Cuando la pena de muerte es una bendición

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EL HORROR DE LAS PRISIONES DE AISLAMIENTO

Horacio Velmont

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Confinamiento Solitario 04

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Modelo de celda utilizada para confinamiento solitario

¿Alguien puede imaginarse que seres que se dicen humanos hayan ideado una prisión que contenga solo celdas de aislamiento, en la que los presos pasan años sin ningún contacto humano y solo saliendo una hora al día a un patio cerrado de altos muros donde solo se ve el cielo? No se trata de un sistema ideado para reformar a nadie -bueno, espero que a nadie se le haya ocurrido tamaño disparate- sino lisa y llanamente para torturarlo. ¿Qué reforma puede haber en alguien que pasa las 23 horas del día encerrado sin ningún contacto humano y sin hacer absolutamente nada, salvo dormir, comer y defecar durante años?

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¿Captan por qué motivo titulé a esta nota “cuando la pena de muerte es una bendición”? La mejor forma de catalogar a estas prisiones es que  ningún ser humano se la desearía ni siquiera a su peor enemigo. Pero preguntémonos por qué razón, más allá de lo evidente, claro está, una celda de aislamiento es un castigo atroz para cualquier ser humano. La respuesta puede encontrarse en el juego. Sí, en el juego. El juego es la clave de nuestro universo. Todos los seres humanos para sobrevivir tienen que tener un juego, y cuando no lo tienen, necesariamente tienen que inventarlo. Un juego, brindando un ejemplo obvio, por supuesto, es un partido de fútbol. En todo juego hay adversarios, hay incertidumbre en el resultado (de lo contrario no habría juego), hay cosas que se pueden manejar y otras que no se pueden manejar. Aunque parezca increíble, la base de toda guerra es la necesidad de juego. Claro que un partido amistoso de fútbol es un buen juego y una guerra, de cualquier naturaleza, es un mal juego, pero incluso esta no deja de ser un juego. Se pueden decir muchas cosas sobre los motivos de una guerra, pero en el fondo es la necesidad de tener un juego. Y aquí vamos al asunto de las celdas de aislamiento. El preso no tiene nada que hacer, no tiene adversarios y por lo tanto no tiene juego. Los guardias tienen prohibido hacer contacto con él. El preso vive absolutamente aislado durante todos los años de su condena. ¿Qué es lo que entonces hace? Pues crea un juego, por ejemplo mutilándose. Naturalmente, también a veces se aburre del juego, especialmente cuando no le queda nada para mutilarse, y entonces se suicida. Para comprender mejor esto, se han hecho experiencias sobre esta necesidad de juego que tiene el ser humano. Se puso a varios obreros a cuidar máquinas que nunca tenían problemas pues funcionaban perfectamente. ¿Qué hicieron estos obreros? ¡Pues buscaron la forma de descomponerlas para poder tener un juego! Parecería una banalidad esta idea del juego en los presos confinados en celdas de aislamiento, pero deja de serlo cuando se piensa en que al carecer de él terminan mutilándose. Y mejor que no pensemos hasta qué punto se mutilan… Si el preso sufre de claustrofia, al horror del confinamiento se le agrega otro: su padecimiento. Seguidamente transcribiré un artículo que da la pauta, mejor que lo hice yo, de lo que significa el confinamiento solitario en las prisiones de aislamiento.

Mi asfixiante experiencia en una celda de confinamiento solitario a través de la realidad virtual

La representación virtual de una celda de confinamiento
“Abres los ojos y lo primero que ves es el baño…”. Así se vive “6×9, una experiencia virtual del confinamiento solitario”.

Abres los ojos y lo primero que ves es el baño. Un inodoro de metal, con un pequeño lavamanos de espaldar, encajado en el vértice de dos paredes de ladrillo gris gastado. A la derecha, hay una puerta con un agujero.

Tras ella se escucha el eco de conversaciones de pasillo. El ruido de comunicación por radioteléfono, un conteo lejano, chirridos de cadenas.

Y un goteo. El sonido sutil y exasperante de una gotera que nunca se va.

“Bienvenido a su celda, usted pasará aquí 23 horas del día”, dice la voz de un hombre.

Estoy dentro de “la caja”. O al menos quienes han estado allí la llaman así.

La Caja
“La Caja”: la celda de 2×3 metros que se emplea para confinamiento solitario en las prisiones estadounidenses.
También le dicen “la perrera”, “el infierno”, “la esquina”,
“el hueco” y “The Matrix”, entre otros nombres.

Es la celda de 2×3 metros (6×9 pies) destinada al confinamiento solitario en las prisiones de Estados Unidos y a la que yo tuve acceso el jueves en la ciudad de Nueva York.

Pero yo no cometí ningún delito. Asistí al Festival de Cine de la organización de los derechos humanos Human Rights Watch, en el que se presentó el proyecto “6×9, una experiencia virtual del confinamiento solitario”.

