Donald Trump y la pena de muerte

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UN BALDÓN PARA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS

Horacio Velmont

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Así es, querido Watson, francamente no quisiera estar en el pellejo de
  quienes han condenado a muerte a alguien que después resultó inocente

https://www.clarin.com/mundo/pena-muerte-china-mayor-ejecutor-mundo_0_qKQTJQ6it.html

INFORME ANUAL DE AMNISTÍA

https://www.clarin.com/mundo/30-anos-brutal-violacion-convirtio-donald-trump-mediatico_0_A6_jh3_18.html

Hace treinta años Donald Trump saltó a la escena pública por su rol en el caso del crimen en Central Park, en el que pidió la pena de muerte para quienes luego se supo que eran inocentes porque el verdadero asesino confesó.

Lejos de la televisión y la política, Donald Trump en la década del 80 era, por sobre todas las cosas, un magnate inmobiliario. Así construyó su fortuna y su poder, la cual le permitió además incursionar en otros ámbitos, como los casinos y el boxeo, dos áreas en las cuales fue un protagonista central durante esa década. Pero su nombre no era reconocido ni era una figura demasiada popular, un hecho que cambiaría a partir de una brutal violación que terminaría por simbolizar una de las horas más oscuras de  Nueva York.

En 1989, se registraron casi 2000 asesinatos y los medios, desde la televisión local hasta el tabloide The Daily News, funcionaban como amplificadores del miedo de una población, que se sentía impotente.

Fue en este contexto que se produjo el caso de la corredora de Central Park, un evento que conmocionó a la ciudad y que fue recreada en una serie que actualmente puede verse en Netflix, llamada “When They See Us” (Cuando nos ven).

Una violación y un pedido de muerte

Uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de Nueva York se produjo el 19 de abril de 1989. En medio de una jornada confusa, en la cual un grupo de alrededor de 30 jóvenes negros y latinos recorrían Central Park (y produjeron algunos desmanes y robos), una mujer llamada Trisha Meili fue violada en el parque, y atacada con tanta virulencia, que pasaría los próximos 12 días en coma. Al despertar, no tendría ningún recuerdo de lo sucedido.

Donald Trump pidió la pena de muerte para los 5 jóvenes injustamente condenados por la violación del corredora del Central Park Five. /

Considerado por The New York Times como “uno de los crímenes más publicitados de la década del 80”, lo que sucedió después fue una de las injusticias contemporáneas más resonantes en la historia del país. En medio de un clima de histeria colectiva alimentada por los medios, la policía y la fiscalía se propuso cerrar el caso lo más rápido posible, y los jóvenes que habían sido detenidos por rondar el parque en grupo esa noche se convirtieron en los blancos ideales.

En principio, la policía afirmó que creían que al menos 12 personas habían participado del ataque a la corredora, pero finalmente terminaron en cinco acusados. Cuatro muchachos negros (Antron McCray, Kevin Richardson, Yusef Salaam y Korey Wise) y uno latino (Raymond Santana Jr.), todos residentes de Harlem de entre 14 y 16 años de edad, terminaron acusados por el brutal crimen.

Si bien fueron encarcelados y enviados a juicio en base a confesiones grabadas que dieron a la policía donde admitían haber violado y atacado a la corredora, rápidamente se rectificaron y afirmaron haber sido presionados por la policía para confesar.

En base a sus descripciones, ahora se sabe lo que atravesaron (en la serie también aparece): no los entrevistaron con abogados presentes, y en muchos casos también procedieron sin la presencia de sus padres, algo ilegal dado que eran menores, fueron físicamente y psicológicamente torturados para que admitieran haberla violado entre todos.

Además de no poder brindar detalles específicos del lugar en donde se cometió el crimen, ni tener sangre ni barro en su ropa, la evidencia exculpatoria más fuerte era que no se halló evidencia genética de ninguno de los cinco en el cuerpo de la corredora. Se halló una media con semen en el lugar del crimen, pero el perfil genético no correspondía a ninguno de los acusados (luego se sabría que correspondía a un violador en serie llamado Matías Reyes, que en 2002 confesó ser el único atacante de la corredora).  

