Licuefacción de la sangre de San Genaro y otros

¿MILAGRO O HECHO CIENTÍFICO IGNORADO?
Por Ariel C
ariel_investigador@hotmail.com

Según Wikipedia, Jenaro (o Genaro), patrono de Nápoles, es un santo obispo mártir para las iglesias católica y ortodoxa. Fue obispo de Benevento (en la región de Campania, Italia) en el siglo III y fue condenado a muerte durante las persecuciones a los cristianos del emperador romano Diocleciano. En el año 305, durante la persecución de Diocleciano y Maximiano (la última que sufrieron los cristianos hasta la paz de Constantino), Jenaro —siendo obispo de Benevento— es encarcelado, junto con los amigos que le acompañan, por los soldados del gobernador de la ciudad, que lo reconocen en el camino cuando se dirige a visitar a un diácono llamado Festo que estaba en la cárcel. Posteriormente es llevado a la plaza pública donde es decapitado junto a otros cristianos. Continuando con lo que se lee en Wikipedia:

La fama de que goza san Jenaro se debe a un hecho, considerado milagro por la Iglesia, que se obra todos los años en Nápoles el 19 de Septiembre, aniversario de su muerte. El hecho, que según la tradición se produce desde hace siglos, consistente en la licuefacción de la sangre del santo.
Ese día, un sacerdote expone en el altar de forma solemne, frente a una urna que contiene la cabeza del santo, una ampolla del tamaño aproximado de una pera que contiene su sangre solidificada. Los presentes empiezan a rezar y la sangre, normalmente sólida y de color negruzco, se vuelve líquida y rojiza y aumenta su volumen. Se considera un milagro del santo fallecido. Otros casos de licuefacción de sangre son los de San Chárbel Makhlouf (en el Líbano) y San Pantaleón (en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid).

La licuefacción ocurre tres veces al año: el sábado que precede al primer domingo de Mayo, porque se conmemora el traslado de las reliquias del santo a Nápoles; el 19 de Septiembre, aniversario de la decapitación del mártir; y la tercera el 16 de Diciembre, día en que se recuerda el aniversario de la catastrófica erupción en 1631 del Vesubio, donde la gente le rezó a este santo para que se detenga el cataclismo.
La primera noticia escrita del milagro del mártir italiano data de mediados del 1300, y del español San Pantaleón dicen que se repite desde hace unos 400 años.

Hecha una pequeña e instructiva introducción sobre el asunto, pasemos ahora a develar el tema del “milagro” de cómo la sangre coagulada de alguien muerto hace siglos puede volver al estado líquido, algo que, a primera impresión, parece un imposible.
En Wikipedia se lee lo siguiente:

Según la explicación científica, este comportamiento es habitual en fluidos denominados “no-newtonianos”, en particular en los materiales denominados pseudoplásticos, que se comportan como sólidos cuando están en reposo y se vuelven más fluidos cuando se someten a algún tipo de esfuerzo, y “tixotrópicos”, que tienen memoria, dependiendo su viscosidad de su historia reciente. En la revista científica “Nature” se publicó en 1991 un artículo que explica el fenómeno de la licuefacción pero para elementos como cloruro férrico y carbonato cálcico, añadidos con sal, no obstante, estos no se sabe si son en esencia los compuestos de la sangre de la ampolla, pues se desconoce el contenido, de modo que no se puede saber bien a bien qué sucede con la sangre.

Las sustancias llamadas tixotrópicas –ya que, cuando uno las toca (tixis) se transforman (tropos)– abundan en la vida diaria: el ketchup por ejemplo, no se mueve mucho, por eso para que fluya fuera del frasco conviene darle un golpe; la masa de pizza es bastante más sólida cuando se la agita que cuando se la deja en la mesa; la tinta de la birome fluye cuando se la aprieta contra el papel pero se endurece cuando se la deja quieta. Algunas arcillas industriales tienen esta propiedad y cosas parecidas pasan con la pintura, el yogurt y el líquido sinovial de nuestras articulaciones.

Según la definición, “Tixotropía es la propiedad de algunos fluidos no newtonianos y pseudoplásticos que muestran un cambio de su viscosidad en el tiempo; cuanto más se someta el fluido a esfuerzos de cizalla, más disminuye su viscosidad. Un fluido tixotrópico es un fluido que tarda un tiempo finito en alcanzar una viscosidad de equilibrio cuando hay un cambio instantáneo en el ritmo de cizalla. Sin embargo no existe una definición universal; el término a veces se aplica a los fluidos pseudoplásticos que no muestran una relación viscosidad/tiempo. Es importante tener en cuenta la diferencia entre un fluido tixotrópico y otro pseudoplástico. El primero muestra una disminución de la viscosidad a lo largo del tiempo a una velocidad de corte constante, mientras que el último muestra esta disminución al aumentar la velocidad de corte. A los fluidos que exhiben la propiedad opuesta, en la que la agitación a lo largo del tiempo provoca la solidificación, se les llama reopécticos, a veces anti-tixotrópicos, y son mucho menos comunes”.

