El fraude de los detectores de mentiras

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EL ENGAÑO DEL POLÍGRAFO

por Horacio Velmont

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Así es, querido Watson, los detectores de
mentiras solo funcionan en las películas…

El detector de mentiras, llamado también Polígrafo o Máquina de la Verdad, es un fraude de la dimensión del hundimiento del Titanic por un iceberg (fue partido en dos por una carga explosiva), la destrucción de las Torres Gemelas por Bin Laden (fue  un autoatentado perpetrado por el propio gobierno de Estados Unidos), los asesinatos de un asesino serial conocido como Jack el Destripador (fueron muertas en rituales masónicos en los que estaba involucrado la realeza), etc.

Al hablar de fraude no estamos revelando nada nuevo porque el mismo ya ha sido denunciado hace mucho tiempo y basta recorrer un poco la Red para comprobarlo. Veamos uno de ellos:

El fraude de los detectores de mentiras

Javier Peláez
Cuaderno de Ciencias, 5 de noviembre de 2012

Los habréis visto en numerosas películas, novelas e incluso programas de televisión. Una persona entra en la habitación y un experto le coloca varios cables alrededor de su cuerpo midiéndole la respiración, el pulso y otras constantes vitales. Esos cables están conectados con una máquina que los refleja en un papel continuo.

– Responda Sí o No a las siguientes preguntas.
– ¿Se llama usted John Stanton?
– Sí.
– ¿Asesinó usted a Mary Smith en la noche del 06 de agosto?
– No.

El cine, las series e incluso la utilización de estos polígrafos por parte de muchos gobiernos han hecho que se haya instalado en la cultura popular la creencia de que estas máquinas detectoras de mentiras son fiables y funcionan a la perfección.

Sin embargo, no es cierto. Los detectores de mentiras, a pesar de lo que la mayoría de la gente cree, no tienen ninguna base científica y sus resultados a lo largo de la Historia han ofrecido más fracasos que éxitos.

En realidad, el uso de un polígrafo no asegura un acierto mayor al porcentaje que nos ofrecería cualquier sistema al azar. Es decir, utilizar una de estas máquinas no ha demostrado superar la fiabilidad que obtendríamos intentando de adivinar la verdad lanzando una moneda al aire y jugándolo a cara o cruz.

De hecho, y como señala el artículo de Science 2.0 titulado “La pseudociencia del detector de mentiras“, estamos realmente ante un abuso de la ciencia. Las empresas que los fabrican y los supuestos expertos que se ganan la vida con estos polígrafos, afirmando incluso que tienen un 96% de fiabilidad, lo que verdaderamente están haciendo es aprovecharse de la sugerente apariencia científica de estas máquinas y de la ignorancia popular que en una gran mayoría aún piensa que funcionan.

Desde 1938, año en el que Leonard Keeler inventara el primer detector de mentiras, han pasado ya casi 80 años y durante este tiempo todavía no se ha publicado ni un solo estudio o análisis detallado que, basado en el método científico, pruebe su eficacia.

Muy al contrario. El fracaso de los resultados de los polígrafos ha provocado que multitud de espías hayan podido infiltrarse en agencias tan supuestamente seguras como la CIA o la KGB. Ejemplos como Ana Belén Montes o Aldrich Ames han costado millones de dólares e incluso vidas humanas al sistema de espionaje de Estados Unidos.

Tanto Montes como Ames eran espías enemigos que, gracias a pasar cómodamente las pruebas del polígrafo, pudieron infiltrarse fácilmente en la estructura de inteligencia de la CIA mientras enviaban información clasificada a sus gobiernos en Rusia o Cuba.

No obstante, lo peor de confiar en los detectores de mentiras no es la facilidad con la que multitud de espías han pasado sus pruebas, sino la cantidad de personas inocentes que han resultado terriblemente juzgadas, despedidas o inculpadas de algo que no hicieron. En el año 2003 la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos advirtió que por cada mentira descubierta utilizando el sistema del polígrafo existen cientos de errores que caen sobre personas que estaban diciendo la verdad.

Aun así, y a pesar que desde innumerables instituciones y organismos científicos se han declarado obsoletos y erróneos estos detectores de mentiras, los polígrafos continúan siendo utilizados en numerosas ocasiones, e incluso en muchos juicios en Estados Unidos, los tribunales siguen aceptando como pruebas los resultados de estas fraudulentas máquinas.

Veamos otro artículo esclarecedor:

El Polígrafo


Incluso si el aparato logra medir con precisión un aumento de las señales fisiológicas del sujeto, tales como la sudoración o el aumento de frecuencia cardíaca, no se ha podido demostrar que esos cambios pertenezcan a una emoción que pueda ser claramente registrada y mucho menos saber si el sujeto miente o no. Una persona, nerviosa por lo que se juega, puede dar un resultado positivo aunque esté siendo sincera, mientras que una persona que mienta pero haya sido entrenada para estar tranquila, o simplemente se crea que está diciendo la verdad, saldría triunfante de la prueba del polígrafo. La Academia Nacional De Ciencias de Estados Unidos desechó en 2003 que fuera un instrumento fiable de evaluación, sentenciando que la gran mayoría de los estudios que alababan sus resultados estaban trucados o eran defectuosos. Por el contrario, un estudio extenso sobre la materia arrojó un resultado bastante esclarecedor: Si se tratara de detectar a 10 espías infiltrados en una empresa de 10.000 empleados, el polígrafo capturaría a 8 de esos 10 espías… junto a 1992 empleados inocentes a los que el polígrafo estaría tomando por mentirosos. La mayoría de asociaciones, científicas y jurídicas, hace tiempo que han constatado la poca utilidad del instrumento.

NOTA ADICIONAL DE HORACIO VELMONT

Existe otro factor que por ignorancia no ha sido tenido en cuenta por quienes se han mostrado en contra del Polígrafo, y es que éste está basado, siguiendo a la Psiquiatría, en que el hombre tiene una sola mente, la mente analítica o consciente, es decir, desconociendo la existencia de la segunda mente, la mente reactiva, mecanismo de superviviencia que graba órdenes hipnóticas (engramas). Como el conocimiento de estas órdenes hipnóticas no está al alcance de la persona que es examinada y reaccionan automáticamente ante un estímulo determinado, ya puede uno imaginarse lo aleatoria que puede ser una sesión con el Polígrafo cuando el entrevistado se encuentre abrumado o temeroso del resultado y por esta razón esta mente se encuentre activada. Recuérdese, por otra parte, que la mente reactiva funciona con la ecuación A=A=A=A, o sea que cualquier cosa es igual a cualquier cosa. Esto significa que ante una determinada pregunta del operador del Polígrafo la mente reactiva del sujeto puede responder cualquier cosa, tenga o no relación con la pregunta.
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LISTA COMPLETA DE TEMAS ORDENADOS POR MATERIA (Conspiraciones, Misterios, Autoatentados, Religión, Ufología, Vaticano, etc.)
https://horaciovelmont.wordpress.com/2016/02/12/lista-completa-de-temas-por-materia/

¿POR QUÉ CREER EN EL GRUPO OBNOSIS?
https://horaciovelmont.wordpress.com/2016/02/14/por-que-creer-en-el-grupo-obnosis/  

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