La batalla en torno al caso se llevó adelante en los tribunales, y también en los medios. Los procedimientos policiales normales prohibían dar a conocer el nombre de acusados menores de edad, pero eso fue ignorado, y los jóvenes se vieron sometidos a un bombardeo mediático constante, que llegaron a incluir amenazas de muerte. 

Fue en medio de este contexto en que Donald Trump irrumpió en la escena pública. El 1 de mayo de 1989, el magnate pagó 85 mil dólares para sacar una solicitada en todos los diarios de la ciudad pidiendo por el regreso de la pena de muerte, y respaldando el accionar de la policía.  

La solicitada que Donald Trump sacó en todos los diarios de Nueva York, en donde pidió la pena de muerte para los 5 jóvenes, conocidos como The Central Park Five, que luego declarados inocentes.

La solicitada que Donald Trump sacó en todos los diarios de Nueva York, en donde pidió la pena de muerte para los 5 jóvenes, conocidos como The Central Park Five, que luego declarados inocentes. 

“El alcalde Koch ha dicho que el enojo y el rencor deberían ser desalojados de nuestros corazones. Yo no pienso eso. Quiero odiar a estos asaltantes y asesinos, deberían ser forzados a sufrir (…) A los criminales se les debería decir que sus LIBERTADES CIVILES SE TERMINAN CUANDO COMIENZA UN ATAQUE A NUESTRA SEGURIDAD”, son algunas de las frases que podían leerse en el texto. En una entrevista posterior con Larry King, por CNN, Trump volvió a insistir sobre el tema, y afirmó que “tal vez se necesita odiar para lograr que algunas cosas se hagan”.   

En una ciudad (y un país) fuertemente dividido por la cuestión racial, un tema que se ve claro en la discriminación sistemática que las minorías sufren cuando se enfrentan a la Justicia, los comentarios de Trump sirvieron como nafta para el fuego. La comunidad negra y latina de Nueva York apoyó a los jóvenes acusados, y la ciudad se vio dividida. En una entrevista que le brindó a The Guardian en 2016, uno de los acusados, Yusef Salaam, fue enfático en afirmar que la solicitada de Trump fue “lo que comenzó el fuego” en 1989, y que a partir de ese momento, él y su familia empezaron a recibir amenazas de muerte.  

Liberados, pero sin disculpas

Los cuatro menores a 16 años (Richardson, McCray, Salaam y Santana) fueron a condenados a penas de entre 6 y 7 años, y enviados a cárceles para menores. Pero Wise, que ya tenía 16, fue sentenciado a una pena de entre 5 y 15 años, y enviado como adulto a Rikers, una de los centros más terribles del país.  

Fue 2002, luego de que los cuatro menores ya habían cumplido la totalidad de sus condenas, y sólo Wise seguía preso (ninguno obtuvo salidas transitorias ya que se negaban a reconocer su culpabilidad), que fueron exonerados luego de que el verdadero atacante confesara. Le iniciaron un juicio a la ciudad de Nueva York y trataron de volver a sus vidas, pero el caso quedó relativamente en el olvido.  

En 2012, un documental de Ken Burns llamado “The Central Park Five” (Los cinco de Central Park), volvió a instalar el tema en la agenda pública, e inclusive se ganó un tuit de Trump, quien afirmó que “el documental ‘The Central Park” fue una basura parcial, que no explicó los horrendos crímenes cometidos por estos jóvenes en el parque”.

Hasta aquí la noticia brindada por Clarín del caso, que nosotros hemos transcripto aquí para denunciar, una vez más, el absurdo de la pena de muerte, especialmente porque una vez aplicada, la inocencia del condenado como culpable no se puede remediar.

Una sola condena injusta basta para poner a la pena de muerte entre las aberrraciones más grandes de nuestra “civilización”, y entrecomillo “civilización” muy a propósito.

No obstante, no es solo la posibilidad de matar a un inocente lo que nos hace rechazar a la pena de muerte, y las razones las hemos expuesto hace tiempo en un artículo que vale la pena reiterar aquí.