Asistentes al festival con sus dispositivos de realidad virtual
La realidad virtual para “compartir” la experiencia del confinamiento solitario.

Se trata de una aplicación móvil de Realidad Virtual, desarrollada por el diario británico The Guardian, que permite experimentar lo que, según datos del Reporte Liman de la Universidad de Yale de 2015, viven día a día entre 80.000 y 100.000 reclusos en sus celdas de aislamiento en EE.UU.

Algunos pasan dentro de ese pequeño espacio unos días o meses. Otros, años. Incluso décadas.

Acaban en esas celdas por tener un comportamiento violento hacia otros presos o hacia los funcionarios de prisiones o por pertenecer a pandillas dentro de las cárceles.

Castigo estricto

A excepción de la pena de muerte -legal en 31 estados de esa Nación- el aislamiento prolongado representa el castigo más drástico para los criminales.

Sin embargo, en varios estados, como Nueva York, frecuentemente se impone para crímenes no violentos.

Reos en una centro de detención de Estados Unidos.
Se estima que en EE.UU. puede haber hasta 100.000 reos en confinamiento solitario.

Durante su tiempo aislados, los reclusos no tienen contacto con casi nadie y sólo pueden dejar la celda por una o máximo dos horas diarias para ir al patio de cemento enrejado destinado a hacer ejercicio.

Para muchas organizaciones como Human Rights Watch, Amnistía Internacional o la Organización de Naciones Unidas, esta práctica de segregación constituye “tratos crueles, inhumanos o degradantes e incluso tortura”.

Y piden que sea reevaluada con el fin de “abolirse o utilizarse en circunstancias muy excepcionales, como último recurso, durante un tiempo lo más corto posible”, como lo manifestó en un reporte del Comité contra la Tortura de la ONU en 2011.

Para otros, es un mecanismo efectivo de seguridad que protege a la población carcelaria de los presos más conflictivos.

Gafas de cartón y audífonos

Bastaron unas gafas dentro de las que se pone el celular -conocidas también como óculos o cardboards, en la versión económica de cartón-, unos audífonos y una silla de oficina, para que yo pudiera penetrar en la intimidad de “los más peligrosos delincuentes del país”.

Natalia con su dispositivo VR
No debía llevar ni dos minutos dentro de la celda y sentí el encierro, la claustrofobia y una especie de tristeza.

Durante los nueve minutos de viaje virtual, no me fue posible caminar. Es decir, no podía desplazarme dentro de la celda, aunque sí podía cambiar la dirección en la que miraba girando la cabeza.

Pero sentí que casi todo se podía tocar y que atravesar “la caja” no requería más de un paso largo.

Mientras tanto, me agarraba de la silla en la que estaba sentada como evitando caerme con el movimiento que estaba experimentando.

Al voltearme para mirar lo que había detrás, me topé sorpresivamente con la pared junto a la cama. Casi la rocé con la nariz. Sentí que el cuarto se hizo diminuto y hasta imaginé -ahora sé que lo imaginé, en ese momento lo sentí- el frío del cemento. Vi con detalle la textura del ladrillo, sus grietas y sus uniones.

En ese punto, no debía llevar ni dos minutos dentro de la celda y sentí el encierro, la claustrofobia y una especie de tristeza.

“Insultaba al guardia sólo para que me mirara”

El recorrido virtual mezcla testimonios cortos de personas que han vivido el confinamiento solitario. Al ritmo de su narración, la celda cambia, las paredes se agrietan, se llenan de mamarrachos y frases alucinatorias, aparecen sombras.

Así fue como, antes de que se acabara el video, dentro de mi celda cayó la noche, mi cuerpo flotó y terminé casi asfixiada contra el techo, mirando al piso alejarse de mí, inmersa en una especie de alucinación y de sueño ajeno.

Pabellón de confinamiento solitario de la prisión de máxima seguridad Red Onion State Prison,
Una imagen del pabellón de confinamiento solitario de la prisión de máxima seguridad Red Onion State Prison, en Virginia, incluida en el documental “Solitary”, de Kristi Jacobson, que se presentó como parte de la experiencia.

En la voz de ese sueño aparece la del cubano Johnny Pérez, con quien tuve la oportunidad de conversar después de “salir de la celda”, pues asistía al evento en compañía de otros hombres que habían vivido lo mismo.

“Los guardias no te hablan”, le dice a BBC Mundo el hombre de 37 años, “esa es una de las peores partes para mí”.

“Que te ignoren o no te saluden cuando estás dentro de la sociedad no importa, pero esta gente te está alimentando a diario y son las únicas personas con la que tienes contacto por meses o años”, agrega.

“Yo le decía “¡mírame!” y como no me miraba lo insultaba, sólo para ver si me miraba, si me saludaba”, señala.

“Y como lo insultaba me daba un tiquete de dos semanas más en ‘la caja'”, dice entre risas.

