La verdad sobre el “baypass gástrico”

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LA MEDICINA DEL BARBERO

por Horacio Velmont

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Si hay algo que resulta bastante incomprensible es por qué razón los descubrimientos, especialmente aquellos que beneficiarían a la humanidad, tardan tanto en llegar a la “ciencia oficial”. Me refiero, en este caso, a los descubrimientos sobre la mente y la salud mental realizados por L. Ronald Hubbrd.

Si estos descubrimientos se conocieran, el famoso “bypass gástrico” no sólo no se practicaría sino que se lo consideraría algo así como la “medicina del barbero”; sí, aquella en la que la misma persona que cortaba el cabello y afeitaba, también sacaba las muelas.

Antes de proseguir, veamos de qué se trata este aberrante sistema. El texto que sigue a continuación lo hemos extraído de una página de Internet:

El lado B del bypass gástrico

http://www.puntovital.cl/alimentacion/sana/nutricion/bypass_gastrico.htm

Actualmente, el bypass gástrico es la operación más común entre las personas obesas que han probado de todo para adelgazar. Y aunque los médicos aseguran que es el método más eficaz, también posee un lado negativo, como el porcentaje de fracasos y efectos secundarios tan importantes como la mala absorción de los nutrientes.

A pesar de que se realiza desde 1966, desde hace poco tiempo que el bypass gástrico se posicionó en el primer lugar entre las alternativas que tienen las personas con obesidad extrema para poder bajar de peso y alcanzar un mejor peso corporal y también, una mejor salud y calidad de vida.

El objetivo de este bypass – también cirugía bariátrica – es descrito en la enciclopedia médica Ferato como “un procedimiento quirúrgico que altera el proceso de digestión” y que se establece como la única forma que tienen los obesos extremos (o mórbidos) que antes han visto fracasar sus intentos por adelgazar mediante dietas, ejercicios y medicamentos.

Con estas virtudes, varios han sido los candidatos a este popularmente llamado “corcheteo” del estómago y que alcanzaron la meta propuesta. Sin embargo, no muchos saben que también existe un número no despreciable de pacientes que han fracasado en su intento por mantener un peso normal, esto pues efectivamente bajan 20, 50 y hasta 60 kilos y más, pero luego de unos años vuelven a subir, quizás no hasta alcanzar su peak, pero sí se pueden enfrentar fácilmente a 30 kilos que ya habían dado por perdidos.

En el sitio Obesidad UC se menciona que el bypass gástrico es “la cirugía de la obesidad más frecuente en el mundo” y en cuanto a su éxito informa que “tiene una alta efectividad, con pérdida del 60 a 70% del exceso de peso en un año, y una mejoría importante de las enfermedades asociadas”.

Entonces, a la idea de que esta cirugía puede para algunos ser la única solución para bajar de peso (y quizás esto realmente es así para estos casos), muy pocos hablan de lo que sucede después de salir del quirófano, sin duda la etapa más difícil para estos pacientes.

A lo anterior hay que mencionar además que dentro del cuerpo del paciente que se somete a la cirugía bariátrica también hay cambios que van más allá de la eliminación de grasa. Algunos de ellos es el déficit de vitaminas y la mala absorción de nutrientes, situación que luego de la cirugía perdura para siempre en la persona.

Con respecto a lo que sucede luego del bypass gástrico, la doctora Eliana Reyes – médico cirujano y especialista en nutrición clínica – afirma que los pacientes deben someterse en la instancia post operatoria “a todo un programa de nutrición equilibrado bajo en calorías”, el que en ocasiones puede ser no tolerado por la persona, causándole vómitos y una posterior deshidratación.

En ese sentido dice que “la deshidratación puede ocasionar cálculos en los riñones porque al dejar de orinar se concentran todos los líquidos en el cuerpo y es por eso que es necesario que estas personas se hidraten constantemente”.

