Cómo inventa enfermedades la Psiquiatría

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 LA NOMOFOBIA

Horacio Velmont

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Así es, querido Watson, uno de los trucos de la Psiquiatría
es inventar nuevas enfermedades para luego “descubrir”
el tratamiento o la droga que supuestamente la cure…

Las personas se han vuelto tan dependientes de sus celulares que desarrollaron una obsesión enfermiza, obsesión que la Psiquiatría denomina Nomofobia y que es el miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima. “Nomo” es por “No mobile” (no celular, en inglés), y “fobia”, por la angustia que provoca.

Según un estudio que los psicólogos españoles del grupo USP Hospitales llevaron adelante entre 2.163 personas, revelaron que el 53% de los usuarios sufre esta fobia, cuyos síntomas evidentes son ansiedad, inestabilidad, agresividad y dificultad para concentrarse.

¿Pero realmente existe la Nomofobia o es un invento de la Psiquiatría? La respuesta es que los síntomas que provoca la dependencia del celular son reales, pero no lo es que el trastorno mental sea algo separado del resto de los trastornos mentales, y que por lo tanto sea necesario darle un nombre particular y un tratamiento también particular.

Supongamos que alguien pierde el celular y por este motivo sufre una ansiendad tan extrema que le impide vivir una vida normal. ¿Entonces qué hace? Pues va al Psiquiatra o al Psicólogo para escuhar que le digan que sufre de Nomofobia, como si para tal diagnóstico fuera necesario acudir a un profesional que se lo diga. Basta acudir a un diccionario.

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Hay que dejarlo en claro de una vez por todas, es absurdo e inútil denominar a cada enfermedad por sus síntomas. Algo así sería lo mismo que los plomeros catalogaran la humedad de las paredes por su forma, color y olor, cuando la única causa de ella es un caño roto. Y peor sería si se dedicaran a arreglar la pared sin primero buscar el caño roto para repararlo.

Con respecto a los trastornos mentales, todos tienen la misma causa: la dramatización de engramas. La dramatización de engramas produce tantos trastornos diversos en una persona como formas distintas deja la humedad en las paredes producida por un caño roto. 

Digamos que entre los problemas normales que tienen los seres humanos en el diario vivir está el de salir olvidándose de llevar algo. Pero esto es algo común y obedece a infinitas causas que no sería lógico catalogarlas de enfermedad. Y en cuanto a sentir fastidio por el olvido, pues también es normal, ya que uno ante algo así más vale que no va a saltar de alegría.

Pero cuando alguien siempre se olvida de llevar un objeto determinado o se fastidia desmesuradamente por el olvido, entonces allí hay que sospechar con bastante certeza que hay un engrama que se ha restimulado. Y si es el celular, no hay ninguna necesidad de llamar a ese olvido y su consecuente exagerado fastidio “Nomofobia”.

A estas alturas, con los conocimientos actuales, esa denominación de la Psiquiatría hay que tomarla como una tomadura de pelo. 

Resultado de imagen para imagenes operacion quirurgica“Frecuentemente me olvido el celular y entonces
paso un mal dia con los nervios alterados”…

GRABACIÓN ENGRÁMICA EN EL QUIRÓFANO

Analicemos ahora cómo se produce un engrama. Lo primero que hay que señalar es que todos los seres humanos tenemos una segunda mente-es decir, aparte de la analítica o consciente- denominada reactiva porque reacciona ante un estímulo determinado. La mente analítica, en cambio, antes de actuar evalúa la situación. Ésta es la diferencia entre una y otra.

Mientras la mente analítica o consciente almacena recuerdos, que no son en absoluto aberrativos, la mente reactiva almacena engramas, que son similares a órdenes hipnóticas, y que por supuesto son aberrativos.

En los bancos de recuerdos de la mente analítica no se almacena el dolor, ni físico ni emocional, pero en la mente reactiva sí. El dolor es el que atrapa al engrama en la mente reactiva y a su vez potencia su poder compulsivo.

Cuando alguien queda inconsciente, por ejemplo porque su mente analítica se desconectó a causa de algún golpe, la mente reactiva comienza a funcionar y grabar todo lo que sucede alrededor. Lo hace inherentemente porque es un mecanismo de supervivencia. Y no solamente lo tiene el hombre sino también los animales y las plantas.