Un libro de Michel Mitov (físico francés)[1], cuyo título es “Matière sensible: Mousses, gels, cristaux liquides et autres miracles” (Materia sensible: espumas, gels, cristales líquidos y otros milagros), le dedica un capítulo al tema. Mitov no sabe qué sustancia hay dentro de la ampolla, pero especula que quien recogió la sangre, al hacerlo, pudo haberla mezclado con arcilla o cenizas volcánicas del piso, y la mezcla puede haber resultado ser un líquido tixotrópico. Recuérdese que San Jenaro fue decapitado, así que es evidente como fue recogida su sangre (del suelo). Dependiendo de la temperatura del día –o de la cantidad de gente que hay en la catedral, que también eleva la temperatura–, la masa se vuelve más o menos líquida al moverla.
Margarita Hack, astrofísica italiana [2], afirma por otro lado que la ampolla no contiene sangre sino que “Se trata simplemente de un compuesto químico hecho a base de hierro, preparado en la Edad Media, que se mantiene sólido si no se mueve y asume el estado líquido cuando es agitado”.

Hasta el día de hoy, la Iglesia nunca ha permitido que se abriera el relicario que contiene las dos ampollas selladas con la supuesta sangre de San Jenaro para poder realizar un análisis de la sustancia.
El primer estudio serio sobre el asunto data de 1902. En ese entonces se realizó un análisis espectroscópico[3] de la sustancia. No se necesitó abrir el relicario y tomar ninguna muestra ya que el estudio consistió en dejar pasar la luz a través de la ampolla y viendo luego qué radiaciones habían sido absorbidas por la masa allí presente, la supuesta sangre coagulada del santo. Aquel estudio reveló la presencia de unas bandas típicas de hemoglobina (el pigmento rojo de la sangre, presente en el interior de los glóbulos rojos), lo que parecía confirmar que efectivamente se trataba de sangre.
En 1989 se realizó un estudio parecido, con el mismo sistema usado en 1902 (únicamente variaba la fuente del rayo de luz que se hacía pasar a través del relicario: la luz de una vela en 1902 y luz eléctrica en 1989). Los resultados también fueron parecidos. Sin embargo, ninguno de estos experimentos se publicó en una revista científica de las que someten los artículos a una revisión por expertos para que den validez al trabajo que se describe. Además, los autores del trabajo de 1989 reconocieron que hay otros pigmentos rojos que, con sólo un análisis de ese tipo, se podrían confundir con la hemoglobina.

En la web del portal “El Escéptico Digital” (http://www.el-esceptico.org/) extraemos el siguiente artículo sobre las otras investigaciones llevadas a cabo:

En 1991 Garlaschelli[4] y dos colegas suyos describieron en la revista Nature un experimento para obtener una sustancia gelatinosa relativamente dura, de aspecto muy parecido a un coágulo de sangre y que se podía licuar. Uno de los ingredientes que usaron era cloruro férrico, muy abundante en un mineral que se encuentra en zonas volcánicas como la que rodea el Vesubio, donde se descubrió la ampolla con la sangre de San Genaro. Pero aunque no se tratase de sangre, sino de otra sustancia, el experimento no explicaba por qué se produce la licuefacción en las fechas tradicionales.
Para Garlaschelli, la explicación del cambio del estado sólido a líquido es la tixotropía, una propiedad de ciertos sistemas coloidales, que al ser removidos o agitados se convierten en líquidos; cuando el movimiento cesa, poco a poco recobran su estado anterior. Es lo que ocurre con algunos jarabes espesos, que hay que agitar en el frasco antes de tomarlos; con el ketchup, que después de agitar la botella se vierte con más facilidad sobre la hamburguesa; o con los líquidos de transmisión en coches con cambio de marcha automático. En el cuerpo humano tenemos como mínimo un ejemplo de fluido tixotrópico: el líquido sinovial, que actúa como un lubricante de las articulaciones de algunos huesos. Esto explica por qué, a veces cuesta iniciar el ejercicio; el calentamiento previo serviría para aumentar la fluidez del líquido sinovial y hacer que las articulaciones se muevan con más facilidad.
En el caso de la supuesta sangre de San Genaro, el movimiento del relicario para mostrar primero que se trata de una masa sólida y para ir comprobando después si ya se ha licuado, hacen que el sistema coloidal original se convierta en un líquido y se mantenga así.