Más allá de los peligros  que toda cirugía supone, existe otro factor al cual referirse, y es lo que se denomina “psicocirugía”, es decir, tratar de extirpar parte del cuerpo para solucionar problemas psicosomáticos, porque la obesidad lo es en la mayoría de los casos, aunque con más precisión terminológica habría que hablar de “problemas engrámicos”.

“Tienes que engordar unos cuantos kilos…”
.

Supongamos que alguien se está sometiendo a una cirugía con anestesia total. Su mente analítica está desconectada, pero su segunda mente, el conocido mecanismo de supervivencia, la mente reactiva, se ha activado y graba todo lo que sucede. Supongamos también que uno de los cirujanos dice algo así como “tienes que engordar unos cuantos kilos”, quizás diciéndoselo a la enfermera que colabora con él en el quirófano al verla muy delgada. Pero estas palabras también se graban a nivel celular en el paciente anestesiado como órden hipnótica, técnicamente denominada “engrama”.

La mente reactiva no solo graba las palabras que se dicen, sino muchos otros percépticos, como ruidos, olores, colores, etc., todo para futura supervivencia. Más tarde, estos percépticos operarán como restimuladores si en el entorno aparecieran otros similares e intentarán “avisar” al organismo que huya porque se está produciendo una situación de peligro como la anterior.

Vemos en este ejemplo, extraído del libro de Hubbard “Dianética la ciencia moderna de la salud mental”,  cómo opera este mecanismo de superviviencia que todos los seres vivos poseen:

Un pez entra nadando en lugares poco profundos donde el agua es salobre, amarilla y tiene sabor a hierro. Acaba de tomar un bocado de camarón cuando un pez más grande lo embiste y lo golpea en la cola. El pececillo consigue escapar, pero ha sido lastimado físicamente. Teniendo poderes analíticos insignificantes, el pececillo depende de la reacción para una gran parte de la elección de su actividad.

Ahora cura su cola y sigue con sus asuntos. Pero un día es atacado por un pez más grande que le golpea la cola. Esta vez no es lastimado seriamente; simplemente golpeado. Pero algo ha sucedido. Algo en su interior considera que en su elección de acción está siendo descuidado. Hay una segunda lesión en la misma área.

La computación en el nivel reactivo del pez fue ésta: poca profundidad es igual a salobre, es igual a amarillo, es igual a sabor a hierro, es igual a dolor en la cola, es igual a camarón en la boca, y cualquier cosa de éstas es igual a cualquier otra.

El golpe en la cola en la segunda ocasión activó el engrama. Demostró al organismo que algo como el primer accidente (pensamiento de identidad) podría volver a suceder. Por lo tanto, ¡cuidado!

Después de esto, el pececillo nada en aguas salobres. Esto lo pone ligeramente “nervioso”. Pero sigue nadando y se encuentra en aguas amarillas y salobres. Y todavía no da la vuelta. Comienza a sentir un pequeño dolor en la cola. Pero sigue nadando. De repente, siente un sabor a hierro y el dolor en la cola se hace intenso. Y allá va como un rayo. Ningún pez le perseguía. Allí había camarones para comer. Pero de todos modos se alejó de allí. ¡Peligroso lugar! Y, si no se hubiera retirado, habría conseguido de verdad un dolor en la cola.

De la misma forma que en el pececillo, la mente reactiva funciona así también en los seres humanos.

Ahora bien, apenas si será necesario hacer notar que las grabaciones engrámicas de la mente reactiva, siendo supervivencia, deben ser protegidas. De lo contrrario, ¿qué clase de mecanismo de supervivencia sería si fueran fáciles de desechar?

La mente reactiva, pues, es un mecanismo que se autoprotege y no permite que así como así los engramas que cosecha con tanto afán venga cualquiera y se los saque dejando al organismo desprotegido. ¿Van captando a dónde quiero llegar? Y recuerden también los millones de años que transcurrieron hasta que este mecanismo de supervivencia pudiera ser descubierto, porque estaba muy, pero muy oculto.

Siendo la obesidad un trastorno provocado, en la mayoría de los casos como ya dijimos, por engramas que para la mente reactiva son supervivencia (todos los engramas tienen, para la mente reactiva, este carácter) el “baypass gástrico” es un enemigo del que hay que defenderse. 