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El mecanismo de la mente reactiva se puede comprender comparándolo con el hipnotismo. Cuando las sugestiones hipnóticas se restimulan la persona las cumple. Cuando se restimula un engrama, la mente reactiva, de la misma manera, cumple la orden de huir. Esto lo hace inherentemente para salvar al organismo de un peligro real o imaginario. Es como si la mente reactiva pensara que ante cualquier duda lo mejor es alejarse el lugar sin evaluar primero la situación.

Supongamos que una cabra está pastando tranquilamente al pie de un árbol y de pronto aparece una serpiente. Si no existiera ningún mecanismo de superviviencia es obvio que la cabra no sobreviviría.

Pero como sí existe, este mecanismo automático le hace presentir el peligro y lo impulsa a huir rápidamente. Además, la cabra registrará en sus células (la mente reactiva) todo el episodio, grabando el color de la serpiente y del pasto, el olor del ambiente, el ruido de las hojas del árbol agitadas por el viento, el viento mismo, y un montón de percepciones más, que más tarde operarán como restimuladores.

En el futuro, entonces, cuando ante la cabra aparezcan algunos de tales restimuladores, aunque no sean exactamente idénticos, la mente reactiva hará huir otra vez a la cabra. Quizás haya sido una falsa alarma, pero así es como tiene que operar un mecanismo de supervivencia: primero huir y luego analizar si convenía o no haber huido. A la mente reactiva no le importa hacer el ridículo.

La mente reactiva del ser humano opera de la misma forma que la del animal. La diferencia es que como lo que produce fundamentalmente acción es el lenguaje, en los seres humanos no solamente hace huir al organismo sino que produce también infinidad de trastornos.

Como aquí estamos refiriéndonos al olvido del celular y a los trastornos que esto provoca, veamos cómo se produce este fenómeno. Supongamos que alguien es golpeado y pierde total o parcialmente la conciencia. En ese estado la mente reactiva comienza a funcionar y a grabar todo lo que sucede, en especial lo que se diga.   

Supongamos que el hombre del video, al mismo tiempo que lanzaba el golpe comentó: “Te dije que trajeras el celular, pero nunca me haces caso, siempre te estás olvidando de algo”. La consecuencia es que la víctima tendrá estas palabras implantadas en sus células como si fueran órdenes hipnóticas. Esta orden hipnótica, técnicamente llamada “engrama”, en el futuro se restimulará cuando aparezca cualquiera de los restimuladores que estaban en el ambiento en el momento del hecho: una corbata, el color del saco, el olor de la habitación, la voz del hombre, etc., y como consecuencia y en cumplimiento de la orden engrámica se olvidará de llevar el celular. Incluso no es necesario identidad en los restimuladores, como ya hemos señalado, pues basta que exista similitud, incluso lejana.

Es importante acotar que como la mente reactiva es un mecanismo irracional, para la que cualquier cosa es igual a cualquier cosa, esto significa que no es necesario que el o los engramas contengan exactamente las palabras “siempre olvidas el celular”, pues pueden ser palabras que incluso no tengan ninguna relación con este aparato, pero la mente reactiva aleatoriamente las interpretó así. Si hubiera que catalogar de alguna manera a la mente reactiva habría que decir que es un mecanismo sub-idiota.

El otro problema que también hay que poner sobre el tapete es que los engramas similares se entrelazan como los eslabones de una cadena, y al restimularse uno se restimulan todos. 

Esto significa que un engrama produce infinidad de síntomas que no necesariamente tienen relación con el contenido de dicho engrama. Ésta es la dificultad que tiene la Psiquiatría cuando pretende denominar a un trastorno de acuerdo a los síntomas.

Así, cuando quiere establecer los requisitos para encuadrar por ejemplo a  la esquizofrenia, se encuentra que los pacientes también tienen síntomas de paranoia, depresión, claustrofobia, y para colmo siempre se olvidan de llevar el celular.

Todas estas cosas son cuestiones muy simples y tan remanidas que ni siquiera son novedad porque están siendo divulgadas hasta el cansancio desde hace más de medio siglo, concretamente desde 1950, fecha de la primera edición del libro de L. Ronald Hubbard “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”. 

La pregunta lógica que todos nos hacemos es, obviamente: ¿Hasta cuándo habrá que esperar que los psiquiatras, los psicoanalistas y los psicólogos en general se den por enterados?

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LECTURAS COMPLEMENTARIAS
La Ciencia de la Mente Ilustrada (Parte I) (libro completo: al pie se incluye el link para acceder a la parte siguiente)
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Muerte de un hijo, ¿se puede superar?
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