Johnny Pérez
Johnny Pérez sabe lo que es estar en confinamiento solitario.

Pérez nació en Cuba pero ha vivido desde que tenía 10 meses en EE.UU.. Estuvo 13 años en la cárcel, en total tres de ellos en confinamiento solitario. La primera vez cuando era menor de edad.

“La primera vez que estuve en ‘la caja’ tenía 16 años, fue por un problema de pandillas. La última vez fue en 2011, durante ocho meses”,

“Algunas veces eran castigos por cosas simples como dar positivo por consumo de marihuana”, me cuenta el hombre, quien ahora trabaja en el Centro de Justicia Urbana en un proyecto que aboga por la reinserción de exconvictos a la sociedad de manera segura.

Durante uno de sus aislamientos Johnny se desprendió de la realidad y sentía que se estaba volviendo loco. Perdió la noción del tiempo, luchaba contra una gran ansiedad y pasaba los días conversando con un amigo imaginario.

Sentía miedo de que nunca saldría y de que moriría en el olvido solitario.

Imagen de La Caja
La soledad de “La Caja” puede terminar causando alucinaciones. Su caso
es como el de muchos otros que han experimentado este castigo prolongado.

De acuerdo al Comité de Tortura de la ONU, “el confinamiento solitario causa dolor físico y mental severo o sufrimiento, cuando se utiliza como un castigo, durante la detención preventiva, por tiempo indefinido, prolongado”.

Repensar el confinamiento solitario

Con más de 2,2 millones de presos, Estados Unidos alberga un cuarto de la población carcelaria de todo el mundo, que le cuesta US$80.000 millones, según cifras que ofreció el presidente Barack Obama en enero de este año cuando anunció su decisión de prohibir el confinamiento solitario para jóvenes en prisiones federales.

La decisión ejecutiva del mandatario estadounidense benefició a cerca de 10.000 menores detenidos en asilamiento pero no a los cerca de otros 10.000 jóvenes detenidos en correccionales estatales, sobre los que el presidente no puede decidir.
Terence Slater y Eric Jensen durante el evento.
Terence Slater (izquierda) y Erik Jensen (derecha) son dos de los asistentes al evento que estuvieron en aislamiento solitario en prisiones en el estado de Nueva York y hoy trabajan para abolir esa práctica.

Sin embargo, en su anuncio, publicado en el periódico The Washington Posttitulada “Por qué debemos repensar el confinamiento solitario”, animó a los estados y sistemas de correccionales locales a seguir sus pasos.

“Estos eventos son importantes porque hacen que las personas vean la inhumanidad que vivimos nosotros dentro de ‘la caja'”, me dice Pérez al final de nuestra conversación, refiriéndose al evento en el que mucha gente hacía fila para adentrarse en la celda virtual.

Y por mi propia experiencia, tiene razón.

La realidad virtual -unas gafas de cartón de no más de US$5 y una aplicación móvil- es una herramienta poderosa para ver realidades completamente ajenas y ponerse en los pies de otro.

Hasta aquí llega el artículo, bastante contundente a mi parecer. Para aquellos que deseen profundizar más en este siniestro sistema carcelario  les indico al pie algunos links. COMENTARIO ADICIONAL DE HORACIO VELMONT Resultado de imagen para imagenes claustrofobia Además de los trastornos mentales y físicos que padecen aquellos que sufren durante varios años confinamiento solitario, como consecuencia natural del encierro, hay que agregarles los engramas relacionados con la claustrofobia. Y estamos hablando de una restimulación crónica y no de la angustia de quien tiene que subir a un ascensor y dura solo los minutos en que este tarda en llegar al piso requerido. Es difícil, por no decir imposible, conocer el horror que el recluso puede padecer cuando está enclaustrado varias décadas.  Por eso decimos que la tortura del confinamiento solitario es tan cruel que ni siquiera se la desearíamos a nuestro peor enemigo. LECTURA ESPECIAL Libro completo de referencia sobre el confinamiento solitario (Por Sharon Shalev) http://solitaryconfinement.org/uploads/LibroDeReferenciaSobreAislamientoSolitarioShalev2014.pdf LECTURAS RECOMENDADAS

Confinamiento Solitario 02

Paul Redd, de 58 años de edad y con 23 años de aislamiento en una prisión en California, mencionó:
“No he llegado al punto de querer suicidarme, pero, en ocasiones, estoy en el punto en que quisiera escribirle al juez y decirle: ‘Solo deme la pena de muerte. Solo máteme, por favor’.”
Cómo es vivir en prisión totalmente aislado del resto https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/como-es-vivir-en-prision-totalmente-aislado-del-resto Cómo sobreviví 22 años el “Corredor de lsa Muerte” siendo inocente https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38000118 ¿Qué pasa tras décadas de confinamiento solitario? https://www.elfinanciero.com.mx/new-york-times-syndicate/que-pasa-con-el-yo-tras-decadas-de-aislamiento-en-solitario  

 

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