EL ABSURDO DE LA PENA DE MUERTE

NO JUZGUÉIS PARA NO SER JUZGADOS

La Corte Suprema declaró este lunes constitucional la inyección letal como método de ejecución./ AP

http://www.clarin.com/mundo/EE-UU-Corte-aprueba-inyeccion-letal_0_1384661748.html

ESTADOS UNIDOS DECLARA CONSTITUCIONAL LA INYECCIÓN LETAL

El absurdo de la pena de muerte - Horacio Velmont

Filosofía

No tenemos la certeza absoluta de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, y menos aún sobre qué es lo que estamos haciendo aquí y con qué fin. Tampoco sabemos por qué un hombre actúa como actúa ni tampoco sabemos por qué alguien es una víctima y otro su victimario… ¡Y  a pesar de esta ignorancia nos arrogamos el supremo derecho de decidir sobre la vida o la muerte de nuestros semejantes!

Con sinceridad, yo no quisiera estar en el pellejo de esos jueces que han declarado legal a la pena de muerte porque recogerán irremisiblemente lo que han sembrado: “La siembra es libre pero la cosecha obligatoria”, y “Quien siembra vientos recogerá tempestades”.

0cfe5-jesus-nazaretRecordemos también la advertencia del Maestro Jesús: “No juzguéis para no ser juzgados, porque con la misma vara que midiereis seréis medidos”. No se puede ser más gráfico respecto a esto.

Desde ya que el Maestro no se estaba refiriendo estrictamente al “juzgar”, sino al “juzgar sin saber” (prejuzgar), porque es lícito juzgar cuando  se tienen todas las pruebas, porque entonces se sabe.

Mucho se ha hablado, y se sigue hablando, sobre la validez o no de la pena de muerte, y por más que aciertan aquellos que están en contra, la verdad es que sus argumentos no van a la esencia de la cuestión y por eso no convencen.

Si la ignorancia es una bendición, entonces los
jueces que aplican la pena de muerte son santos…

El absurdo de la pena de muerte radica en que quienes la propician no saben por qué alguien comete actos hostiles en contra de sus semejantes, y la única solución que se les ocurre es suprimir el efecto, no la causa.  Es algo similar a solucionar la humedad en la pared destruyendo el muro ignorando que la causa es un caño roto.  Por otro lado, tampoco saben por qué alguien es víctima de esos actos hostiles.

Quienes propician la pena de muerte simplemente están diciendo: “No sé por qué has hecho lo que hiciste y como también ignoro cómo recuperarte para la sociedad, entonces opto por liberarme de ti”. Es exactamente lo mismo que destruir la pared para eliminar la humedad en razón de ignorar que el caño roto es la causa.  

Propiciar la pena de muerte es absurdo porque desde el plano físico no se pueden tener a la vista todos los hechos necesarios como para evaluar la conducta de cualquier ser humano.  Y como los seres humanos encarnados no podemos saber todo lo que es necesario para juzgar con certeza a otro semejante, la actitud correcta es la prudencia.  

¿Qué más imprudente puede ser que ejecutar a un semejante con los ojos cerrados, máxime que existe la posibilidad de matar a un inocente como tantas veces ha sucedido?  

Si pudiéramos observar las cosas desde un plano más elevado, quizás veríamos que cada una de esas personas que piden a gritos la pena de muerte resulta que en sus vidas pasadas han cometido peores hechos que los que cometió aquel cuya muerte exigen. 

¿Qué juicio nos merecería, por ejemplo, esa madre que pide a gritos la cámara de gas por aquel que violó a su hija si supiéramos que ella misma en una vida anterior también hizo lo mismo y ahora está aprendiendo en carne propia el dolor que causó a otros?  La ley de causa y efecto es inexorable y nadie está exento de recoger lo que sembró.

Y más aún, ¿qué sentiríamos al saber que esa niñita que fue violada, en una vida anterior fue un violador serial?  ¿Quién es tan necio como para creer que solo vivimos una vez y que todo el mal que hagamos no tiene ninguna consecuencia?

En concreto, propiciar la pena de muerte es un disparate porque se la propicia desde la ignorancia, no desde la sabiduría.  

¿Cómo podemos pedir la muerte de alguien desde ese punto de vista? ¿Qué más absurdo puede haber que quitarle la vida a un hombre juzgándolo solamente por los hechos del plano físico cuando sabemos (o debiéramos saber) que ha vivido antes y nosotros también junto con él, e incluso ser responsables de su incalificable conducta actual?  