Luigi Garlaschelli, científico que además investigó
la llamada “Sábana Santa” de Turín

En el trabajo de Garlaschelli se obtiene una solución coloidal de Hidróxido de Hierro, FeO(OH), para su preparación es necesario cloruro de hierro (FeCl3), carbonato de calcio (CaCO3) y cloruro de sodio (NaCl) además de agua destilada. Las tres primeras substancias se encuentran fácilmente en la naturaleza, la primera en lavas volcánicas, la segunda en la piedra caliza, la tercera es sal común. En cuanto al agua destilada, bien puede ser sustituida por agua de lluvia. El problema del método de Garlaschelli es que usa una técnica llamada diálisis para generar la solución. La diálisis es un proceso similar al colado, sólo que el colador tiene agujeros del tamaño de poros. Garlaschelli la usa en este caso para remover el cloruro férrico y de calcio sobrantes. La técnica en si no requiere de gran sofisticación, y hasta pueden emplearse intestinos de animal como membrana porosa, pero lo cierto es que su uso recién fue establecido en el siglo XIX. Sin embargo Van Helmont, médico y químico belga (1577 – 1644) demostró experimentalmente que la sal diluida en agua puede pasar a través de una vegija. Probablemente no fue el primero en observar el fenómeno. Y es sabido que Hipócrates usaba fieltro como filtro de agua. Obviamente que todos estos argumentos no pueden demostrar que la técnica fuera conocida en el siglo XIV cuando se relata por primera vez el milagro de la licuefacción de la supuesta sangre. Por eso es que Garlaschelli preparó una segunda mezcla sin el uso de la diálisis.

Las propiedades de la solución 1 (usando diálisis) son extremamente parecidas a las de la sangre de San Genaro, con suaves movimientos, como los que un sacerdote podría realizar, ya se licua. Tiene además un color muy semejante. La solución 2 (sin diálisis) también mostró propiedades similares, sólo que como su purificación no fue completa al no haberse empleado diálisis, se deteriora más rápidamente. De todas formas es bueno notar que los test sufridos por ambas sustancias son bastante más intensos que los delicados movimientos y el cuidado especialísimo a que las ampollas veneradas son sometidas.

Un segundo test realizado por Michael Epstein y el propio Garlaschelli en 1992, fue obtener el espectro de las sustancias y compararlo con los de la sangre de San Genaro obtenidos en 1902 por un grupo de científicos. Ambos espectros mostraron características similares, y los dos se parecen de manera genérica al espectro de la sangre. Un espectro es la firma de una sustancia, es decir, es único y así debería permitir discernir entre sangre humana y sangre sintetizada. Pero el método es indiscutible sólo cuando se cuenta con equipo suficientemente potente y cuando la sustancia estudiada está completamente aislada. Ambas características están ausentes en el experimento de 1902, primero porque aún no se empleaba fotografía para registrar los espectros, segundo porque la solución no fue retirada de las ampollas y así la observación se encuentra contaminada por el vidrio de estas y de la caja que las contiene. En la reproducción de aquel estudio de 1992 realizada por Epstein y Garlaschelli, se tuvo en cuenta estos hechos y se empleó un espectroscopio similar a los de principios del siglo XX colocando las muestras dentro de vidrios semejantes a los producidos en el siglo XIV [5].

Consultado el tema con los directores del Grupo Ruanel, los canalizadores Daniel  y Denyse, resulta que de este asunto no hace falta siquiera hacer ninguna sesión mediúmnica ya que como sucede a veces con ciertos temas, con una buena (y seria) tarea investigadora basta para dar con la resolución del aparente misterio. Viene bien aquí mencionar también el caso de los llamados “cuerpos incorruptos” (ver nota: https://horaciovelmont.wordpress.com/2015/04/12/el-enigma-de-los-cuerpos-incorruptos/) que es bastante similar en su resolución.

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[1] MITOV, Michel; Director de Investigación en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica, en Francia) y líder del Grupo de cristal líquido en el Centre d’Elaboración de Matériaux et d’Etudes Structurales (CEMES) en Toulouse (Frncia). Sus intereses de investigación son las propiedades ópticas y estructurales de colestéricos materiales cristalinos líquidos y su uso para la auto-organización de las nanopartículas, siendo autor de diversos trabajos sobre el tema.
[2] HACK, Margherita; astrofísica y escritora de divulgación científica. Directora del Observatorio Astronómico de Trieste (1964-1987). Directora del departamento de Astronomía, Universidad de Trieste (1985-1991 y 1994-1997).
[3] ESPECTROSCOPIA: Es el estudio de la interacción entre la radiación electromagnética y la materia, con absorción o emisión de energía radiante. Tiene aplicaciones en astronomía, física y química, entre otras disciplinas científicas.
[4] GARLASCHELLI, Luigi; investigador en Química Orgánica de la Universidad de Pavia (Italia)
[5] Artículo de Guillermo Giménez de Castro, del Centro de Radio Astronomía y Astrofísica del Instituto Presbiteriano Mackenzie (San Pablo, Brasil).

LISTA COMPLETA DE TEMAS ORDENADOS POR MATERIA (Conspiraciones, Misterios, Autoatentados, Religión, Ufología, Vaticano, etc.)
https://horaciovelmont.wordpress.com/2016/02/12/lista-completa-de-temas-por-materia/

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