¿Cómo se defiende la mente reactiva del intruso que quiere atacar a sus engramas? ¡Pues de todas las maneras posibles! Es la mente reactiva tratando vovler a poner la enfermedad en el organismo porque para ella es “supervivencia”. Todos los trastornos que se han observado en la pacientes operados tienen este origen.

La mente reactiva es una especie de fusible que también tiene su misma inteligencia. Por lo tanto, no le pidamos que actúe racionalmente. La mente es una máquina y el fusible es un protector del cual solo se necesita que funcione, no que piense.

Si la mente reactiva fuera inteligente, el organismo perecería porque el evaluar si una situación es de real peligro o no requiere cierto tiempo, y a veces no lo hay, y por eso cuando suena una bocina detrás nuestro de inmediato pegamos un salto para salvarnos. Quizás después riamos si era un niño en un triciclo el que nos pegó el susto, y más vamos a reír -de alivio, claro está- si en realidad era un camión…

Veamos estos párafos del libro de Hubbard donde aclara lo precedentemente expuesto.

La razón por la cual diversos preparados de drogas que buscan modificar las enfermedades psicosomáticas tienen un éxito tan incierto, reside en el hecho de que la mente, conteniendo estos engramas que son “supervivencia” (del mismo modo en que un individuo necesita un agujero en la cabeza), maneja el regulador de las funciones vitales para producir enfermedades activamente. Algo entra para eliminarlas (recuerda que son “supervivencia”, y estas malditas células, estúpidamente, insisten en esto), y la mente tiene que revertir rápidamente la actividad y volver a poner en su sitio la enfermedad.

Trata de influir en la mente reactiva con la razón o con agujas y verás que no es más fácil de convencer que un individuo enloquecido por drogas, decidido a asesinar a todo el mundo en un bar. También él está “sobreviviendo”.

Un compuesto como la ACTH tiene un efecto ligeramente diferente. Es demasiado exclusivo como para que se hayan hecho investigaciones con él, pero, según informes sobre este compuesto, parece afectar a los engramas en el sentido del tiempo. Es decir, que, como se explicará en la terapia, desplaza la localización reactiva del individuo en el tiempo.

La ACTH, y quizá muchas otras drogas de su categoría, llevan al individuo de un engrama crónico a otro. Esto es más o menos tan digno de confianza, como cambiar de dictadores en Europa. El siguiente puede ser doblemente malo. Incluso puede ser un engrama maníaco y esto es horrible, pese a su aparente “euforia”.

El tratamiento a base de electrochoque, las palizas del manicomio y otras cosas por el estilo, incluyendo el tratamiento quirúrgico de cosas que son de origen psicosomático, tienen otro efecto, pero no muy diferente al de las drogas como la ACTH, en el sentido de que proporcionan otra conmoción que transfiere el modelo de engrama a otra parte del cuerpo (y desplaza de un lado a otro las aberraciones; cuando estas cosas funcionan es porque la nueva aberración es menos violenta que la anterior).

Los choques, los golpes, la cirugía y quizá hasta cosas como el veneno de la cobra, cambian el efecto del banco de engramas sobre el cuerpo, no necesariamente para empeorar, ni tampoco para mejorar; sólo los cambian. Es como jugar a las cartas: a veces le sale a uno un comodín.

Después está el tratamiento de enfermedades psicosomáticas por eliminación de tejido. Este tratamiento simplemente elimina físicamente el área que está ocupada en dramatizar. Esto puede significar la amputación de un dedo del pie, o la extirpación del cerebro. Estas cosas son de uso bastante común a la hora de escribir esto.

La amputación del dedo está dirigida a una parte del contenido engrámico, el somático, y la extirpación de partes del cerebro (como en la leucotomía transorbital1 y la lobotomía prefrontal2 o cualquier otra cosa más moderna) está equivocadamente dirigida a la “extirpación” de la psicoaberración. En esto también hay un sistema de cesión en funcionamiento: el cirujano o el paciente tienen una aberración sobre “deshacerse de ello”, y de esa manera se despedazarán o se eliminarán trozos del cuerpo.

