismo o de patologías como la histeria o el trastorno de personalidad dependiente, para explicar por qué algunas mujeres permanecen o regresan a una relación de maltrato.

“En la actualidad existe suficiente conocimiento documentado que demuestra que no existen características psíquicas diferentes antes del inicio del maltrato entre las mujeres que lo sufren y las que no, sino que los trastornos y problemas psicológicos de las mujeres que sufren maltrato son una consecuencia del maltrato y no la causa” (Lorente Acosta, M.).

Todas estas explicaciones caen por su propio peso cuando llegamos a saber que, como ya lo adelantamos, la violencia de género es un trastorno mental que desaparece cuando se elimina de la mente reactiva el engrama que la provoca, de la misma forma que desaparece la humedad de la pared cuando se repara el caño roto”.

Todo esto se sabe desde 1950, año en que se editó el libro de Hubbard “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”, en el que se dio a conocer el descubrimiento de la ciencia de la mente, la mente reactiva y los engramas. Este libro es un best seller permanente desde que se publicó. ¿Acaso 70 años no es suficiente para que este descubrimiento ya sea patrimonio de la humanidad, y especialmente de los profesionales de la salud?

¿O seguiremos justificando ad infinitum su ignorancia y su desidia en darse por enterados?

NOTA ADICIONAL DE HORACIO VELMONT

¿Cómo se implanta el engrama que provoca la “violencia de género”? El ejemplo clásico es el del quirófano, en el que el paciente anestesiado, al tener la mente analítica o consciente desconectada, recibe engramas en su mente reactiva que más tarde operan como órdenes poshipnóticas. Ya puede uno imaginarse lo que sucederá si más tarde se le restimula lo que uno de los cirujanos ha dicho, no importa si en serio o en broma: “A las mujeres hay que pegarles siempre; si uno no sabe la razón, ella sí lo sabe”.

IMPORTANTE
Todos los “cuentos” que hemos mencionado al principio están tratados en el sitio oficial del Grupo Obnosis:
https://horaciovelmont.wordpress.com/2014/11/12/lista-completa-de-temas/

LECTURA RECOMENDADA
Dianética y Cienciología
La Ciencia de la Mente Ilustrada (Parte I)
(libro completo: al pie se incluye el link para acceder a la parte siguiente)

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
La verdad sobre Cienciología
Consecuencias de nuestros actos hostiles
Mente reactiva y programación MK Ultra
¿Por qué mierda tengo ataques de pánico?
Vendo o alquilo trastornos mentales
¿Qué nos sucede cuando cometemos un acto hostil …
El que las hace ¿las paga o no las paga?
¿Juicio por jurados o juicio por aberrados?
Internet profunda (Deep Web)
El castigo, ¿sirve para educar?
Padres contra hijos (la educación traumática)
La verdad sobre la adicción a la comida
La mente reactiva, tu archienemigo
Adopción homosexual, ¿sí o no?
La verdad sobre el Bondage
La verdad sobre la felicidad
La verdad sobre el Psicoanálisis (Parte I)
La verdad sobre el Psicoanálisis (Parte II)
Criminología, ¿ciencia o seudociencia?
La verdad sobre el dolor
Muerte de un hijo, ¿se puede superar?
No creas en todo lo que piensas
Psiquiatría Forense, ¿ciencia o seudociencia?
La terapia de choque
El mito del libre albedrío
Psiquiatría, una siniestra seudociencia
Terapias de aversión, añadiendo leña al fuego
El Electropsicómetro, el aparato que le falta a la Justicia Penal
Facundo Manes, el cavernícola
¿Son recuperables los Amish?
¿Robledo Puch puede salir libre?
El contagio de la aberración en la sociedad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s