Si un espíritu encarna para aprender determinadas lecciones, ¿qué derecho tenemos a impedirle que las aprenda suprimiéndole la vida?  

Es posible que dentro de esas lecciones que tiene que aprender fuera la de sufrir la pena de muerte, ¿pero por qué la vamos a propiciar si no sabemos con certeza si es esa la lección que tiene que aprender?   

Y para concluir, también hay que tener en cuenta que un hombre puede cometer actos hostiles en contra de sus semejantes porque así se lo dicta su mente reactiva (un “clear”, es decir, liberado de engramas, es inherentemente bueno y solidario con sus semejantes).  

Y los engramas no se los implanta él mismo sino que se los implantan otros, ¡y esos otros pueden haber sido los mismos que hoy piden su ejecución!  

Recuerdo uno de los casos comentados por Ron Hubbard, en el que una madre intentó matar a su bebé a causa del engrama que le había implantado -obviamente sin saberlo- el médico que le ayudó a dar a luz.  

¿Qué juicio nos merecería ese médico si esa madre hubiera realmente matado a su bebé y dicho médico propiciara para ella la pena de muerte?

Parafraseando las propias palabras del Maestro Jesús, la conclusión es que en razón de cómo seres encarnados no podemos saber la verdad, por lo tanto no debemos propiciar la muerte de nadie, ya que si lo hiciéramos correríamos el riesgo de que con esa misma vara de ignorancia seamos también juzgados.

 NOTA ADICIONAL DE HORACIO VELMONT

http://www.europapress.es/internacional/noticia-nino-negro-14-anos-fue-declarado-inocente-70-anos-despues-ejecucion-carolina-sur-20141219052754.html

Declarado inocente después de 70 años de su ejecución

Todos sabemos que la Justicia humana no es infalible, y esto ya de por sí demuestra que la pena de muerte es un absurdo porque una ejecución injusta no puede ser revertida. Un inocente ejecutado sigue siendo un inocente ejecutado, y a lo largo de la historia ha habido muchos, quizás muchos más de los que imaginamos.
Hay otro punto que no quiero dejar pasar por alto y es la programación MK Ultra de asesinos. Hay miles de ellos preparados hipnóticamente y los resultados los vemos en los atentados (curiosamente los autores siempre terminan suicidándose). ¿Podemos acaso propiciar para ellos la pena de muerte? ¿Y cómo sabemos que ese asesino condenado a morir en la cámara de gas no es una víctima inocente de esta perversa programación?

 LECTURAS RECOMENDADAS
Barbarie
https://www.clarin.com/mundo/brunei-comienza-aplicar-pena-muerte-lapidacion-gays-adulteros_0_MYu3uRZkI.html
Justicia imperfecta: inocentes condenados por error
http://id.tudiscovery.com/justicia-imperfecta-inocentes-condenados-por-error/
Un inocente condenado a muerte en EE.UU.
https://www.es.amnesty.org/temas/pena-de-muerte/reportajes-especiales/un-inocente-condenado-a-muerte-en-ee-uu/
Graves errores judiciales en EE.UU. que supusieron condenas a muerte a inocentes
http://www.20minutos.es/noticia/2084732/0/errores-judiciales/pena-de-muerte/larga-condena/
El 4,1 % de las condenas a muerte en EE.UU. son debidas a errores judiciales
http://esmateria.com/2014/04/28/condedas-pena-muerte-eeuu-errores-judiciales-inocentes/
Países que aún aplican la pena de muerte
https://www.clarin.com/mundo/pena-muerte-paises-aplican_0_rkWH3Olr7.html
Entrevista a la madre de Víctor Hugo Saldaño
https://www.clarin.com/viva/historia-madre-primer-argentino-condenado-muerte-ee-uu_0_uv_VCKPYa.html

LECTURAS COMPLEMENTARIAS
Consecuencias de nuestros actos hostiles
Tiroteo en Washington
Asesinos programados
Mente reactiva y programación MK Ultra
Atentado de Boston
Las esclavas sexuales MK Ultra
Control mental basado en el trauma
¿Qué nos sucede cuando cometemos un acto hostil?
El que las hace ¿las paga o no las paga?
El asesinato de John Lennon

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