Algunos pacientes ceden su anatomía siguiendo un consejo o por su propia insistencia, igual que los antiguos sangraban en una flebotomía3. Existe un paralelismo directo entre sangrar al paciente para sanarlo y cortarle pedazos para curarlo. Ambos procedimientos están basados en un engrama de cesión (deshacerse de algo), y ninguno de los dos es eficaz en modo alguno. Se espera que la medicina de jofaina de barbero4 se extinga finalmente, como lo hicieron sus pacientes.

NOTA ADICIONAL DE HORACIO VELMONT
No dejamos de reconocer que puedan existir situaciones de obesidad extrema en las que el baypass gástrico sea una alternativa aceptable, pero siempre teniendo en cuenta que el éxito depende del azar, algo así como sacar un comodín, porque nadie sabe los engramas que ya tiene el paciente implantados ni de qué tipo y menos aún cómo reaccionará la mente reactiva del paciente cuando la cirugía quiera atacarla.

obesa, bypass gástrico

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/Bypass_gastrico-mujer-Tracey_McLaughlin-obesidad-perdida_de_peso_0_1659525386.html

Le ponen un bypass gástrico por ser obesa y ahora la delgadez extrema puede matarla. Los médicos ignoran la pérdida extrema de peso, pero creen que podría morir.
Una mujer de Manchester tuvo que someterse a una operación para la colocación de un bypass gástrico a causa de la obesidad que sufría. Tracey McLaughlin pensó que sus problemas de salud iban a resolverse, pero ahora no deja de perder peso hasta el punto que su delgadez empieza a preocupar a los médicos, que consideran que su vida corre peligro.
La mujer está tan débil que pasa casi todo el día tumbada y la ropa que se compra es la que venden en la sección infantil para niños de 10 u 11 años.
La hipótesis de los médicos sobre la peligrosa pérdida de peso de McLaughlin es que el tejido de la cicatriz en su estómago podría estar afectando a las células que absorben los alimentos.
La británica ha contado que trata de comer alimentos que engordan, como galletas, tocino, pero esto no resuleve el problema y su problema también la afecta anímicamente, porque su cara hundida y sus costillas sobresaliente agudizan su estado.
“Mi cuerpo está demacrado. Me aterroriza que podía morir de hambre. “
Los médicos la han sometido a un TAC pero el escáner tampoco reveló qué pasa en el interior de Tracey McLaughlin. Los médicos le han advertido que si sigue perdiendo peso tendrán que suministrarle los nutrientes a su cuerpo a través de una vía permanente.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
DIANÉTICA Y CIENCIOLOGÍA
La verdad sobre Cienciología
Consecuencias de nuestros actos hostiles
Mente reactiva y programación MK Ultra
¿Por qué mierda tengo ataques de pánico?
Vendo o alquilo trastornos mentales
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El que las hace ¿las paga o no las paga?
¿Juicio por jurados o juicio por aberrados?
Internet profunda (Deep Web)
El castigo, ¿sirve para educar?
Padres contra hijos (la educación traumática)
La verdad sobre la adicción a la comida
La mente reactiva, tu archienemigo
Adopción homosexual, ¿sí o no?
La verdad sobre el Bondage
La verdad sobre la felicidad
La verdad sobre el Psicoanálisis (Parte I)
La verdad sobre el Psicoanálisis (Parte II)
Criminología, ¿ciencia o seudociencia?
La verdad sobre el dolor
Muerte de un hijo, ¿se puede superar?
No creas en todo lo que piensas
Psiquiatría Forense, ¿ciencia o seudociencia?
La terapia de choque
El mito del libre albedrío
Psiquiatría, una siniestra seudociencia
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El Electropsicómetro, el aparato que le falta a la Justicia Penal
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¿Son recuperables los Amish?
¿Robledo Puch puede salir libre?
El contagio de la aberración en la sociedad
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